Con más del 95% del escrutinio ya realizado, todo indica que Benjamin Netanyahu volvería al gobierno de Israel con un bloque propio compuesto, en la perspectiva más optimista, por 65 bancas. La nueva alianza de gobierno se construyó bajo la conducción del tradicional partido Likud, en alianza con sectores de la derecha religiosa, ultranacionalista y profundamente antiárabe.










