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Un paso más otro: esperanza. De Popayán a Bogotá

Un paso más otro: esperanza. De Popayán a Bogotá

Los pasos que arrancaron no se
detienen. Avanzan con rumbo. Llevan dirección específica. Se encaminan a confrontar el poder. Ni el
calorcanicular ni el frío penetrante ni las miradas atemorizadoras ni laindiferencia de los
acomodados ni el silencio de los gobernantes… nada losdetiene. Prosiguen. En cada estación: en
Santander de Quilichao, en Cali, en Palmira, en Bugalagrande, en Tuluá, en Pereira, en Cajamarca, en
Ibagué, enGirardot, en estas y otras muchas ciudades y poblaciones se encuentra la manosolidaria que
hace sentir que dar esos pasos tiene sentido, que vale la pena.Hay que luchar. Hay que seguir
caminando, marcando esperanza.


Popayán 28 de agosto de 2008
Empieza la marcha. Se deja la casa  y la familia. Con las pertenencias
al hombro se asume el compromiso de luchar por vida digna.

 

La mano que
espera y les recibe no es una mano cualquiera. Es la mano del igual, la del desempleado. Son el
abrazo, el saludo y la energía de quien también padece hambre, o del que vive sin techo propio,
seguro y digno. Es la voz, es el saludo y el acompañamiento del negado, del excluido, lo que danuevos
ánimos y mayor confianza. Proseguimos. Así lo reafirman los indígenas nasas, vinculados como hermanos
y compañeros a esta gesta desde Santander de Quilichao.

28 de agosto, Cientos de vecinos acompañan a los manifestantes. La convicción es que el presente y el futuro tiene que ser cada vez mejor.

 

La meta no está en Bogotá. No. La meta está mucho más allá, enel lugar donde se logren
constituir las coordinaciones necesarias para que renazcan y tomen cuerpo los movimientos urbanos,
los conglomerados sociales organizados que deberán reorientar el destino de nuestras ciudades y del
paísen su conjunto, movimientos bajo cuyo liderazgo logremos garantizar trabajo, ingresos y
convivencia digna para todos.


30 de agosto. Por las calles de la Sultana del Valle. Se extiende el testimonio del desalojo de la vivienda indigna. Del hambre.


 

Si así es, habrán
valido la pena estos y otros muchos pasos más, dados y por dar.

3 de septiembre. La guardia ind’igena en un ejercicio de control para dar prioridad ante los carros, al paso de la marcha.

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