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Sindicato de la ETB “Defendemos una empresa que es de todos”. Elecciones en la CUT-Fecode

da. ¿Cuáles son las características principales del sindicato de la ETB?


 


R. Esta organización sindical fue creada el 15 de junio de 1938 por las trabajadoras operadoras de ese entonces. Uno de los primeros asesores de esta organización sindical, para nuestro orgullo, fue Jorge Eliécer Gaitán.


 


Este sindicato, que es clasista, ha defendido los intereses de los trabajadores y trabajadoras, y adicionalmente, lo más importante, ha defendido el patrimonio público de los bogotanos –y, por qué no decirlo, de los colombianos– en 14 intentos de arrebatar la empresa emprendidos desde 1977.


 


Este sindicato reivindica y defiende los derechos de los trabajadores, pero adicionalmente pelea y defiende los derechos de los usuarios y de los movimientos comunales. Involucrando a la comunidad, sabemos que, el día en que la necesitemos para la defensa del patrimonio público, vamos a contar con ella. Este ha sido el pilar fundamental de nuestra organización en estos 70 años, que cumplimos el 15 de junio de este año.


 



 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


da. En estos 70 años, ¿cuáles son los hitos fundamentales en la lucha que ha sostenido el sindicato?


 


R. En lo técnico, el paso de lo electromecánico a lo digital, y encima de eso del cobre a la fibra. Es decir, ya no es ni fibra ni cobre sino que todo se maneja por medio de protocolos, con manejo de software. Cada paso de estos genera despidos de personal y por tanto movilización para defender nuestros derechos. Esta lucha se presenta y se ha dado desde el comienzo con reivindicaciones que en este momento tenemos para nuestras familias y para los bogotanos a través de una convención colectiva: dos colegios, un club vacacional, estabilidad laboral y respaldo de dos organizaciones sindicales –Atelca y Sintra- teléfonos.


 


da. Pero en el curso de estos 70 años, huelgas que tengan que recordar, momentos críticos en la relación con la patronal, si los hubo


 


R. A raíz del cambio de naturaleza de la Empresa (deja de ser estatal y pasa a ser de economía mixta), tuvimos que movilizarnos con mayor fuerza, en especial cuando se plantea la decisión de vender la Empresa, lo cual hasta hoy hemos abortado por fortuna.


 


En cuanto a coyunturas verdaderamente dolorosas, nuestro asesor jurídico, Eduardo Umaña Mendoza, fue asesinado el 18 de abril de 1998. También mataron un campesino, Fernando Lombana 14 de agosto de 1995, porque tratamos de articular la lucha rural y la social de muchas comunidades con nuestra lucha. A pesar de esto, la gente se mantuvo en una lucha muy fuerte en esos años.


 


En este momento también estamos ad portas de una crisis, porque la Empresa pensaba hacer una emisión de bonos en el exterior para conformar el fondeo pensional de los trabajadores. Insistieron con este mismo tema el año pasado, pero por fortuna para el país se disparó la crisis económica de los Estados Unidos, manifestada con la crisis hipotecaria, lo que desestimuló la emisión de bonos al exterior, pero esa posibilidad no la desechan.


 


A partir de 1997 arreciaron los despidos masivos por la defensa del patrimonio público. En noviembre 4 del mismo año nos despidieron 23 trabajadores (tres directivos y 20 compañeros de base) por oponernos a la privatización en el Concejo, lucha en la que nos vimos acompañados por concejales coherentes, gente de la academia, de la política, personas que creyeron en nosotros como sindicato y como trabajadores, seguros de que nosotros podíamos sacar adelante nuestra Empresa. Para muestra un botón: el Gerente mismo y el alcalde saliente, Luis Eduardo Garzón, confirman que la Empresa se recuperó sustancialmente en los últimos cuatro años, ya que sus ingresos fueron de 500 millones de dólares.


 


Adicionalmente, buscando desmembrar la organización sindical, desde 1997 nos han aplicado planes de retiro voluntario y planes de pensión anticipada, nos ha tocado duro por defender nuestra empresa: despidos, muertes, procesos disciplinarios, compañeros detenidos, desplazados del país por amenaza, todo eso por proteger este patrimonio público; pero ahí les hemos demostrado a la opinión pública y los bogotanos que entre usuarios, trabajadores, y gente consecuente de la política y de la academia, podemos conservar la “joya de la corona”.


 


da. Para vender las empresas públicas, siempre se argumenta una supuesta ineficiencia y su desvalorización por los cambios tecnológicos. En el caso de la ETB, se han demostrado su eficiencia y productividad a favor de la ciudad. ¿Cuánto de lo que se produce se invierte en otros sectores de la ciudad?


 


R. La Empresa le entrega a la ciudad entre un 30 y un 40 por ciento de sus utilidades. Aporta para la Universidad Distrital, para la salud, para bienestar social, para el Sena.


 


da. ¿Cuántos trabajadores y trabajadoras tiene en la actualidad la Empresa?


 


R. Somos 4.000 trabajadores y trabajadoras directos, e igual número de empleos indirectos, entre contratistas y temporales.


 


da. ¿Cómo ha evolucionado esa planta desde comienzos de los años 90?


 


R. Es contradictorio lo que sucedió: para vender la Empresa, se debía hacerla apetecible, por lo cual se vendieron más líneas, se incorporaron como usuarios a sectores que hasta ese momento eran ‘piratas’, pero también se tenía que cumplir con unos estándares internacionales. De estos se deriva el personal que debía tener la Empresa de acuerdo con el número de líneas con que contaba. De esta manera, pasamos en pocos años de una empresa de 2.000 trabajadores a una de 4.000.


 


Según esos estándares, por cada 10 ó 12 líneas tenía que haber un trabajador(a). Al crecer el número de usuarios, sucede lo propio con el número de trabajadores. Claro, ahorita, como hay nueva tecnología, se está reduciendo la mano de obra pero además se terceriza el trabajo, con lo cual nos vemos abocados a nuevos retos.


 



 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


da. ¿Este personal nuevo se sindicaliza?


 


R. No, porque cuando decimos que entran a la Empresa no lo hacen a la base sino a otros lados: trabajadores integrales, profesionales. Son trabajadores que ingresan con unos perfiles de conveniencia para la administración, en ese momento de corte peñalosista, que llegan a cumplir unos requisitos que les impone el modelo.


 


da. Pero, dentro de la convención, dentro de los parámetros que ustedes tienen establecidos, ¿si ellos quisiesen sindicalizarse, tendrían derecho a hacerlo?


 


REn eso hemos avanzado. A pesar de todas las campañas, la realidad les muestra otra cosa a los trabajadores, inclusive a los ejecutivos. Muchos trabajadores profesionales, aún integralizados, están pensando en afiliarse porque ven que solamente la convención colectiva, la organización sindical y la lucha de los trabajadores, pueden garantizarles estabilidad laboral, a lo que todos estamos apostándole. Muchos profesionales han venido a la organización sindical a afiliarse, y de hecho hace poco tuvimos la experiencia de un compañero profesional 4, que fue despedido; llegó a la organización, se presentó una tutela y la Empresa tuvo que vincularlo otra vez.


 


da. Es decir, un ejecutivo.


 


R. Es común que la gente piense que el sindicato es para el obrero. En el caso de la ETB, para el reparador, el empalmador, el distribuidor general, el técnico, el jefe… hasta ahí llega. Pero no más.


 


d.a. Pero, ¿por qué esto si del sindicato, de la convención colectiva, se benefician todos?


 


R. En efecto, el sistema, el modelo político en boga, distorsiona la realidad, desdibuja la organización de los obreros y trabajadores, y desdice de la cultura sindical social, de la solidaridad. Pero nosotros reivindicamos a todos los trabajadores. Cuando un trabajador integralizado, de libre remoción, no se afilia a la organización sindical, es por pura ignorancia. Mire la Constitución: allí se le brinda libre derecho a la asociación. Ese es un derecho, una conquista obrera, tenemos que hacerla respetar como vía para regular la vida en nuestras sociedades. Profesionales, obreros, técnicos, todos tenemos la misma lucha, y tenemos que unirnos para hacerla realidad. Nuestra única riqueza es la fuerza de trabajo, y tenemos que hacerla valer.


 


da. Bueno, el sindicato está enfrentado a unas circunstancias: hay un mundo de la tecnología que está cambiando, las empresas se están reorganizando, hay nuevas demandas, hay pretensiones de un sector de capital bogotano, nacional e internacional de apropiarse de la Empresa; al mismo tiempo, hay una crisis del movimiento sindical en general que ha llevado a distintos sindicatos a plantearse un nuevo quehacer. En este nuevo panorama, ¿cómo es la práctica del sindicato?


 


R. Nos hemos presentado con el Alcalde y el Concejo de Bogotá. El sindicato es propositivo. Tenemos claro el panorama en que se enfrenta la Empresa, en una disputa con transnacionales que pretenden apoderarse del mercado, que aquí en Colombia está en el 9 por ciento en explotación en lo que concierne a banda ancha, xbox, con las nuevas tecnologías; todos quieren apropiarse de ese mercado, y una de las empresas que pueden coger y para lo cual tienen capacidad de hacerlo es la ETB. Le hemos dicho a los alcaldes Lucho Garzón y Samuel Moreno: la ciudad tiene una empresa fortalecida. Pero como sindicato les decimos qué clase de empresa queremos: pública, consolidada, con función social, porque, como el 89 por ciento es estatal y el 11 privado, la mayoría de la Empresa es estatal, y por tanto tiene que seguir prestándoles servicio a los estratos 1, 2 y 3, que es lo que algunos no quieren hacer.


 


Una empresa como la nuestra, que ahora es de telecomunicaciones porque cubre todos los servicios, tiene que estar en un nivel competitivo, y los trabajadores estamos ubicándonos en esa disposición, nos estamos capacitando, pero también tiene que haber interés del Gobierno, y la mejor muestra de ello es desistir de su venta. Aunque solamente contamos con dos millones de líneas, 250.000 servicios de ACM o banda ancha, podemos prestar mejores servicios que Telmex o Telefónica, que cuentan con 1.000, 2.000 ó más millones de líneas.


 


da. En esa defensa de la Empresa, ¿cómo presentarle a la ciudadanía el sindicato, como organización que defiende lo público, y que por tanto defiende el patrimonio de la ciudad, pero que además busca realizar acciones de resistencia en asocio con otros sectores de la comunidad?


 


R. Le hemos demostrado a la sociedad que nuestro sindicato es fuerte, que lideramos una pelea por lo social. Siempre hemos defendido esto ante la Empresa, para que ésta también le produzca dividendos a la sociedad, importante tarea asumida con iniciativa. Ahora hay logros: sensibilizamos a la gente frente al cuidado de la red que tiene extendida la Empresa por toda la ciudad, con un argumento sencillo: la Empresa es de todos. Pero además hemos impulsado y financiado la construcción de los comedores comunitarios, aportando a la política que impulsó Lucho Garzón respecto al mismo tema. Hasta ahora hemos aportado 700 millones de pesos, contribuyendo con ello a mitigar las necesidades de las personas más vulnerables de nuestra ciudad.


 



 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


 


da. ¿Qué selección hicieron ustedes para definir que lo más importante era contribuir con los comedores y en qué barrios?


 


R. Hay que precisar que por varios años hicimos presencia en las comunidades, explicando cómo interpretar la multimedición del teléfono, y explicando lo relativo a los cobros del agua, de la energía. Esto lo hacíamos en coordinación con los compañeros de las otras empresas.


 


Hace un par de años nos propusimos como Junta establecer la reivindicación que podíamos sacar por convención para la comunidad. Viendo la política de Bogotá sin Hambre del alcalde Garzón, y conociendo las necesidades reales que se padecen en tantos barrios, decidimos que ese punto era construir comedores comunitarios.


 


Ubicamos entonces algunos comedores cuyo funcionamiento la comunidad no tenía cómo asegurar, o que no cumplían con las demandas de la Secretaría de Salud para dejarlos operar. En Asamblea General aprobamos esa inversión, pero única y exclusivamente en salones comunales o centros vecinales, pues así garantizábamos que, si esta política distrital de comedores no continuaba, la comunidad garantizaba su funcionamiento. Entonces, se arreglaron las cocinas, los baños, el dispensador de alimentos, etcétera, de cada uno de estos salones.


 


Escogimos los comedores más ‘llevados’; por ejemplo, en Tunjuelito montamos uno que era donde estaba anteriormente la estación de Policía. En total hemos aportado unos 24, en Tunjuelito, Usme, Localidad 18, Bosa, El Codito (en Usaquén), Suba, Chapinero, Localidad 3, Ciudad Bolívar. De una obra creíamos que había quedado mal porque le decían “El Chicharrón de Lucho”, un comedor que llamaban así.


 


Son aquellas unas inversiones que la gente agradece. En varios barrios nos han dicho: “Sigan haciendo esta clase de revolución, esa clase de terrorismo, compañeros”, porque hay que recordar que a nosotros, a este nuestro sindicato, el 19 de julio de 2007 el gobierno nacional lo acusó como sindicato terrorista por haber ido a Ecuador y supuestamente firmar un acta haciéndole apología a la guerra, apoyando a las farc, lo cual no es cierto.


 


da. Se hace la selección en conjunto con la Alcaldía, bajo el planteamiento de Bogotá sin Hambre. En este caso en particular, ellos pueden comentar porque tienen más conocimiento del territorio, el barrio, la localidad. ¿Recomiendan ellos dónde, pero ustedes van y se reúnen con la comunidad?


 


R. Primero nos reunimos con la Junta de Acción Comunal y los promotores de Bienestar Social, y después, antes de comenzar las obras, llamamos a la comunidad, a quienes se benefician del programa, de ese comedor comunitario, y les decimos para qué vamos a hacer esa obra, con qué propósito, y que no es plata de la ETB. Eso tiene que quedar claro: que no es plata de la ETB sino de los trabajadores de la ETB, afiliados a la organización sindical Sintrate- léfonos. Eso lo hemos dicho, y ya cuando vamos a entregar el salón comunal también hacemos una asamblea para entregar formalmente el comedor.


 


¿Qué les solicitamos de retorno para nosotros? Que defiendan el patrimonio público, que defiendan la ETB, porque hay intereses oscuros que vienen saboteando la red en nuestra Empresa para que la gente se canse y diga “eso es problema de la mala calidad del cable o algo”, para que entonces la gente se vaya para otros operadores.


 


da. Pero hacen énfasis en que la plata es de ustedes. ¿Cómo la destinan?


 


R. Cada trabajador aportó durante dos años 100.000 pesos, de una prima convencional, lo cual sumó 700 millones de pesos, con los cuales constituimos una fiducia para que esa plata genera algunos ingresos.


 


da. ¿Cómo seleccionaron el constructor?


 


R. Como criticamos las obras que quedan inconclusas, las que valen menos y cobran más por ellas, entonces pasamos una solicitud a Bienestar Social para que nos mandaran hojas de vida de contratistas, interventores y arquitectos. De allí seleccionamos, con la gente, los constructores. Adicionalmente, como decimos que queremos construir país, construir ciudad, les exigimos a los constructores que la mano de obra no calificada fuera contratada en la misma comunidad.


 


Con esta misma perspectiva intentamos comprar una granja en Usme para abocar producción agrícola y con ella vender de manera directa en los barrios y constituir redes alimentarias alter- nativas, pero la plata no alcanzó. Sin embargo, el proyecto no está muerto; sólo pendiente de concreción.


 


da. Ese es un aspecto de la transformación hacia un sindicato con un espíritu más social. ¿Hay otros ejemplos?


 


R. Tenemos cursos sindicales en los cuales buscamos vincular a la comunidad para también capacitarla en esta filosofía. Tenemos que ampliar el pensamiento que guía a nuestra organización. Hoy tenemos 25 permisos de tiempo completo para 25 trabajadores y trabajadoras durante un mes para que en el sindicato se capaciten en lo ideológico, lo político, lo económico, todo lo que uno quiera como líder sindical. Entonces, 25 personas se están capacitando mensualmente durante el año. Esto lo tenemos que ampliar a la comunidad.


 


Pero con la Empresa nos hemos comprometido también a trabajar gratis un sábado por mes durante dos años. Contribuimos así a reducir costos y aumentar ganancias para toda la ciudad.


 


Por último, tenemos un programa en Radio Super, “Usted tienen la palabra”, los sábados de 8.30 a 9.30 a.m. Ahí estamos jugando como sindicato e involucramos a las comunidades y organizaciones sociales para que esto se fortalezca, no sólo como sindicato sino también como organizaciones sociales.


 


da. Hay un reto en ese nuevo tipo de sindicalismo y es: ¿Cómo lograr que las personas afiliadas se transformen en dirigentes sociales en su lugar de vivienda, en el colegio de los hijos, etcétera?


 


R. La mayoría de compañeros de la Junta hemos sido y somos dirigentes sociales, dirigentes comunales. Les hemos dicho a los compañeros que hay que participar en todos los eventos sociales, llámense Junta de Acción Comunal, Asociación de Padres, Junta de Vecinos, llámese como se llame, pero hay que participar porque no es el hecho de que participen en la Empresa pero en el barrio no los conozcan. Actuar así es muy importante porque tenemos que articularnos con todas las expresiones sociales para realmente tener una unidad y poder responder a los grandes retos de este país.


 


da. En relación con eso, ¿más allá del sindicato, ustedes han abierto o propuesto una discusión con la Central Unitaria de Trabajadores respecto al nuevo tipo de sindicalismo que se debiera construir?


 


R. Ya en el Congreso se habló eso. Adicionalmente la CUT, a la cual estamos afiliados, y la FSM (Federación Sindical Mundial), han hablado sobre eso. La CUT propone que ya no haya tantos sindicatos de base sino que nos unifiquemos en sindicatos por rama de industria. En esto estamos demorados un poco porque nos toca llevar el tema a una asamblea para mirar el sindicato por rama de industria, pero a veces esperamos conscientemente un poco porque vemos que hay sindicatos que carecen de coherencia: dicen una cosa y hacen otra. A no pocos les interesan más los edificios que los principios, los programas y la acción.


 

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