En el XIII Congreso Nacional de Planeación Participativa en Cúcuta (octubre de 2009), Esteban Piedrahíta, director de Planeación Nacional, informaba que la inversión extrajera directa en Colombia pasó de US$2.134 millones en 2001 a US$10.564 millones en 2008, dato que coincide con la llegada de grandes empresas mineras. Por supuesto, mencionaba a la AngloGold Ashanti, que ha generado grandes reacciones por la forma como procede en La Colosa, en Cajamarca (Tolima).Fiebre del oro
El precio del oro sube en el mercado internacional. Proyecciones de 2008 afirmaban que llegaría a US$1.000 la onza troy para fines de 2009, y sin que el año terminara llegó a US$1.217,23, precio que en el 2000 era de US$300. Entonces, la rentabilidad minera del oro crece y crece, y las corporaciones querrán poner el mundo patas arriba y arrasar con cualquier obstáculo. No es gratuito que desde principios de este siglo se posicionen en el país. Y el precio sube porque la demanda crece en tanto los principales yacimientos del mundo se agotan. Lo más triste es que alrededor del 80 por ciento de la demanda es suntuaria. La mayor capacidad adquisitiva lograda por India y China les permite comprar joyas de especial aprecio en sus culturas. ¡Se desplazan poblaciones, se destruye la vida, se envenena la Tierra… para satisfacer esas demandas!
¿Qué sucede en el Quindío?
Desde entonces, los quindianos decidieron investigar. Gran sorpresa: varios polígonos de concesión de AGA en Tolima ¡llegaban hasta el Quindío! Específicamente, los contratos de concesión GLN 099, GLN 094, EIG 167, dos cercanos a La Colosa. Otra: ¡11 predios, propiedad de la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), para protección de recursos naturales, estaban dentro de los polígonos! Luego se supo que trabajadores de AGA operaban en las montañas del Quindío (en límites con Tolima) desde hacía meses, y que un helicóptero sobrevolaba en Salento con un aparato no identificado, suspendido a una altura aproximada de 100 metros sobre el terreno. A pesar de que sus actividades exploratorias se habían suspendido en el Tolima desde principios de 2008, la empresa había trasladado sus trabajos al Quindío, con el silencio de las autoridades departamentales. Esto motivó la siguiente solicitud pública de información dirigida a algunas autoridades del departamento. (Ver carta).Lo sucedido en el plano nacional
Consideraciones finales
Esto empezó mal. Con desventaja. Sin información, tiempo ni recursos, no es posible participar efectivamente en las decisiones que nos afectan. El Estado incumple sus fines constitucionales y los funcionarios públicos (nuestros empleados) su deber. En la preaudiencia de Cajamarca, preparatoria de la Audiencia Pública para tratar sobre La Colosa, invitados por el MAVDT para hablarnos del procedimiento por seguir en las audiencias, vimos un evento propagandístico de la AGA. “Con todos los juguetes”: pendones, pantallas, circuito de televisión, cinco cámaras de video, fotos. Nos filmaron, nos tomaron fotos. ¡Información para la empresa! Hoy ésta sabe más sobre nosotros y lo que pensamos que nosotros de ella, sus intereses, sus funcionarios. Ese día la AGA tomó las mejores horas matinales para hacer propaganda. A la comunidad se le dio la palabra después de mediodía, con todo el mundo cansado, con hambre, cuando muchos se habían ido. Y lo primero que advirtieron los del MAVDT fue: “Las intervenciones han de ser cortas y concretas”, y “solo sobre la etapa de exploración de la empresa”.


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