Paul Wolfowitz, uno de los arquitectos de la invasión a Irak, uno de los
que planeó la gran mentira de las armas de destrucción masiva en manos
de Sadam Hussein, artífice desde el año 2001 de una guerra contra Irak y
hombre del pequeño núcleo duro neoconservador de George W. Bush ha
logrado lo que ningún otro presidente del Banco Mundial había logrado
antes: polarizar a la prensa financiera y la comunidad internacional y
generar una imagen traslucida del manejo del poder de Bush hijo en el
Banco Mundial.
Se hizo público este fin de semana que la compañera sentimental de
Wolfowitz, quien también trabaja para el Banco Mundial, recibió, por
instrucciones suyas, una duplicación del sueldo de 100,000 a casi
200,000 dólares, saltándose varios escalones y ahora resulta que gana
más dinero que la Secretaria de Estado de los Estados Unidos.
Esta figura anómala se produjo cuando Wolfowitz le ordenó al jefe de
recursos humanos del Banco Mundial que la Dra. Shaha Riza fuera
destinada al Departamento de Estado para evitar ser jefe de su novia,
que sería anti ético, y a cambio que le doblara el sueldo que tenía
hasta ese momento. Esto luego se lo encubrió a la junta directiva del
Banco.
Cuando el Sr. Wolfowitz fue preguntado por los Directores del banco
sobre este punto, la primera vez en el año 2005, les mintió. Ningún
presidente del Banco Mundial había traficado su propia influencia de ese
modo antes. No es costumbre en los organismos internacionales ni el
nepotismo, ni el tráfico de influencias, ni menos, el encubrimiento. Es
como si el presidente del Banco Central de un país nombrara a su
conyugue y le diera un sueldo mayor que el de un ministro, pasándose por
encima de las reglas de personal de la institución y le mintiera a la
junta directiva. Impensable.
El BM, como muchos organismos internacionales y bancos centrales,
prohíbe que trabajen en el mismo lugar personas sentimentalmente
relacionadas. Wolfowitz se brincó esa norma para asegurar el regreso de
la Dra. Riza del Departamento de Estado, donde la envió prestada en el
nivel profesional más alto, cuando él haya dejado el Banco. Esto
ciertamente irritó no solo a los funcionarios sino a la junta
directiva. La junta directiva compuesta por países miembros, donde los
del G7 tienen largamente mayoría de votos, fue engañada por Wolfowitz
con estas manipulaciones hechas a sus espaldas. Al fin y al cabo, los
directores son representantes de los gobiernos accionistas y estos, en
especial los europeos, no son proclives a ver este tráfico de
influencias para la amante de un funcionario público de alto nivel. Por
bastante menos a Ángel Gurría, secretario ejecutivo de la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) le han hecho un
escándalo en París y obligado a que su hija renuncie a un puesto menor
en el departamento de educación de dicha institución.
El Banco Mundial, bajo le presidencia de Wolfowitz, comenzó una campaña
anticorrupción, para limpiar sus préstamos de cualquier daño generado
por la mala actuación de funcionarios propios o nacionales. ¿Puede
liderar una persona así una campaña de esta naturaleza?
¿Cómo puede el Banco presidir una campaña anticorrupción con un
presidente mentiroso y nepotista que trafica con su poder y lo abusa?
Sobre este punto, el Financial Times y el Wall St Journal el viernes 13
y sábado 14 de abril cruzaron sus editoriales. Es decir, el poder de la
prensa financiera europea se enfrentó con el poder de la prensa
financiera estadounidense al más alto nivel. Este desencuentro, en
síntesis, se resume como que Wolfowitz esperaba que la junta directiva
del Banco Mundial se portara como una junta con mayoría del partido
republicano y no como de un organismo internacional. Se olvidó que la
institución no le pertenece al presidente de turno sino a los Estados y
que sus funcionarios trabajan allí desde antes de su llegada. Wolfowitz
cambió a la plana mayor y eligió a dedo a su entorno, dice John Cassidy
en el New Yorker del 9 de abril, 2007. Esto incluyó el ingreso y la
salida de un ex embajador del Perú en los Estados Unidos que pasó
brevemente por el cargo de director legal del Banco. ¿Cómo recluta su
personal el Banco, entonces?
El Wall Street Journal de Nueva York dice que este manejo nepotista,
encubierto y mentiroso no importa y que debe quedarse. Que se trata de
cosas menores. El Financial Times de Londres dice que debe de irse
porque es una vergüenza como ejemplo al mundo. La Casa Blanca,
naturalmente, le ha dado el espaldarazo al nepotista mentiroso. Paul
Krugman en su libro The Great Unraveling, sostiene que un rasgo del
entorno de Bush hijo es que los políticos son mentirosos, ladrones y
tramposos y que tienen una visión crematística del poder. La invasión a
Irak es un ejemplo de esto, dice Krugman. La diferencia es que los
otros son funcionarios públicos de los Estados Unidos y Wolfowitz es un
funcionario internacional que debería de estar sometido a las reglas de
ética de Naciones Unidas, a donde pertenece el BM.
Que se quede significará que el Tesoro y la Casa Blanca manejan el Banco
como se ha venido señalando por años, como un brazo extendido del
Tesoro, y se terminará de desprestigiar. Que se vaya podría significar
un nuevo aire para un banco que esta perdiendo clientes y volúmenes de
préstamos aceleradamente. En el futuro la elección del presidente del
Banco ya no podrá ser a dedo por el presidente de los Estados Unidos,
como hasta ahora. Por lo menos eso está claro. Mientras tanto, Bush lo
respalda y Wolfie no se va aún. El Banco Mundial no es un organismo
multilateral a todas luces, sino el brazo extendido de la Casa Blanca de
Bush y de su agenda. Es un organismo multilateral asaltado por los
neoconservadores.
– Oscar Ugarteche, Instituto de Investigaciones Económicas – UNAM. Red
Latinoamericana de Deuda, Desarrollo y Derechos (Latindadd)
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