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El sol nos volvió a alumbrar1. Movimiento juvenil



Primavera


 


La Nueva Izquierda salta desde…la pelvis giratoria de Elvis”.


Jerry Rubin2  


 


El 9 de marzo el aire de primavera se llena de gritos juveniles. El monótono paso del tránsito sobre la carrera séptima se ve interrumpido por un grupo de estudiantes de la Universidad Javeriana que bloquean la vía. Las protestas por la visita de George W. Bush a Bogotá habían comenzado. Las escalinatas de la Javeriana se abarrotan de estudiantes, profesores y trabajadores; llega un furgón de antimotines del que descienden los “Esmad”: orgullosos y altivos, cubiertos con su brillante armadura. La multitud airada los chifla, un joven se encarama sobre el separador y desde allí convoca a los estudiantes que permanecen en las escaleras, muchos bajan a la calle, los javerianos se sientan en el pavimento. La policía se reagrupa, los estudiantes se niegan una y otra vez a levantar el bloqueo, los Esmad aprietan con sus escudos y justo cuando parecía inminente la carga, los universitarios abandonan la vía. Habían transcurrido 50 minutos.


 


Dos días después, el 11 de marzo, la protesta se trasladó a los puentes de la 26, más de 7.000 personas esperaban el paso de la caravana de Bush. Los antimotines habían colocado rejas que muy pronto fueron levantadas de su sitio; un joven alcanza la cima de una tanqueta y por segundos ondeó una bandera roja. El diario El Tiempo del día siguiente aseguró: “en la séptima con calle 26, decenas de protestantes en su mayoría jóvenes, unos con las caras pintadas y otros con peinados “punk” tenían también banderas de Estados Unidos, que quemaron a su paso”3. La policía arremete contra todo el mundo, los manifestantes se defienden con palos y convierten aquello en una verdadera batalla campal.


 


El Esmad dispara gases lacrimógenos y con bastones ataca a los muchachos que responden con un aluvión de piedras y ladrillos. Los enfrentamientos se extienden por la carrera séptima hasta el Ministerio de Protección (carrera 13 x calle 32), donde los rebeldes blanden ladrillos contra los bancos y los grandes edificios. Policías en moto les cortan el paso y cercan a los jóvenes: algunos son perseguidos y arrancados de las manos de sus compañeras que coreaban: “resistencia”, “resistencia”; la policía arrastra a los detenidos hasta las “jaulas”. El saldo fue de 325 detenidos, 20 heridos, 9 bancos atacados y varias vitrinas rotas.


 


La expresión de manifestación, protesta y propuesta, no cesa. El 1 de mayo se produce un “tropel” de grandes dimensión que se extiende desde la Avenida Jiménez (calle 13) hasta la calle 26, y de “Las Aguas a San Victorino”. De nuevo, bancos y locales comerciales son objeto de ataques. Aquella noche algunos televidentes se sorprenden al ver en la pantalla un grupo multicolor de jóvenes con “crestas”, melenas o rapados; desafiantes frente a la policía.    


 


Lo nuevo de este movimiento juvenil tiene que ver con la irrupción de ‘nuevos’ actores sociales, algunos miembros de las culturas juveniles, (skinheads, punketos, rude boys, metaleros, etcétera). Pero, ¿de dónde salieron?


 


   Los jóvenes se integran alrededor de una serie de “culturas juveniles”, estas culturas mutan y se transforman continuamente.


  La comprensión del movimiento juvenil pasa por entender esta diversidad.


  Las culturas juveniles existen hace varios años y son lo suficientemente sólidas como para considerar su continuidad en la próxima década


  Algunas de estas culturas se agrupan en torno de la música: metaleros, raperos, harcoreros o punketos. “La juventud ha encontrado en la música rock un espacio desde el que logra expresarse como un sujeto constituido desde una cultura frente a la que en ocasiones desea rebelarse”


  El rock es una manifestación importante en la cultura de los jóvenes.  Se puede decir, en palabras de Martín Barbero, que la cultura del rock produce una comunidad caracterizada por una unidad de pensamiento y emoción (lo que influye en los procesos de identificación), facilitando un vínculo entre las imágenes, los símbolos propuestos y los imaginarios de los jóvenes.


  La cultura del rock ha mostrado que los jóvenes tienen capacidad de generar formas propias de expresión y comunicación


  La cultura del rock ha permitido la construcción de una identidad propia de la juventud.


  Muchas de estas culturas se oponen al sistema. Pero no se puede leer el rock como un proyecto de resistencia anticapitalista.  


   La cultura hegemónica, que representa a quienes hoy poseen el poder político y económico, ha creado una sociedad patriarcal, machista y adultocéntrica, donde son excluidos mujeres, gays, indígenas, negros, niños y jóvenes.


– Es importante abordar, más allá de las expresiones y movimientos estudiantiles, el movimiento social  juvenil en general.


  Con la irrupción de algunos miembros de las culturas juveniles, como nuevos actores políticos, también aparecen nuevos discursos, nuevos imaginarios, nuevas formas de reunirse y estar juntos, nuevas formas de dirección y organización, y nuevos medios de convocatoria.


   Los “novísimos” grupos juveniles trabajan en red, son asamblearios, no tienen un único dirigente o vocero, evitan las jerarquías, se han servido de manera novedosa y acertada de las nuevas tecnologías (internet, mensajes de texto en los celulares, etcétera), han innovado la acción política y la forma de comunicar sus propuestas y acciones.


 


Verano


 


“Se viene el estallido, se viene el estallido, de mi guitarra, de tu gobierno también /


 Si tenés alguna duda, si esto no es una dictadura ¿Qué es?, ¿Qué es?”


 


Bersuit Vergarabat 


 


Pero las manifestaciones no cesan. El 10 de mayo más de 20.000 estudiantes de las universidades Nacional, Pedagógica y Distrital, marchan en Bogotá en rechazo a la medida del gobierno de Álvaro Uribe de incluir dentro del Plan Nacional de Desarrollo un artículo (el 38) que obliga a las universidades públicas a responder por los pasivos pensiónales de sus trabajadores. La prensa se admira del número de manifestantes y lo colorida de la marcha:”esta vez lo hicieron sin piedras, ni graffitis, pero cargados de disfraces, pitos y zancos”. La respuesta de la rectoría de la Universidad Nacional fue cerrar las sedes de Bogotá, Palmira, Manizales y Medellín; en la Universidad Industrial de Santander (UIS) se presentan fuertes disturbios.


 


Transcurren cinco días de intensa agitación estudiantil por todo el país. El 15 de mayo las universidades Pedagógica,  UIS, Cauca, Nacional y Surcolombiana se encontraban cerradas. El 17 se realiza una nueva movilización en Bogotá que reúne más de 30.000 jóvenes, la que sirve de escenario para que la Federación de Educadores (Fecode) agite el paro nacional que venía organizando por todo el país contra el recorte de las transferencias para la educación. 


 


El 23 de mayo, se movilizan en Bogotá,  entre maestros de secundaria y universitarios, así como estudiantes de secundaria y del Sena, mas de 70.000 personas. A partir de aquí se suceden una tras otra, marchas y marchas y marchas, hasta el 14 de junio, cuando son aprobados los recortes a las transferencias. El número de participantes es cada vez mayor (Fecode los estima, sólo en Bogotá, en 200.000 participantes en cada una de ellas). También se realizan movilizaciones en Monteria, Barranquilla, Manizales, Ibagué, Cali, Medellín, Cali, Pasto, Neiva, etcétera, ampliándose la protesta, incluso, a pequeños municipios de Boyacá, Huila, Cauca y Santander.


 


El 25 de mayo 1.000 estudiantes de Soacha paralizan la autopista Sur (uno de los ejes que permite la salida y entrada de mercaderías desde y hacia la capital) e impiden el paso de vehículos durante nueve horas. En horas de la tarde, el Esmad arremete contra los manifestantes, en pocos segundos la multitud fue obligada a dispersarse por las calles aledañas, la agresión policial siguió contra niños, jóvenes y vecinos del sector que fueron llevados a bolillo hasta los furgones. Noches después, en Manizales, los estudiantes de la Universidad de Caldas fueron desalojados a golpes de la sede universitaria, con saldo de varios heridos.


 


A partir del decreto de ilegalidad que emite el gobierno, los maestros reducen su presencia en el paro y las manifestaciones. Según  la Federación que los agrupa, solo el 30 por ciento del magisterio continuó en paro. Sin embargo, con los días, los estudiantes de secundaria se ponen al frente del paro, garantizándolo mediante la toma de colegios. Ya en abril estudiantes del colegio La Estancia de Ciudad Bolívar e Inem de Kennedy, En Bogotá, habían ocupado los planteles por problemas internos. En mayo, solo en la capital, los muchachos ocuparon, en una acción improvisada, 120 colegios; muchas de ellas llevadas a cabo sin logística (comida, carpas u otros) y sin redes de comunicación que les permitiera responder a un desalojo de la policía, y en particular sin una estructura que relacionara el proceso. 


 


Con los días los jóvenes de secundaria desplazaron a los universitarios, su presencia aumenta en cada marcha y paulatinamente cambian el sentido de la protesta. Los universitarios habían centrado su lucha en el tema de la educación pública y los maestros en las pensiones y las transferencias. Los estudiantes de secundaria orientan la lucha directamente contra Uribe y toman dos consignas lanzada por la RASH: “A las calles a tumbar el gobierno paramilitar”, “Se va acabar, se va acabar, la dictadura paramilitar”.


 


El dinamismo de los chicos es una sorpresa. El movimiento estudiantil viene de una agresión brutal por parte del régimen que se concreta en el asesinato de decenas de profesores y estudiantes de las universidades públicas, el control paramilitar de varias de ellas y la persecución a líderes. La respuesta del estudiantado descolocó al gobierno y a los medios de comunicación que se preguntaban: ¿Por qué los jóvenes se movilizan? ¿Quién los manipula? ¿Por qué opinan de política, si son apenas unos niños? ¿Chávez y los bolivarianos están detrás?


 


Algunos de los motivos de esta participación juvenil se desprenden de:


 


   A partir de la Constitución de 1991 se ha enfatizado en los colegios el tema de los derechos humanos; los estudiantes sintieron que les vulneraban el derecho a la educación.


  Leopoldo Múnera, profesor de la Universidad Nacional, precisa sobre el particular: “Ha habido una recomposición del movimiento con algunas novedades…Han entrado a la protesta los estudiantes que no están especialmente organizados…Hay una mayor preocupación por cualificar el discurso y el debate, y una mayor utilización de protesta simbólica y menos de medios violentos”.


   El movimiento pasa del centro a la periferia. De la Universidad a secundaria y de las públicas a las privadas.


  Muchos de los líderes de secundaría venían de la experiencia de lucha contra el acto legislativo  012 de 2001.


   El tema era sencillo de explicar. “Uribe quiere acabar con la educación pública”. No eran conceptos complejos como: “capitalismo global” o el “ALCA”.


  Se personificó la protesta en una  persona concreta: Álvaro Uribe.


    Con su arrogancia, el gobierno consideró el movimiento estudiantil como algo menor. Sin embargo, es conveniente decir, que además de las movilizaciones de los indígenas y las muy escasas de los campesinos, estas se constituyen en las movilizaciones antiuribistas más exitosas y masivas.


   El paro cogió a una izquierda, sin propuesta, ni unidad en la acción. Por ejemplo, la división de las organizaciones estudiantiles es una calamidad (Aceu, Fun, Feu, Oce, Gec,…).


 


1    Este artículo forma parte de un texto más extenso que publicará la revista “Multitudes Invisibles”, publicación del Observatorio de Juventud de la Universidad del Tolima.


2              Dirigente del movimiento estudiantil de los años sesenta en Estados Unidos. Junto con Abbie Hoffman en 1967 fundó el movimiento “Yipi” –  YIP (Youth Internatinal Party) – Partido Internacional de la Juventud


3    “Bogotá entre la soledad y los disturbios”. El Tiempo,12 marzo, 2007, Pág. 1.4


4    Agradezco la colaboración de German Muñoz, en la elaboración del texto.


5    De Garay Adrián, Prolegómenos al estudio de la cultura rock. En estudios de las culturas  contemporáneas, revista de la Universidad de Colima, México, Vol. II, número 6, 1989.  


6    Banda de rock argentino


7    “Masiva marcha contra el Plan de Desarrollo”, El Tiempo, 11 de mayo 2007, Pág. 1-17 – .


8    Colectivo de “skinheads” de izquierda surgidos de las culturas juveniles – RASH – Rojos & Anarquistas SkinHeads

9             “Movilización estudiantil toma un nuevo aliento”, El Tiempo, 21 de mayo 2007, Pág. 1-6

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