
En los tiempos que corren es bueno elogiar y cultivar la amistad.
Parece que cuando se acerca el final de cada año se disparan las ganas de recordar y de hacer balance. Grandes analistas, intelectuales y artistas, además de los medios, arquean lo que ha sido el año que se va y lo que nos deparará el que inicia. Casi siempre sin esperar al último día, por lo que se suelen quedar por fuera los postreros hechos que cierran el período.
Sin olvidar todo lo que se ha luchado y que deberemos seguir haciéndolo, se precisarán nuevas propuestas, locales y globales, para conseguir esa metamorfosis social tan necesaria que nos lleve a construir otro sistema más incluyente y justo para las mayorías ignoradas. Una labor a realizar conjugando todos esos fragmentos que, a veces, nos separan y debilitan; la unión de ambientalistas, feministas (ellas y ellos), defensoras y defensores de los humanos derechos, marxistas (sí, los de Karl Marx y los de Groucho, porque necesitaremos mucho humor para afrontar lo que se nos viene encima). Todo ello democratizando la comunicación y las culturas, las propias, no las impuestas, y desalambrando las fronteras en la búsqueda del procomún.
Pero como eso es ardua tarea, creo que deberíamos, en ese cálculo anual, tanto en nuestras cuentas personales como en nuestras conmemoraciones, destacar una cualidad sin la que será muy difícil lograr algo: la amistad. Y qué mejor que acompañar esos afectos con la poesía y la música.
“Es parentesco sin sangre una amistad verdadera” (Calderón de la Barca).
“Decir amigo, es decir juegos, escuela, calle y niñez (…) es decir vino, guitarra, trago y canción (…) es decir aula, laboratorio y bedel (…) es decir lejos y antes fue decir adiós, y ayer y siempre lo tuyo nuestro y lo mío de los dos” (Joan Manuel Serrat).
Pienso que en lo personal y en lo profesional 2018 ha sido un gran año. Pero no puedo decir lo mismo del mundo. Doce meses después parece que, siendo optimistas, la realidad no ha mejorado mucho. Sigue sin cumplirse aquello que exigía el informe del PNUD de 2013 “una mirada crítica a las instituciones de gobernanza mundial para promover un mundo más justo e igualitario”.
Hemos salido a las calles y hemos luchado, pero los resultados no son lo que esperábamos. Aún así, debemos seguir reiterando la necesidad de la memoria, la importancia de la ética, la valía del respeto y la riqueza de la diversidad. Seguiremos pidiendo justicia social, salud, paz y suerte, que la vamos a necesitar.
“Amistades que son ciertas nadie las puede turbar” (Cervantes).
“A mis amigos les adeudo la ternura y las palabras de aliento y el abrazo, el compartir con todos ellos la factura, que nos presenta la vida paso a paso. A mis amigos les adeudo la paciencia de tolerarme las espinas más agudas, los arrebatos del humor, la negligencia, las vanidades, los temores y las dudas” (Alberto Cortéz).
Pero para despedir este año ya viejo lo que quiero es elogiar la amistad. Esa sensación que te reconforta y que te dan los seres que quieres y te quieren y que de verdad te importan. Ese “afecto personal, puro y desinteresado (…) que nace y se fortalece con el trato” (Diccionario de la Lengua Española dixit). Ahí están tu pareja, tu familia y tus amigas y amigos, los animales y las plantas que te acompañan. Las y los amigos de verdad.
Como afirma Ben Jelloun “La amistad es una religión sin dios, sin juicio final y sin diablo. Una religión no ajena al amor, a un amor donde se proscriben la guerra y el odio, donde es posible el silencio”. Su texto Elogio de la amistad lleva por subtítulo, en el original en francés, La soudure fraternelle (La soldadura fraterna), porque la amistad se suelda y no se suelta.
La amistad tiene mucho de memoria, porque con ella recordamos a los amigos y sentimos que lo son y que siempre están ahí. Cicerón situaba la amistad por encima de todas las cosas “nada hay tan conforme a la naturaleza ni tan conveniente en la prosperidad y en la desgracia”. Porque una amiga (o) es mucho más que un espejo en donde mirarnos, es más que el compañerismo o que el vecindario.
“Mi patria son los amigos” (Bryce Echenique).
“Yo solo quiero mirar los campos, tan solo quiero cantar mi canto, pero no quiero cantar solito, yo quiero un coro de pajaritos. Quiero pedir este canto amigo a quien pudiera necesitar. Quiero tener un millón de amigos y así más fuerte poder cantar” (Roberto Carlos).
Olvidemos a quienes se creen superiores porque tienen más de algo, sea tamaño, dinero, poder o fuerza. O porque tienen, simplemente, otro género, otra religión, otra raza u otra procedencia que consideran que les sitúa por encima del resto. Y recordemos, como decía Blaise Pascal, que “el corazón tiene razones que la razón no conoce” y que, como también señalaba el filósofo francés, el tamaño, o cualquier otra de las condiciones citadas, no incide en la inteligencia, porque “un cuerpo puede tener mucho más volumen que capacidad”.
“Amigos. Nadie más. El resto es selva. ¡Humanos, libres, lentamente ociosos! Un amor que no jura ni promete” (Jorge Guillén).
“Tengo la suerte de no saber competir con la gente, de saber que si hoy me equivoco tengo alguien que puede entenderme. Tengo la suerte de ser ciudadano del aire, de sentir que soy libre sin ser un vagabundo en la tierra de nadie. Quien diga que los sueños no se cumplen, que me explique como vivo en esta nube” (Pablo Alborán).
Por ello, para 2019, quiero elogiar la AMISTAD. Y pido que algo tan sencillo y tan complejo me mantenga firme y unido a mis camaradas. Porque creo en la amistad, en la de verdad, la de quienes son amigas (os) aunque sean intermitentes, estén de paso, vivan lejos, vayan o vuelvan.
“Cada uno muestra lo que es en los amigos que tiene” (Baltasar Gracián).
“Friends will be friends. When you’re in need of love they give care and attention. Friends will be friends. When you’re through with life and all hope is lost. Hold out your hand. Cause friends will be friends right to the end” (Queen).
Lo importante de los amigos es que, virtual o físicamente, nos reencontremos. Que sepamos que están ahí y que sepan que cuentan con nosotros. Porque como también nos dice Ben Jelloun, la amistad “Podría ser el estado ideal de la existencia. Un estado apacible. Un vínculo necesario y poco común (…) La amistad perfecta debería ser como la soledad, pero afortunada, liberada de angustia, rechazo y aislamiento”.
“Keep smilin’ keep shinin / Knowing you can always count on me for sure / That’s what friends are for / For good times and bad times / I’ll be on your side forever more / That’s what friends are for” (Dionne Warwick).
Que sigamos unidos en la lucha y en la esperanza. Escribía Dulce Chacón que “siempre es posible encontrar la fuerza necesaria para alzar el vuelo y dirigirse hacia lo alto”, y creo que ese impulso se halla en la amistad.
“Gracias a la vida, que me ha dado tanto / Me ha dado el sonido y el abecedario, / con él las palabras que pienso y declaro: / madre, amigo, hermano y luz, alumbrando / la ruta del alma del que estoy amando” (Violeta Parra).
Para mis amigas y mis amigos, para maestras y maestros, camaradas, estudiantes, compañeras y compañeros. Por ellas y ellos: que el nuevo año nos depare salud y paz, pero, sobre todo, que nos mantenga en la amistad, en el diálogo y en la comunicación. Y canten. Un fuerte abrazo.



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