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Los acueductos comunitarios: poder popular en cierne. Referendo para defender el agua

 

 

 1.
Los acueductos comunitarios son entidades complejas
en cuanto a lo histórico, lo social, lo económico y lo institucional público.

 

Los acueductos comunitarios son una construcción histórica, social y popular en torno
la gestión del agua, que hace parte de los territorios sociales en veredas, resguardos indígenas y
territorios de comunidades negras, y barrios de las diferentes regiones y ciudades del país. En tal
sentido, son instituciones populares diversas, integrantes del patrimonio público nacional; por su
condición socio-cultural y territorial, y por su objeto público, el agua debe considerarse como un
bien común y un derecho fundamental.

 

Además, son empresas comunitarias,
familiares o vecinales, con legitimidad social, formas de organización y niveles de formalidad
diversos, reconocidas de modo desigual (de hecho o de derecho) en lo sectorial, por entidades y
programas del orden nacional, y en lo territorial por los departamentos y municipios; y ahora,
forzadas a un tipo de formalización económica por la actual ley de servicios públicos.

 

Como tales, son el sector social de la gestión pública del agua en Colombia. De hecho,
hacen parte de lo que debería ser un auténtico sistema nacional de prestación del servicio público
de agua, que debería articular las diferentes formas públicas existentes de gestión del agua, bajo
los principios constitucionales de pluralismo jurídico y de participación vigentes en el
país.

 

2. Los acueductos comunitarios son de varios tipos, dependiendo de la escala nacional,
regional o local desde donde se los reconozca, del manejo ambiental, de su carácter y alcances
asociativos, de sus dimensiones públicas y privadas, y de las formas concretas de su legitimidad.

 

Son rurales y/o peri-urbanos, hacen parte del tipo de poblamiento predominante del
municipio de que se trate, y alcanzan porcentajes significativos en cuanto a su número y la
población que atiende: la mayoría de los municipios colombianos cuenta con ellos, en algunos casos
con coberturas del 20 por ciento de los habitantes (v. gr., Ibagué y Villavicencio).

 

Su carácter ambiental varía en cuanto al lugar que ocupan en las cuencas (partes altas
o bajas), en tanto están o no están asociados al cuidado de las fuentes de agua y de los bosques y
coberturas alrededor de las mismas; a las formas de manejo del recurso, al tipo de servicio que
prestan y asimismo a sus proyecciones educativas. Todos son públicos en cuanto a su vínculo con el
agua como bien común, pero algunos se proyectan en ámbitos familiares y/o están disociados del
manejo del ciclo del agua; están más o menos regidos por principios solidarios, y en tal sentido
articulan de modo complejo sus dimensiones públicas y privadas.

 

Finalmente, pueden
considerarse sociales (comunitarios, vecinales y familiares, combinados en muchos casos con la
acción sostenida de organizaciones no gubernamentales), en escalas empresarial y artesanal según la
complejidad de su gestión financiera y técnica. Según la escala, su legitimidad (social e
institucional) es mayor en lo local, y se va haciendo difusa en los planos regional y
nacional.

 

3. Las formas de organización de los acueductos comunitarios están
asociadas a los sistemas de reproducción social y también a las dimensiones territoriales de la
comunidad en que se desenvuelven.

 

En cuanto a los sistemas de
reproducción social, son fundamentales en ellos los roles de la mujer en la gestión y en el uso del
agua, así como los sistemas culturales de control social y de gestión formal del recurso, y sus
formas de relación con el recurso agua, dentro de espacios social y culturalmente construidos que
son su verdadero patrimonio público, según sean campesinos, indígenas, afrodescendientes o de
asalariados urbanos.

 

4. Los acueductos comunitarios son un enorme patrimonio
público del país en cuanto a su complejidad, y las experiencias acumuladas en su conformación y
existencia. Seis casos pueden ilustrar algunos perfiles de estas experiencias: Acualcos (Bogotá,
Manejo rural y urbano del recurso, servicio multiestrato, comunitario y a otros barrios), Adamiuain
(Ocaña, Construcción integral histórica de manejo del recurso, fortalezas organizacional y técnica
–innovación–, diversidad de servicios sociales), Bonda (Santa Marta, Visión social del río, de la
cuenca y del territorio), Dosquebradas (Pereira, Complementariedades horizontales entre acueductos,
asociación, fortalezas históricas de gestión, entre ellas el fundamento de la declaratoria del
municipio), Ibagué (Complementariedades regionales y urbanas verticales, 20 por ciento del servicio
urbano total, subsidiario de coberturas deficientes de acueducto de ciudad capital, optimización de
uso de microcuencas, patrimonio público local) y Norte de Bolívar (Red de acueductos comunitarios,
con base en “los propios usos y costumbres”, v/s corrupción e ineficiencia de administración
local).

 

5. Los acueductos comunitarios afrontan dos tipos de amenazas principales:
Des-estructuración de las condiciones territoriales que los sustentan, y formalización institucional
y económica neoliberal que propone la ley de servicios públicos.

 

Las primeras se
derivan de cuatro procesos de transformación territorial que se ciernen sobre el país entero: a)
política de desarrollo del actual gobierno nacional (re-primarización de la economía exportadora,
reformas legales y políticas privatizadoras –ley, construcción de mercados, privatización y
centralización de la gestión del agua a través de concentración de capital y de gestión privada,
recentralización de las transferencias, etcétera); b) impactos del TLC en cuanto a la crisis de la
producción agraria, y de los mercados locales y regionales de alimentos; c) avance de los planes de
ordenamiento territorial y de sus instrumentos de planeación (planes maestros y zonales, entre
otros), diseñados en su mayor parte desde visiones del Estado y del país alejadas del Estado Social
de Derecho, de la democracia participativa, y de la diversidad natural y cultural; y d)
reordenamientos de población y de acceso a recursos naturales que imponen los actores armados,
especialmente el para-Estado).

 

En cuanto a la formalización y legalización neoliberal que
exige la ley de servicios públicos, ésta se propone liquidar los acueductos comunitarios, entregando
el monopolio regional de la gestión del agua y el servicio a grandes empresas, en tanto no reconoce
las dimensiones complejas de tales acueductos, excluye de plano sus funciones públicas, sólo ve a
los comunitarios como empresas potenciales respecto de su eficiencia empresarial (economías de
escala, rentabilidad, etcétera) y los toma por separado para exigirles integralidad en un servicio
del cual las entidades territoriales son responsables.

 

6. Los acueductos comunitarios
enfrentan decisivos retos en su continuidad como entidades públicas sociales complejas, relacionados
con su posible contribución a la necesaria derrota de las dominantes tendencias y políticas del
agua, y asumir empeños propios en la construcción de una política nacional alternativa. Por ello, se
debe:

 

a) Visibilizar su carácter público en cuanto a sus componentes básicos: patrimonio
histórico, social y cultural, responsabilidad pública, derechos fundamentales y funciones públicas
complejas;

 

b) Articularlos entre sí con base en formas diversas de asociatividad,
complementariedad y reciprocidad, en la perspectiva de construcción de un sistema nacional público
de gestión del recurso y prestación del servicio de agua;

 

c) Formalizarlos
ante todo como factores fundamentales de la refundación de lo público, en cuanto referentes del
patrimonio socio-cultural de la diversidad, y elementos claves para el reordenamiento territorial y
la planeación urbana (desconcentraciones en la gestión del servicio, y usos óptimos de las
microcuencas asociadas a la mayoría de las ciudades en Colombia), la participación y la inclusión
social; en tal sentido, formalizarlos como empresas sociales asociadas de modo federativo a los
acueductos distritales y urbanos, bajo ideas de eficacia y eficiencia ligadas al ciclo del agua, y
una lógica de reconocimiento de derechos en el acceso público al líquido, garantizando coberturas
globales en cada región, con indicadores relacionados en forma cohesionada y de tejido social y
territorial; y

 

d) Luchar por construir y/o adecuar los sistemas municipal, regional y
nacional de servicio del agua, para su articulación de conjunto dentro de los mismos. En tal
sentido, los grandes problemas actuales que afrontan los acueductos comunitarios, relacionados con
potabilización y coberturas de saneamiento básico, no se pueden resolver sin asociatividad ni
articulaciones complejas en la escala municipal y/o regional, donde lo primero que ha de resolverse
es el cumplimiento de la responsabilidad pública integral en tales tareas, del sistema municipal del
servicio con apoyos nacionales.

 

7. Las condiciones históricas para
del desarrollo de una política pública alternativa del agua están dadas, y en relación con ella los
acueductos comunitarios se convierten en oportunidad para una revisión a fondo de las lógicas
urbanas, de los retos de manejo ambiental en la planeación pública, y en la puesta en juego de las
más profundas subjetividades populares con que contamos. Hemos avanzado en el conocimiento del ciclo
del agua (desarrollos en la investigación por regiones y en lo nacional), y en lo institucional
ambiental (el sistema nacional ambiental, las disposiciones sobre participación social y
comunitaria, lo organizacional, lo social, etcétera). Pero a ello se oponen la política dominante de
acabar con lo ambiental y el represamiento de la ley orgánica de reordenamiento territorial. Por lo
mismo, parece imponerse una forma política básica para empezar a construir dicha política, y es la
proyección de tales acueductos como movimientos sociales en torno al agua, respecto de lo cual
existen factores favorables que crean nuevos puntos de partida para la emancipación social, como el
hecho de que la mercantilización del agua debe pasar necesariamente por verse con los territorios y
con los tejidos sociales comunitarios asociados a la cuencas, reactualizando los acueductos como
actores de primer orden en la política nacional y en las luchas populares.

Por Hernán Darío Correa

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