Por ello, y porque
hoy significa para Colombia un excelente escenario internacional para encontrarse y dialogar con sus
vecinos de Brasil y Perú, además de hacerlo con líderes indígenas, ambientalistas, académicos,
autoridades territoriales, representantes gubernamentales y de organismos internacionales,
travesía para promover el Referendo por el agua.
De esta manera, 25 fluvionautas navegarán durante once
días, en esta ocasión
kilómetros
el Perú y Benjamín Constant en Brasil, atravesando el territorio colombiano ribereño desde Puerto
Nariño hasta Leticia.
Se internacionaliza la
navegación
Esta nueva incursión náutica, a diferencia de la realizada durante
tres semanas en el río Magdalena, cuyo carácter fue marcadamente nacional, se propone involucrar a
países limítrofes directamente afectados por los malos manejos de su cuenca, como Brasil y Perú, así
como a personalidades de todo el continente suramericano, e incluso de Europa.
En consecuencia, los expedicionarios internacionales de esta nueva navegación se han
multiplicado. Compartirán experiencias y saberes con las comunicades locales y con su colegas
colombianos, el hidrólogo español Javier Martínez Gil, de
Abreu, de France Liberté, la uruguaya Adriana Marquisio, del Comité del Agua y de
Boris Ríos, de
Bolivia, el ecuatoriano Ricardo Buitrón, de Acción Ecológica, el peruano Luis Isarra, de Fentap y
Vida
asistirán Humberto Polo, Sintraemnsdes y el Comité Nacional en Defensa del Agua y de
Presidente de Azcaita, Tatiana Roa y Danilo Urrea, de Censat Agua Viva y (CNDAV); Emperatriz
Cahuache, Presidenta del Consejo Regional Unidad Amazonas, de Ecofondo, José Cely, Avocar, Gloria
González, Coordinadora Regional Amazonía Campaña por el Agua; Rafael Colmenares y Enrique Galán,
respectivamente Director ejecutivo y Vicepresidente de Ecofondo, Juan Camilo Mira, Coordinador
Nacional de
Agua y la documentalista Pilar Mejía
Durante los 11 días de navegación se
espera analizar la problemática de los recursos hídricos de los departamentos Loreto, en Perú, y
Amazonas, Colombia, así como el estado de Amazonas en Brasil. Se espera contar con la participación
de organizaciones étnicas, sociales y académicas, así como con las entidades con competencia directa
frente al agua.
La etapa definitiva
Esta navegación coincide con el final de la primera etapa del proceso de referendo
tendiente a consagrar en
Constitución Nacional
público y no privado de los servicios de acueducto y alcantarillado, el mínimo vital gratuito y la
protección especial a los ecosistemas estratégicos para el ciclo hidrológico. En efecto, en los
próximos días se entregarán a
respaldan la iniciativa y el Comité Promotor, esperando que dicha dependencia autorice la segunda
fase, en la cual será necesario recolectar 2.000.000 de firmas en el lapso de seis meses. Esta etapa
deberá comenzar a fines de enero de 2008.
Con esta navegación, el Comité
Nacional en Defensa del Agua y de
Vida
en defensa del agua, dan continuidad al proceso de navegar los ríos colombianos y limítrofes que comenzó con la del río Magdalena en el pasado mes de
agosto y continuará en el 2008 con el Orinoco, el Cauca y el Atrato.
Recuadro
Proyecto de articulado
La campaña «El agua, un derecho fundamental», está finalizando su primera etapa
(recolección de 220.000 firmas) con la cual se garantiza el derecho a impulsar el referendo
reformatorio de
Constitución Nacional
común y público al cual podamos acceder todos los habitantes del territorio nacional. A continuación
la propuesta de articulado (aún en discusión) estructurada por los impulsores de esta iniciativa.
Para garantizar en Colombia el derecho al agua como bien común y público
Título I.- De los principios fundamentales
El Estado
garantizará una protección especial al agua por ser esencial para la vida de todas las especies y
por consiguiente un bien común y público.
Título II.- Capítulo I.-
De los derechos fundamentales
El acceso al agua potable es un derecho fundamental de
todas las personas. El Estado tiene la obligación de suministrar agua suficiente y de buena calidad
a la población y proveerá un mínimo vital gratuito a todos los habitantes del territorio nacional.
Se reconoce el valor cultural del agua
Capítulo II.- De los derechos
culturales económicos y sociales
Artículo 63
Paragrafo nuevo
El mar territorial, los ríos y todas las aguas que corren
por cauces naturales son bienes de la nación, de uso público. Lo son igualmente: el álveo o cauce
natural de las corrientes, el lecho de los depósitos naturales de agua, las playas marítimas,
fluviales y lacustres, una faja paralela a la línea de mareas máximas o a la del cauce permanente de
ríos y lagos, de treinta metros como mínimo, las áreas ocupadas por los nevados y los cauces de los
glaciares y los estratos o depósitos de aguas subterráneas.
Los bienes de uso público
mencionados en este artículo que se encuentren en los territorios étnicos son parte integral de
dichos territorios. Se garantizará además el valor cultural del agua como elemento sagrado en la
cosmovisión de dichos grupos.
(Esta formulación será objeto de especial consulta con
afrodescendientes).
Capítulo III.- De los derechos colectivos y del
ambiente
Artículo 80 inciso tercero
Los ecosistemas
asociados al ciclo hidrológico gozarán de especial protección por parte del Estado y se destinarán
prioritariamente a garantizar el funcionamiento de dicho ciclo y por consiguiente la disposición de
agua abundante y limpia para todos los seres vivos.
(
reserva el derecho de hacer consultas sobre el concepto de “destinación prioritaria”, en la medida en que pueda ser utilizada en contra de sectores
campesinos ubicados en los páramos, por ejemplo)
Capítulo V.- De la finalidad social
del Estado y de los servicios públicos.
Art. 365
Paragrafo
El servicio de acueducto y alcantarillado será prestado en forma directa e indelegable
por el Estado o por comunidades organizadas. Las entidades estatales o comunitarias que se organicen
para dicha prestación no tendrán ánimo de lucro y garantizarán la participación ciudadana, el
control social y la transparencia en el manejo de los
recursos financieros y demás aspectos de la operación.
Las comunidades
organizadas, sin ánimo de lucro, para la prestación de este servicio se fundamentarán en la
autogestión, por lo cual todos sus integrantes pagarán las tarifas que ellas mismas acuerden. Dichas
comunidades recibirán apoyo financiero del Estado para garantizar la calidad del agua que
suministren.
Sobre este texto surgen las siguientes dudas que deben ser
consultadas:
1.- ¿Son suficientes los calificativos de directa e indelegable para
garantizar que no intervenga el capital privado, nacional o extranjero, en la prestación del
servicio?
2.- ¿Es suficiente la declaración de que es el Estado el que provee, a su costa, el mínimo
vital gratuito para efectos de los acueductos comunitarios o es necesario especificar como se hace en el inciso segundo del parágrafo que estos
definirán autónomamente sus propias tarifas, lo cual permite que cobren toda el agua que
suministran?
Bogotá, ante los efectos del cambio climático mundial
En pasados días, dos sucesos alarmaron la ciudad: el 3 de noviembre llovió como casi
nunca se había visto en la capital. El aguacero no fue normal, el agua que inundó la ciudad cayó
condensada en forma de granizo. Carros atrapados entre el hielo. Techos destruidos. Calles cubiertas
por masas de hielo. En fin, un fenómeno anormal para una ciudad ubicada en el trópico, a
altura.
Tres días, después, el 6 de noviembre, cuando en la ciudad aún se comentaban los
estragos sufridos pocas horas antes, un vendaval azotó sin clemencia el norte de la urbe. Sus
efectos, similares a los de la granizada: techos caídos, carros destruidos, familias aterrorizadas,
estructuras de edificios dañadas. Caos.
¿Coincidencia? ¿Castigo divino?
¿Calentamiento global o efecto invernadero? Las preguntas son muchas y la respuesta una sola:
calentamiento global, efecto invernadero. Vivimos, de manera abierta y contundente, los efectos de
un modelo de desarrollo que no ha respetado la naturaleza, asumiéndola como simple mercancía, como un objeto, como una cosa, como un cuerpo sin
vida.
Innumerables ríos contaminados, más parecidos a masas de grasa que de agua; ríos
sacados de su cauce normal, resumidos en represas; bosques arrasados, quemados en el afán de ampliar
la frontera agrícola; monocultivos sostenidos con la aplicación de miles de toneladas de
agroquímicos; el uso indiscriminado de aerosoles, millones de carros arrojando sobre la biosfera
miles de toneladas de gases de efecto invernadero (GEI), como el dióxido de carbono (CO2), óxido
nitroso (N2O), metano (CH4), dióxido de azufre (SO2), agua (H2O), monóxido de nitrógeno (NO); ozono
(O3), consumo desaforado de toda clase de productos, para cuya producción hay que devastar cada día
miles de kilómetros de naturaleza o realizar mezclas de químicos y productos altamente
contaminantes, en una evidente sobre explotación de la naturaleza.
Desde décadas, el
primer efecto de este demencial sistema de “destruir vida para sostener vida” evidenció sus efectos:
la perforación de la capa de ozono (que protege la vida en la tierra) y con ello la exposición
directa del planeta a los rayos ultravioleta. Sus efectos: incremento de la temperatura, afecciones
de piel y otros, no han demorado en
evidenciarse.
Pero las manifestaciones de estos cambios no paran ahí. Las cimas de
los nevados se deshielan, las lagunas que están en algunas de sus bases pierden sus tamaños
históricos, tendiendo a secarse; los nacimientos de los ríos se secan; los polos pierden su tamaño e
inclusive masas enormes de hielo se desprenden y “viajan” –descongelándose– por el mar Pacífico; la
temperatura del planeta se incrementa, a tal punto, que en Bogotá ya se puede salir sin chaqueta o
Medellín pierde su categoría de “ciudad de la eterna primavera”. Pero el calor aumentará mucho más,
se preveé que en las próximas cinco décadas el clima del planeta variará, aumentando, en por lo
menos 4 grados centígrados, con lo cual numerosas especies vegetales y animales
perecerán.
¿Qué nos queda? Numerosos grupos sociales ponen en práctica nuevos
modelos de convivencia: se consume menos y se armoniza la cotidianidad con la naturaleza. En las
ciudades, algunos añoran el campo de sus abuelos. Todo esto es válido y hay que aplicarlo. Pero la
única salida radical a esta catástrofe que heredaremos a las generaciones venideras es cambiar el
modelo económico que lo propició: el capitalismo. No hay otra vía para atacar la raíz de estos
males.
Apartes de la agenda
La segunda
navegación iniciará el 23 de noviembre con el recorrido Leticia – Iquitos. En esta ciudad se llevará
a cabo el foro, «Integración y alternativas en la gestión pública del agua», al que seguirá una
reunión con
la más importante de su tipo en el país vecino.
El siguiente trayecto, lunes 26 de
diciembre, será Iquitos – Puerto Nariño. En este último puerto se llevará a cabo un encuentro, en
horas de la mañana, con la comunidad indígena de Macedonia y en la tarde una jornada etnopedagógica
que permitirá a los niños y niñas indígenas de las escuelas ribereñas de Colombia exponer sus
trabajos referentes al agua. Paralelamente se desarrollará un taller (Ordenamiento territorial,
inversión pública y conservación), y en la noche la actividad cultural denominada “Cuénteme un
cuento. Mitos y leyendas del agua”.
La mañana
del martes 27 se cubrirá la ruta Macedonia – Benjamín Constant. En esta población se efectuará el
foro «Salud y agua potable, epidemias y calidad de vida», tras cuya culminación, los fluvionautas
regresarán a Leticia al finalizar la tarde. Los días 28 – 1 de diciembre se permanecerá en
Leticia.
El viernes 30 se inaugurará en esta ciudad el foro: “El agua en el
Amazonas, entre las realidades y los proyectos”, que culminará el sábado 1 de diciembre a la una de
la tarde, con la aprobación de una declaración.
Se espera que este nuevo impulso
fortalezca aun más la determinación de los defensores locales e internacionales del agua, no solo
desde la tradición indígena sino también desde el convencimiento intercultural compartido de su
importancia defintiva y común, al tiempo que contribuye a comprender socialmente los riesgos que
implican el modelo privatizador de los bienes públicos y el patrimonio de la nación en
Colombia.


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