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El del agua un referendo que refresca. Referendo por el agua

El colchón de 400 mil firmas pudiera
permitir que se soporte laverificación, mucho más si se tiene en cuenta que los impulsores han
puestotodo su empeño en limpiar el material recogido, es decir, las firmas entregadasson
estrictamente las que cumplen con las reglas de la Registraduría.

 

Luces de
recuperación

 

Sin equivalente desde 2003,cuando se derrotó el referendo uribista que
pretendía aplicar en cascada lasleyes faltantes para privatizar todo lo público que había en
Colombia, estelogro del movimiento social se consigue en cabeza de los
medioambientalistas,acompañados de sectores del movimiento sindical (Sintraemsdes,
Sindesena,Sintraemcali), de educadores a nombre propio o colectivo, de maneraexcepcional, como los
de Caldas, de diversas expresiones de la izquierdapolítica, sobre todo de base, de comités
prorreferendo constituidos en diversasuniversidades, y de variedad de ciudadanos por iniciativa
personal, motivadosen todos los casos por la justeza del referendo. La campaña evidencia, además,que
sí es posible llevar a cabo y hacer realidad unos propósitos colectivos.Pero que, además, la lucha
contra el neoliberalismo puede asumir diversas ynumerosas rutas. Esta es una de ellas y no la única.
Y no se puede desmayar enel propósito.

 

El extraordinario logrollega en buena hora. Desde
hace cinco años, medida tras medida, asesinato trasasesinato, amenaza tras amenaza, el movimiento
social soporta la ofensiva de unsistema político y económico que no se detiene en consideración
alguna paralograr sus objetivos. La confusión y en no pocas ocasiones el desánimo quecunde entre los
activistas no son poca cosa. Este triunfo aporta un grano, nopequeño, para salir del estadio mental
que amenaza permanentemente. Se abreeste logro, por demás, un espacio de superación de la dispersión
y la ausenciade referentes conquistables aquí y ahora.

 

Conquista que, para alcanzar, no se negó
posibilidades niresquicio imaginativo alguno: talleres, conferencias, inducciones,
jornadascallejeras de difusión, conformación de comités para recoger las firmas demúltiples maneras,
navegaciones por los ríos (Magdalena, Amazonas, Cauca,Orinoco, Caquetá, Bogotá), reconocimiento de
humedales, conciertos, videos,artículos y ruedas de prensa, etcétera. Una acción urbana y rural,
académica ycallejera. De multitud de rasgos e infinidad de sueños.

 

Imaginación y variedad de acciones que permitieron
invitar afirmar y asimismo a la reflexión y también a movilizarse alrededor de un temade vital
importancia para los presentes y los que vienen. Un tema en que serompen fronteras entre quienes
están por la vida y quienes “viven de la vida”;quienes la explotan y la niegan, amparados para ello
en sinnúmero deargumentos, todos ellos sin sustento válido.

 

Imaginación y campañadesplegada sin cortapisas ni
determinantes de ningún orden. Todos pudieronparticipar. Todos fuimos invitados. Generosidad
correspondiente con quieneshacen parte de lo que se conoce desde hace dos décadas como nuevos
movimientossociales, pero, sobre todo, con quienes están a la altura de las demandas de lavida en
pleno: agua, aire, tierra, naturaleza, trabajo libre, bienestar. Elinterrogante que nace aquí es:
¿Por qué los sectores supuestamente más fuertesde lo social no se sintieron invitados por esta
campaña? ¿Por qué se autoexcluyeron?

 

Cualquiera que sea larespueta, la reflexión para
quienes están interesados en la recuperación de losocial, entre ellos lo sindical (sector que, pese
a su debilidad, conservacapacidad operativa, financiera y logística) es: ¿Cómo proceder para
renovarlos liderazgos que impiden un recambio en estos sectores? ¿Cómo hacerlo, aúnmás, cuando han
sido copados por visiones aparatistas, instrumentalistas einstitucionalizadas, que responden a
lógicas y agendas ajenas, las mismas quese deben derrotar?

 

Se abren rutas

 

Queda abierto de esta manera un espacio
importantísimo paraproseguir en la acción contra las privatizaciones y por una sociedad en que
sepueda vivir y soñar sin cortapisas. Una sociedad de iguales, de justicia ylibertad.

 

Este espacio
deberáplantearse, buscar, propiciar, encontrar, caminos para tejer agendas con otrosactores de lo
social. Por ejemplo, con quienes producen los alimentos, quieneslos procesan en las fábricas,
quienes los transportan, quienes los comercian.Pero también quienes investigan sobre ese particular
o quienes actúan enagendas de producción limpia, comercio justo y similares.

 

Este es uno solo de los temas. Pero también puede ser
sobre elpropio manejo de todos los ríos en el país, que, según el diagnóstico dequienes los
recorrieron, están muertos o en proceso de llegar a ese estado. Unpaís de aguas, sin ellas.
Convertidos en letrinas por los gobernantes, losindustriales y los comerciantes, la vida no
encuentra espacio en los ríos oestá a punto de ser expulsada de aquellas corrientes fluviales donde
aún cuentacon algún recodo.

 

Existen muchas más
agendas, algunas de ellas casi urbanas, comolas de asumir la demanda y la conquista de un transporte
público excelente yque desestimule el uso del vehículo particular. O la necesaria reorganizaciónde
las ciudades, cada vez menos manejables y más destructivas si desde elequilibrio ambiental se
miran. 

Vendrá el conteo de las firmas y la decisión
final de laRegistraduría. Si ésta avala las firmas, continuará el filtro del Congreso. Latarea no ha
terminado.

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