Un documentalestadounidense relata en
alguna de sus secuencias que desde la creación de laReserva Federal de Estados Unidos, en 1913, este
país se involucró en tresguerras nefastas con fines lucrativos: Primera Guerra Mundial, Segunda
GuerraMundial y Vietnam. El trabajo fílmico denuncia los intereses bancarios que, enalianza con la
clase dirigente, incentivaron la participación injustificada deEstados Unidos en guerras que
tuvieron como ingrediente la adjudicación deimportantes réditos económicos a los grandes bancarios
de la Unión americana:tal es el caso de una de las tantas y perversas descendencias de la
familiaRockefeller, que se benefició con la intervención en las agresiones contra Iraqy Afganistán a
partir de la caída de las Torres Gemelas.
Ningún país del mundoparece ser
excepción en la materia, a pesar de sus particularidades. Colombiaha estado históricamente inmersa
en un permanente conflicto armado –aunqueUribe no le dé este status–, traducido desde el léxico de
los historiadores enguerras civiles, períodos enteros que por su intensidad han sido llamados comoLa
Violencia, todo alrededor de intereses de terratenientes y de una clasedirigente que piensa sólo en
sus propias tajadas.
Derroche de dinero
Loanterior se
evidencia en el paulatino crecimiento, que desde la llegada delgobierno Uribe, ha tenido el gasto de
defensa y seguridad democrática. Segúncifras del Departamento Nacional de Planeación, en 1934,
cuando la guerra conel Perú, el gasto militar ascendió al 3 por ciento del PBI; en el período de
LaViolencia, sube del 1 al 2,2. Una paradoja resulta del hecho de que en ladictadura militar
1953-1957 se reduce el gasto de las fuerzas armadas del 2,2al 1,5 por ciento del PBI, y se presenta
un pico en 1970, debido a la compra demirages y fusiles G-3, ascendiendo el gasto al 3,2; entre 1974
y 1991, esinferior al 2; a partir de 1991, muestra una tendencia creciente del 2 al 6,3por ciento en
el 2007, siendo ésta la mayor cifra registrada en términos delPBI quizás en todo un
siglo1. Se espera que
esta cifra ascienda de maneraconsiderable para el año en curso, lo cual hace de Colombia uno de los
paísesdel mundo que invierten más en la guerra, tomando en cuenta su capacidad desostenimiento
económico.
En efecto, según
estudiosrecientes2, el gasto en defensa es en la actualidadigual a la suma de todas las transferencias
en salud, educación y saneamientoambiental. Estos gastos ascenderán en el presente año a 9.700
millones dedólares = más de 20 billones de pesos (última versión de la revista Encuentro,de
Cepalc, abril-junio 2008).
Loanterior se
matiza con el hecho de que de los 3,56 billones que tiene previstoel gobierno nacional como
inversión total, 2,3 billones, esto es, el 65 porciento, se destinará a la inversión de equipamiento
militar (readecuación desubmarinos, lanchas torpederas y compra de helicópteros). Otra cifra
resultadesalentadora: en 2002, cuando comienza el primer mandato de Uribe, había 3,8soldados por
cada mil habitantes y ahora este guarismo es de 5 soldados por losmismos mil habitantes (Cepalc,
abril-junio 2008).
Comose aprecia,
el gobierno actual está presto a una militarización aguda de lavida social, más que en ningún otro
período presidencial. Tanto, que se vienengestando transformaciones en los esquemas administrativos
del Estado, como loevidencia el que de los 566 mil cargos dependientes del gobierno, 460 mil (81por
ciento) estarán en manos de personas encargadas de tareas de defensa,seguridad y policía. Asimismo,
los 40 centavos que debían ser transferidos parapasivos pensionales de las Fuerzas Militares en
2002, hoy están incrementados a47 centavos.
Todolo anterior
tiene raíces difíciles de reducir a la mera visión que tiene elGobierno sobre terrorismo encarnado
en el enemigo interno, en que unos soldados‘buenos’ –los del Estado– defienden a los ciudadanos en
contra de los ‘malos’–los de la guerrilla. En todo caso, si no existieran las farc, habría
queinventarlas para justificar cuotas electorales y cuantiosos beneficioseconómicos que conlleva la
guerra. Son dicientes las irregularidades de losfalsos positivos y las ejecuciones extrajudiciales,
de las cuales se desprendencasos alarmantes. Veamos: según el Cinep, entre julio de 2006 y junio de
2007,la fuerza pública incurrió en 190 falsos positivos (Jaime Sorín en desdeabajo,
enero-febrero de 2008).
Reclutamiento a diestra y siniestra
Lo anterior explica, enparte, el hecho
de que la jornada de reclutamiento del pasado 12 de febrero,con saldo de 30.000 jóvenes llevados a
las filas de las fuerzas armadas delEstado3, hayasido la más grande de las realizadas a lo largo de todo el territorio nacionalen
los últimos 50 años. Pero además, hay que sumarle los reclutados en losdepartamentos de Nariño,
Arauca y Putumayo4,por efecto de la reciente crisis diplomática con Ecuador y Venezuela, quedisparó de
manera intempestiva el reclutamiento y las irregularidades que lecaracterizan
.
Si setoma en
cuenta que la Ley 48 de 1993 regula las condiciones de prestación delservicio militar, por ende las
causales de exención y aplazamiento, así comoinhabilidades y formalización de procesos, esta jornada
se caracterizó poranomalías tan notorias como el reclutamiento de menores de edad, cambio
decondición prestacional (de soldado bachiller a soldado regular) y omisión delas causales de
exención por inhabilidades físicas o mentales, u otras que serelacionan con la situación
familiar5.
Deotro lado, se
sabe que los sectores más impactados por el reclutamientoforzado, tanto legal como ilegal, son los
excluidos y desfavorecidos, talescomo los jóvenes y niños especialmente de los estratos 0, 1 y 2. Ya
el gobiernoUribe había anunciado que al llegar a la cifra de 100.000 soldadosprofesionales, aboliría
el servicio militar obligatorio. Pero lo que vemos, porel contrario es el incremento del pie de
fuerza, además de la inexistencia devoluntad para cumplir esta promesa.
Otrasirregularidades se han presentado con jóvenes que se
encuentran en situación dedesplazamiento, quienes llegan a las jornadas de reclutamiento con cartas
enmano del Ministerio de Protección Social y sin embargo son llevados, condesconocimiento de las
Resoluciones 0181 de 2005 y 1700 de 2006 del Ministeriode Defensa, las cuales contemplan
aplazamientos a los jóvenes desplazados pordos años y les abren la posibilidad de pagar la libreta
por un valor no mayor a7.000 pesos6.
Pesea este
preocupante escenario, nos enfrentamos con la próxima jornada dereclutamiento, que se llevará a cabo
el 20 de mayo. Y tras la arremetidainevitable de una guerra que nos desangra entre herman@s,
mientras otros selucran con los disparos de los de abajo, nos queda quizá recordar aquellaconsigna
bella que elevó y todavía eleva el movimiento de mujeres enColombia:”No parimos hijos para la
guerra”. De ahí que el 15 de mayo, DíaInternacional de la Objeción de Conciencia a la Guerra, sea un
espacio propiciopara manifestarnos contra este desangramiento nacional.
1 IsazaDelgado,
José Fernando y Campos Romero, Diógenes. Algunas consideracionescuantitativas sobre la evolución
reciente del conflicto en Colombia. Bogotá,2007.
2
Enadelante se tomarán cifras referentes al estudio
anteriormente citado.
3
http://www.radiosantafe.com/2008/02/14/concluye-la-mas-grande-jornada-de-reclutamiento-en-el-pais/
4 Datoarrojado
por una corresponsal de Noticias Uno, de televisión, quien dijo que ala página del noticiario habían
llegado innumerables quejas desde distintasciudades y municipios, y al ver los registros históricos
se encontraron con queel número de reclutados no tenía referentes históricos cercanos.
5 Testimoniosde
jóvenes en las jornadas de reclutamiento, tras acompañamiento de la AcciónColectiva de Objetores y
Objetoras de Conciencia (Acooc).
6 Idem.


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