Rompiendo el miedo
Uno de los mayores signos de este paro del magisterio es su aprobación y desarrollo a pesar de reconocer sus impulsores la debilidad que atraviesan como gremio. Todavía no se superan ni se neutralizan los signos de un conjunto de medidas que los han lesionado poco a poco desde finales del siglo XX y principios del XXI*: el temor y el acomodamiento en un sector no despreciable del magisterio, que sólo espera el momento de su jubilación, el temor a la protesta que se refleja en otro por el miedo a los recortes salariales y la inseguridad laboral en los provisionales, en período de prueba e interinos, son los signos más protuberantes de esta situación contra la cual, y a pesar de la cual, se aprobó y se llevó a cabo el paro.
Por esto, el desarrollo del mismo se ejecutó con altibajos: en departamentos como los de
Estas circunstancias, afrontadas con claridad por Fecode, permitieron reunir y potenciar los inocultables signos de malestar que reinan en el país por las políticas económicas y judiciales en boga, lo que obligó al Ejecutivo a ceder, a través del Congreso, varios miles de millones de pesos en la reforma a las transferencias. Es obvio que no se logró el propósito final del paro, pero por primera vez desde hace casi una década se ven signos que señalan cómo se acumula una nueva situación para este sector del movimiento social. La disposición a luchar por la defensa de la educación pública, incluso a costa de perder parte de los salarios, es evidencia de ello. La oficialización del referendo por la reforma al articulado que regula las transferencias es ocasión para que, en un plan estratégico, el magisterio integre coyuntura y mediano plazo, educación y comunidad, economía y cultura, educación y servicios públicos, educación y modelo de país por construir.
Renacer del liderazgo juvenil
En estas circunstancias, el estallido de la protesta juvenil contra la privatización de la educación y la aplicación de los artículos 6, 34 y 38 del Plan Nacional de Desarrollo, que se reflejó por parte de los estudiantes en la instalación de Asambleas permanentes en no menos de 150 instituciones de secundaria y en todas las universidades públicas de Bogotá, así como en muchas otras del resto del país, creó el ambiente indispensable para que el paro rompiera el aislamiento en que el gobierno quiso sumirlo.
La alegría de las marchas, en las cuales se veían rostros pintados con diversos colores, con gorros hechos para la ocasión, con cánticos alegres y con cierres de vías que rompían todo mecanismo de control, permitieron transformar la protesta en alegres bullicios que partían la rutina de Bogotá. Al final, y para sorpresa de propios y extraños, miles de miles llenaron la ciudad y quebraron todo cálculo para
A un lado, los congresistas, en contra de la demanda ciudadana, en un signo innegable de que legislan en contra del sentir ciudadano, continuaban aprobando en nuevas rondas la reforma a las transferencias. Una tozudez del poder.
Sin duda alguna, un renacer de la protesta, un resquebrajamiento del unanimismo oficial y la puesta en escena de indiscutibles signos de acción cultural que crean una inmensa esperanza sobre lo que vendrá y un gran reto para todos los proyectos alternativos y sus actividades cotidianas.
Los colegios
Las Asambleas permanentes de estudiantes de secundaria instaladas en decenas de centros de estudio evidenciaron a toda luz que se procesan sueños. Los jóvenes, en acto decidido de participación y decisión política, tomaron el mando de sus instituciones educativas. Era una expresión inocultable de solidaridad política con los docentes pero sobre todo una manifestación meridiana de que en el país se está incubando nuevas generaciones no dispuestas a que continúen gobernando los mismos.
Los gobernantes lo sintieron. Su incesante denuncia de que “están manipulando a los niños”, y hasta la realización del consejo comunitario en Cali con estudiantes de secundaria, es claro reflejo de su desespero porque la protesta fue más allá de lo que habían calculado: llegó a la comunidad educativa, evidenciando ante los ojos de todo el país que algo no anda bien, que hay voces que disienten. Pero contra esa denuncia, y contra las desesperadas artimañas de algunos docentes, de rectores, de funcionarios de
Reforma educativa
Al final, luego de esta intensa jornada de solidaridad, protesta y ruptura del unanimismo oficial, queda la sensación de que los temas en marcha y por conquistar van más allá de la coyuntura. Sin duda alguna, colocar en el centro del debate la reflexión sobre el país que queremos y soñamos, y la reforma educativa por alcanzar, son los principales. Son aspectos de la reforma educativa:
1. Educación universal, gratuita y de calidad para todos los habitantes del país.
2. Educación que brinde las condiciones y el acompañamiento necesarios para que el estudiantado defina su proyecto de vida en forma oportuna.
3. Educación con sentido científico, que motive en la niñez y la juventud un espíritu crítico y de disposición ante la investigación.
4. Formación y actualización permanente del magisterio.
Para que esto se pueda hacer realidad:
1. Presupuesto adecuado para todos los niveles o ciclos del proceso educativo.
2. Dotación y mantenimiento permanente de las instituciones educativas.
3. Existencia de condiciones básicas –en recreación y deportes, alimentación, salud, acompañamiento psicológico–, para adelantar un adecuado proceso educativo.
* Entre algunas de estas medidas se encuentran: la privatización de una parte del proceso de la educación pública, la contratación de docentes y trabajadores flexibilizada, la persecución sindical y el recorte de salarios en el momento de ejercer el derecho a la protesta.
Recuadro
Fecode, ante el reto de la transformación
Los cambios introducidos por las políticas gubernamentales implementadas en los últimos años demandan un ajuste del quehacer en Fecode. Es urgente:
1. Garantizar la esencia fundamental del sindicato: sin importar la militancia política de cada dirigente, su obligación y su actividad principal debe ser la defensa de la educación pública y la dignidad de los trabajadores de la educación.
a. Construir planes estratégicos y operativos que den cuenta de los objetivos centrales de Fecode. Poner en marcha una escuela de cuadros sindicales, además del Instituto Superior de Pedagogía.
b. Diseñar una propuesta integral de comunicación que haga realidad la incorporación de este factor estratégico del mundo moderno, como eje central de todo el trabajo sindical. Comunicación directa, con cada afiliado y afiliada.
c. Superar la corporativización en que ha caído
2. Poner en marcha, como núcleo de la acción pública de Fecode, un amplio debate nacional sobre educación y pedagogía, que estimule la reflexión de todos los interesados, confrontando el proyecto educativo oficial vigente.
3. Construir una relación dinámica, horizontal e incluyente con la comunidad educativa.
a. Estimular la participación política del estudiantado, respetando su autonomía. Facilitar espacios e información para que los consejos estudiantiles cumplan realmente con sus objetivos.
b. Propiciar la construcción de una organización de padres y madres de familia.
4. Construir el Sindicato Único de los Trabajadores de
5. Con una perspectiva incluyente, liderar el referendo para reformar el articulado que tiene que ver con las transferencias. Propiciar el encuentro y la acción mancomunada con el referendo en defensa del agua como bien público, y con otras iniciativas similares que están liderando otros sectores sociales.


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