El número de inmigrantes indocumentados que vive en Estados Unidos se redujo en un millón, entre los años 2007 y 2009, lo que representa una baja de un 8%, informó el Departamento de Seguridad Interna (DHS).
Según el estudio divulgado por la Oficina de Estadísticas sobre Inmigración, los extranjeros ilegales disminuyeron de 11,6 millones en enero de 2008 a 10,8 millones en enero de 2009. Esto implica un descenso de cerca de 800 mil personas, desde la última estimación realizada el año pasado, cuando ya se había registrado una baja de 200 mil personas.
Se trata de la primera baja consecutiva de dos años desde 1986, cuando el Gobierno federal impulsó las investigaciones para conceder un estatus legal. El informe indica que la población de personas sin papeles aumentó a 11,8 millones en enero de 2007, pero después se redujo a 11,6 millones en enero de 2008. Los funcionarios explicaron que el declive hasta llegar a 10,8 millones de ilegales en 2009 coincide con la baja de los mercados en la potencia norteña. Es decir, el informe menciona como causa principal de este fenómeno la crisis económica y evalúa las cifras como una tendencia iniciada en 2007. “El número de residentes no autorizados declinó en un millón entre 2007 y 2009, coincidiendo con la crisis”, recalca el documento del Gobierno federal.
De acuerdo con los cálculos del Gobierno federal, entre 2000 y 2007, la población indocumentada había aumentado en 3,3 millones, de 8,5 millones a 11,8 millones.
El Departamento de Seguridad Interna estima, además, que de la población presente hoy en el país, un 63% ingresó antes de 2000 y que el 62% es de origen mexicano, es decir 6.7 millones. El año pasado, los siguientes países con mayor número de indocumentados en EE.UU. fueron El Salvador (530.000), Guatemala (480.000), Honduras (320.000), y Filipinas (270.000).
India, Corea del Sur, Ecuador, Brasil y China, en ese orden, completaron la lista de los diez países que, en su conjunto, conformaron el 85% de la población indocumentada en EE.UU. el año pasado.
En 2009, California siguió siendo el estado con mayor número de inmigrantes indocumentados, con un total de 2,6 millones de personas, seguido por Texas, con 1,7 millones; Florida, con 720.000; Nueva York, con 550.000, e Illinois, con 540.000.
Sin embargo, los incrementos porcentuales más notables entre 2000 y 2009 se registraron en Georgia (115%), Nevada (55%) y Texas (54 %). El 61% de los indocumentados en 2009 tenía entre 25 y 44 años, y el 58% fue de sexo masculino, según el informe.
A su vez, el Departamento de Seguridad Interna enfatiza que la mayoría de los indocumentados entró a Estados Unidos sin pasar por los puntos de control en la frontera con México, o ingresó de forma temporal, pero dejó vencer su permiso legal.
El informe fue divulgado en unos momentos en que la comunidad inmigrante continúa su campaña de presión para que el Congreso de EE.UU. apruebe este mismo año una reforma migratoria integral que permita la legalización de la población clandestina.
De acuerdo con grupos como el Foro Nacional de Inmigración, estas cifras no hacen más que demostrar la urgencia de una reforma integral ahora. “Los números descendieron por el estado de la economía; cuando esto se arregle, volverán a subir. Es necesario reparar el sistema migratorio antes de que esto ocurra, por el bien de la economía en el futuro”, expresó Ali Noorani, director ejecutivo del Foro Nacional de Inmigración, publicó el diario norteamericano La Opinión.
La oficina de Estadística de Inmigración, del Departamento de Seguridad Interior, promovió un debate técnico y político sobre si con la actual debilidad económica, la entrada en vigor de una ley de inmigración más dura es responsable ante el cambio que necesita el país.
Quienes abogan por reducir los indocumentados destacan que solo con los resultados que muestra la nación norteamericana, la población de inmigrantes puede caer, aun sin legalizarlos, indicó el diario estadounidense The Washington Post. Consideran por ello que ahora no es práctica ni necesaria una regulación migratoria con resultados a largo plazo.


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