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Propone Obama la mayor regulación financiera desde la gran depresión

Propone Obama la mayor regulación financiera desde la gran depresión

Nueva York, 17 junio. El presidente Barack Obama presentó hoy sus propuestas para una amplia reforma del sector financiero, al promover una mayor regulación para evitar otra crisis como la que “casi nos llevó a la catástrofe.

“Mi gobierno está proponiendo una amplia renovación del sistema de regulación financiero, una transformación a escala no vista desde las reformas que siguieron a la gran depresión”, declaró.

Al destacar el papel central y supremo del “libre mercado”, Obama afirmó: “buscamos crear un marco en el que los mercados puedan funcionar libre y justamente, sin la fragilidad que en ciclos de negocio normales llevan al riesgo de colapso financiero”.

Subrayó que con las reformas que propone, “buscamos poner en práctica reglas que permitirán a nuestros mercados promover la innovación, a la vez que desalientan el abuso”. Indicó que “reconocemos que el libre mercado es la fuerza generadora más poderosa para nuestra prosperidad, pero no es una licencia para ignorar las consecuencias de nuestras acciones”.

En este contexto de la supremacía del mercado libre, Obama declaró que no tiene ninguna intención de violar este terreno aparentemente sagrado, argumentando que, al contrario, busca salvarlo al implementar mayor regulación de sus excesos y distorsiones y promover así “un sistema que funcione para los negocios y para los consumidores”. A la vez subrayó que “la ausencia de un régimen de regulación funcional sobre muchas partes de nuestro sistema financiero , y sobre nuestro sistema entero, nos llevó casi a la catástrofe. No debemos olvidarlo”.

El presidente resumió su propuesta como, por un lado, una serie de reformas para que los reguladores “por primera vez” no sólo vigilen la salud de empresas individuales, sino “la estabilidad del sistema financiero entero” y, por otro lado, se creen entidades encargadas de proteger a los consumidores, sobre todo en torno al mundo del crédito (desde tarjetas de crédito a hipotecas y otros préstamos).

La propuesta incluye ampliar los poderes de regulación de la Reserva Federal sobre empresas financieras grandes que podrían, por su tamaño, representar riesgos potenciales para el sistema financiero; ampliar los poderes de otra agencia federal (Corporación Federal de Seguros de Depósitos, FDIC) para intervenir y hasta tomar el control de empresas financieras en apuros; establecer una agencia encargada de proteger al consumidor de servicios financieros, y crear un “consejo de supervisión”, algo así como un consejo de reguladores, encabezado por el secretario de Tesoro, para examinar las áreas del sistema financiero que no han estado sujetas a reglas claras.

Además se considera crear una agencia dedicada a vigilar la estabilidad del sistema financiero en su conjunto.

Las propuestas se han desarrollado después de un proceso intenso de consulta y debate, dentro y fuera del gobierno, incluso con intercambios con algunas de las empresas financieras más poderosas del mundo, como también reguladores, representantes de organizaciones de defensa al consumidor, expertos y ex funcionarios, y ahora serán enviadas al Poder Legislativo, donde se abrirá un nuevo campo de batalla entre las fuerzas de cabildeo de todos los sectores para influir en la reforma.
Obama indicó que para algunas personas estas medidas no son suficientes, y para otras son demasiado, pero que su intención es establecer un marco mínimo para evitar la repetición de una crisis que amenace al sistema entero.

Identificó las causas de la crisis actual como una combinación del derrumbe de algunas de las principales empresas financieras y la falta de estructuras de regulación adecuadas para prevenir “el abuso y el exceso”. Señaló que “una cultura de irresponsabilidad tomó raíz desde Wall Street hasta Washington y Main Street (o sea, la calle donde viven todos)”. Mientras tanto, el sistema regulatorio que fue creado ante la gran depresión y sus secuelas fue abrumado por “la velocidad, dimensión y sofisticación de una economía global del siglo XXI”.

Abordó el desarrollo de los nuevos y complejos “instrumentos financieros”, la forma en que eran intercambiados por instituciones financieras y la especulación que elevaba el “riesgo”, y afirmó que fue “dinero fácil, mientras duró”, pero que estos esquemas fueron construidos “sobre un montón de arena”. A la vez, criticó que la compensación de los ejecutivos “recompensaba la imprudencia en lugar de la responsabilidad. Y no fue sólo un fracaso de individuos: fue un fracaso del sistema entero”.

“Una ausencia de supervisión engendró abuso sistemático y sistémico”, magnificando los riesgos para todos, cada vez con más deuda e insuficiente capital en el sistema, agregó Obama, al indicar que el resultado fue el desplome de la economía.

Sin embargo, el anuncio de hoy sorprendió a algunos que esperaban algo más ambicioso, sobre todo una renovación de algunas de las agencias reguladoras centrales que mostraron sus limitaciones al no lograr enfrentar la crisis actual.

La economista y ex banquera de inversiones Nomi Prins, quien ahora es investigadora para el centro de estudios Demos, dijo que “esta ‘renovación’ del sistema financiero… no renueva el sistema para nada”. Señaló que aunque algunas de las propuestas sí ofrecen “alteraciones” útiles, al final “dejan intacto el sistema”.

Afirmó que “en lugar de regular una industria complicada, al crear más capas de entidades regulatorias y otorgar más poder a la Reserva Federal, la cual más bien merece una auditoría firme, la solución más perdurable al caos financiero sería restructurar la industria bancaria misma: dividir a los bancos en bancos de consumidores contra bancos de inversiones”, como se hizo en las legislaciones promulgadas durante la gran depresión, hasta que fue desmantelada durante el gobierno de Clinton.

Otros expresan cierta desilusión, pero no sorpresa ante las limitaciones de las propuestas, e indican que los encargados de este proceso –el secretario de Tesoro, Timothy Geithner, y el asesor económico del presidente, Lawrence Summers–, se han destacado por buscar fórmulas que son aceptables al sector financiero. Otros critican que muchos de los legisladores claves en la elaboración de estas propuestas tienen intereses directos en el sector financiero o han sido beneficiados por él.

El debate apenas empieza.

Por David Brooks

 

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