Primer tema: Situación actual del PDA
1. ¿Está nuestro partido, en el momento actual, perdiendo influencia política? ¿Mantiene el PDA la iniciativa política que logró tener a finales de 2006 y los primeros meses de
2. Si estamos de acuerdo en que hoy pasamos por un mal momento, ¿a qué factores le atribuimos ese bajón? ¿a factores externos al Polo (a Uribe, a Chávez, a las farc, al poder del Imperio, a la “derechización del país”, al poder de los medios, al Estado paramilitar y mafioso…), o a factores internos (falta de unidad y sectarismo grupista, errónea lectura del momento actual, falta de sintonía con nuestro pueblo, escasa democracia interna, burocratización de nuestro accionar u otros)? Es claro que todos los factores juegan pero, ¿cuáles son los fundamentales?
Segundo tema: Estrategia del Polo para la etapa actual
3. ¿Estamos de acuerdo en que en Colombia se ha configurado un bloque de derecha que es el sustento de un Estado paramilitar y mafioso al servicio del proyecto neoliberal del capital imperialista, en estrecha alianza con los grandes capitalistas monopolistas y terratenientes colombianos (ver numerosos artículos en ese sentido en la revista Cepa y otros medios)?
4. Si esa es la situación, ¿estamos de acuerdo o no, en diseñar una estrategia política para enfrentar y derrotar ese bloque en el poder? ¿Debemos impulsar la construcción de un bloque democrático, un gran frente o acuerdo político, en la dinámica de lo que Petro denomina “las fuerzas sanas de la nación”?
Mi respuesta: Entiendo que dichas fuerzas son aquellas que se comprometan con la defensa del Estado social de Derecho. Tal Estado, o lo que queda de él, está siendo copado por las fuerzas mafiosas, paramilitares, burocrático-clientelistas, y han venido consolidando un Estado de tipo corporativo, autocrático y excluyente, muy a la medida de lo que requiere la actual ofensiva neoliberal que encabeza el capital transnacional.
5. ¿Quiénes, en concreto, pueden hacer parte de ese frente? ¿Existen sectores dentro de los partidos tradicionales, neoliberales, e incluso ‘uribistas’, que cabrían en ese frente? ¿Cabrían Mockus, Íngrid Betancourt y muchas otras personalidades de ese tipo en ese frente? ¿Debe el Polo liderar un bloque de tipo democrático y trabajar en esa dirección para derrotar al bloque hegemónico de derecha?, ¿o es más conveniente, desde el punto de vista político, construir un frente exclusivamente de izquierda, claramente antineoliberal y antiimperialista?
6. Si estamos de acuerdo en impulsar un frente de carácter democrático… ¿estamos haciendo algo por construir ese frente? ¿Vamos a dejar que los apetitos electorales individuales o de grupo que se expresan en el interior del PDA impidan que tal bloque sea impulsado o construido?
Tercer tema:
Participación del Polo en los gobiernos locales, regionales, e incluso en el gobierno nacional (sin olvidar que, como lo demuestra el caso de Venezuela, una cosa es acceder al gobierno y otra ejercer el poder)
7. ¿Qué papel tiene en la estrategia del PDA el ejercicio electoral, administrativo e institucional en los municipios y departamentos? ¿Tenemos claro en el Polo a qué vamos a los gobiernos locales y regionales? ¿El hecho de que, en determinados casos, sectores del Polo desarrollen prácticas clientelistas en algunos de esos espacios, inhabilita la acción política del PDA en esos escenarios? ¿Qué orientación en concreto tenemos para nuestros dirigentes que han llegado a tales gobiernos? (Este problema está en el trasfondo de la discusión que se presenta a raíz del nombramiento del Secretario de Hacienda en el gobierno de Samuel Moreno en Bogotá).
Cuarto tema: Problema del conflicto armado y la caracterización de las farc
8. ¿Son las farc una organización política?, ¿son una organización política democrática?, ¿su accionar le sirve al pueblo colombiano?, ¿puede el PDA rechazar las acciones criminales de las farc, y, a la vez, reivindicarlas como una organización política de carácter democrático?, ¿puede el PDA defender el Estado Social de Derecho y justificar las acciones de las farc por el hecho de su origen y su pasado históricos?
9. ¿Es cierto, como plantea el compañero Germán Ávila en su artículo “El falso dilema de cómo actuar políticamente para el Polo”, que el PDA debe escoger entre la opción de la “diferenciación sistemática de la insurgencia […], o debe levantar las banderas de la solución política del conflicto”? ¿Son completamente antagónicas esas opciones?
10. ¿Debe el Polo diferenciarse sistemáticamente de las farc para no verse envuelto en la polarización política del país (Uribe-farc), o su diferenciación es de principios? ¿Nos hemos distanciado de las prácticas terroristas de las farc sólo para evitar la descalificación?
11. Es importante que en el PDA se discuta un tema que desde los años 70 está planteado: una cosa son las farc como expresión de la rebeldía y resistencia de importantes sectores campesinos y colonos agredidos por la violencia de los años 50. Otra cosa, muy diferente, es la decisión política de impulsar la lucha armada guerrillera como estrategia revolucionaria para derrotar las fuerzas hegemónicas dominantes. (Recordemos cómo Francisco Mosquera, a la cabeza del MOIR, lideró un sector de revolucionarios colombianos que conscientemente rechazaron ese camino, calificándolo acertadamente de aventurerismo pequeño-burgués. Además, los marxistas siempre han rechazado el terrorismo aislado de las masas, que lo único que provoca es la desorganización de nuestras fuerzas).
12. También es necesario estudiar y debatir el problema de la estrategia de lucha armada y el denominado pacifismo. Una cosa es decidir que la lucha armada no es conveniente para los pueblos de América Latina en este momento, debido fundamentalmente a la imposibilidad de éxito frente a la capacidad que tiene el imperio de degradar todo tipo de conflicto (guerra sucia, narcotráfico, etcétera), como lo expresó Fidel Castro al evaluar las luchas de los pueblos centro- americanos en la década de los 80, teniendo en cuenta el derrumbe o caída el denominado “bloque socialista” (años 90), que servía de contención y contrapeso al imperialismo norteamericano. Otra cosa es descalificar de plano la lucha armada, deslizándonos hacia un pacifismo ingenuo que no tiene en cuenta la política terrorista y guerrerista del Imperio, que ya ha derrocado a gobiernos revolucionarios que llegaron por la vía electoral en diversos países (Allende en Chile, Sukarno en Indonesia, Chávez en Venezuela, entre otros muchos).
Quinto tema: Características del debate que debe llevar a cabo el Polo
13. ¿El debate que el Polo tiene que llevar a cabo debe hacerse sólo en el interior del partido? ¿Existen los canales internos de tipo democrático para que este debate se realice? ¿Está la estructura actual del PDA en capacidad de organizar ese debate, acudiendo a las bases del partido? ¿Los problemas que debemos resolver mediante el debate sólo le interesan a la militancia del PDA o son problemas que afectan a toda la sociedad?
14. ¿Cómo hacemos para que entre nuestros principales dirigentes no se causen agresión entre sí, expongan sus puntos de vista con madurez, no se descalifiquen unos a otros y, por el contrario, aborden con seriedad y profundidad los problemas que nos preocupan? Por ejemplo: No es bueno que Petro descalifique a Robledo por “hacer parte de una secta”. Tampoco es beneficioso que Robledo descalifique a Petro por haber sido militante del M-19, o porque anteriormente –según su concepto–, se haya equivocado. ¿Acaso uno no puede rectificar? Petro reconoce que no es portador de la “verdad revelada” y se muestra abierto a debatir, por un lado, con la izquierda tradicional, que, según mi opinión, sí tiene mucho de dogmática; y, por otro lado, con el bloque socialdemócrata de Lucho, Navarro, Dussán y Samuel. Robledo mete hábilmente a Petro en el mismo costal de quienes están “acercándose o embelleciendo al uribismo”. Eso no está bien y desnaturaliza el debate, produciendo desazón y desánimo en nuestra gente.
Es importante que estos y otros temas se abran a un debate serio. Se hace necesario, si somos de verdad revolucionarios, repensar las cosas, analizarlas con objetividad, y recrear el marxismo y nuestro pensamiento. Existen en la actualidad elementos filosófico-dialécticos que la ciencia viene construyendo en el último siglo, que, además de reafirmar la dialéctica materialista e histórica clásica, han generado condiciones para avanzar cualitativamente hacia nuevos niveles y conceptos teórico-transformadores (teoría de sistemas complejos, teoría cuántica, etcétera).
El PDA debe llegar a un congreso ideológico impulsando estos debates en las regiones y municipios. Que no se quede el debate sólo en el ejecutivo nacional. Petro ya ha abierto el debate con su entrevista a El Espectador, y Robledo ripostó con la entrevista de Cambio (6 de febrero) y eso está bien. Hay que ampliar ese debate y llevarlo a nuestras bases en un ambiente democrático de respeto mutuo y emulación solidaria.

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