Hace escasos tres años, algunos ciudadanos sacudidos por la artera, intempestiva inclusión de las telecomunicaciones y los seguros en el clausulado del TLC, nos interesamos en conseguir y estudiar el texto de dicho convenio, sólo conocido entonces por el círculo cerrado de sus negociadores.
Hace una semana, el rechazo al TLC era sostenido por un millón de costarricenses. ¿Cómo explicar este fenómeno prodigioso de un movimiento que carente de recursos financieros, arrinconado, saboteado, descalificado, invisibilizado por el grueso de la prensa escrita y de los medios televisivos y radiales, enfrentando campañas multimillonarias del gobierno y la oligarquía nacional y transnacional, crece exponencialmente hasta aventajar en doce puntos porcentuales a sus privilegiados contrincantes?
Durante el último año presenciamos el ascenso incontenible de la oposición popular al TLC. Usando las encuestas publicadas por el periódico
Miércoles 3 de octubre. La encuesta publicada por
En otro escenario, la noche de ese día, el senador Sherrod Brown (de Ohio), coincidiendo con lo ya expresado al Gobierno de Costa Rica el 28 de setiembre anterior por Nancy Pelosi, presidenta de
Pero ni
Jueves 4 de octubre. Este día, el último antes de la “tregua legal” que antecede a la celebración del referéndum,
Otra noticia destacada ese día en el periódico
Viernes 5 de octubre.
Ese mismo día los congresistas norteamericanos Charles Rangel (presidente del Comité de Medios y Arbitrios) y Sander Levin (presidente del Comité de Comercio) emitieron un comunicado desmintiendo las declaraciones de
También ese mismo día los congresistas norteamericanos Raúl Grijalva, de Arizona, y Linda Sánchez, de California, presentaron a
Pero ni el diario
Sábado 6 de octubre. Ese día se hace pública una carta de los señores Byron Dorgan, Sherrod Brown y Bernie Sanders, miembros del Senado de los Estados Unidos al presidente Bush, reclamándole por las falsas, malintencionadas e irrespetuosas declaraciones de su ministra Susan Schawb, y exigiéndole (a Bush) que aclare públicamente que los Estados Unidos no han querido amenazar a Costa Rica por ejercer su derecho al voto el domingo 7 de octubre.
También esta carta, que aclara la verdadera situación acerca de la iniciativa de la cuenca del caribe y la competencia para la renegociación del TLC, fue silenciada por los medios de comunicación más influyentes de Costa Rica.
Domingo 7 de octubre. Me parece que el cuadro que ha quedado esbozado nos ofrece una explicación plausible y clara de por qué los resultados del referéndum, terminaron siendo favorables al gobierno (aunque por un estrecho margen), a pesar de la clara ventaja del NO en la última encuesta.
1. La comunidad costarricense presenta, al igual que otras muchas en América Latina, un punto especialmente débil (porque también las buenas personas tienen su “talón de Aquiles”) que se localiza en la franja de población trabajadora más pobre e ideológica mente más vulnerable; crónica mente descorazonada y escéptica frente a las posibilidades de mejorar su situación mediante la lucha política; pero a la vez muy sensible a noticias que constituyan una amenaza adicional para su ya difícil subsistencia.
2. Y precisamente aquel ominoso cuadro pintado por el gobierno y la oligarquía, con la connivencia de sus aliados en la administración Bush y una astuta dosificación del instrumento mediático en los días que precedieron el referéndum, penetró lo suficiente en una parte de aquel sector de los trabajadores nacionales, como para finalmente inducirlos al voto que, en su atribulada percepción, les daría mayores seguridades.
3. Fue una conspiración infame, porque como lo reconoció el exdiputado Otto Guevara a TeleSur, fue el gobierno de los señores Arias quien le pidió a Susan Schwab pregonar los inquietantes embustes que sostuvo en aquellos precisos días anteriores a la consulta. Además del ilícito cometido por ella, a la luz del artículo 20, inciso b) de
4. Por su parte, los influyentes medios al servicio de la aprobación del Tratado se encargaron de martillar aquellas falsedades en las cabezas de los menos informados y de los más temerosos; mientras que alevosamente silenciaban las palabras de los parlamentarios norteamericanos que desmentían aquella infamia y ofrecían a Costa Rica y a América Latina toda, el camino más promisorio que, en nuestras relaciones con Estados Unidos, nos ha sido dado vislumbrar. Todo ello a la vista y paciencia del Tribunal Supremo de Elecciones.
5. Me parece que el Tribunal Supremo de Elecciones, interpretando el sentido profundo de la función de sufragar como la esencia de la vida democrática (artículo 93 de
6. En cuanto a los señores Arias, fieles al memorando de sus llorados “delfines”, no dudaron en acudir a ultranza a su instrumento predilecto: el miedo, para perturbar y torcer la voluntad de los más humildes, ensuciando irremediablemente el proceso democrático que decían propiciar, y escamoteando el legítimo triunfo que el pueblo ya había logrado cosechar a través de una auténtica epopeya plena de ingenio, fraternidad y sacrificio.


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