Home » ¿Será ‘1984’ el espejo de nuestro futuro?

¿Será ‘1984’ el espejo de nuestro futuro?

¿Cómo asumiremos los docentes en arte el papel que nos corresponde ante la responsabilidad histórica que tenemos con la sociedad actual y las futuras generaciones? No podemos suponer que exista el arte por el arte y mucho menos en nuestro tiempo y en esta sociedad.
 
¿Estaremos a las puertas de un régimen totalmente fascista o estaremos en vísperas de una transformación en los aspectos político, económico y social en nuestro país?
 
Esta pregunta ha retumbado en mi cabeza durante la última década y parece ser que, a pesar de la manipulación de las informaciones en los medios de comunicación, es evidente que hay cosas que no se pueden tapar ni ocultar ante la opinión pública, como la cantidad de escándalos del pasado gobierno que han salido a la luz, gobierno cuyo lema era, ¡qué ironía! combatir la corrupción. Pero desafortunadamente aún somos indolentes frente a nuestra situación y seguimos embotados en un mar de sofismas en que la actual administración tiene sumido al país.
 
Durante los últimos siete años he visto una seria de películas y documentales que tratan de hacer un llamado, como una voz de alerta, a despertar del letargo en el que hemos caído como individuos y ciudadanos de una nación que día a día es saqueada por intereses transnacionales y lacayos de un imperialismo cada vez más desalmado que busca a como dé lugar exprimir a una nación que tiene un punto geográfico importante, no sólo en la región sino también en el mundo.
 
La pregunta es: ¿Cómo asumiremos los docentes en arte el papel que nos corresponde ante la responsabilidad histórica que tenemos con la sociedad actual y las futuras generaciones? No podemos suponer que exista el arte por el arte y mucho menos en nuestro tiempo y en esta sociedad. El neofascismo sabe perfectamente que para poder controlar a todo un pueblo tiene que hacerlo por medio de un bombardeo exhaustivo en la expansión de su ideología por medio de la música, los seriados televisivos, la radio, la prensa, las revistas y el espacio cibernético. Por eso, en los últimos años se presenta una proliferación de cantantes que hacen una apología del narcotráfico, la cultura paramilitar, la vida fácil, la degradación de la mujer y el machismo, y le rinden culto a quien tenga el poder.
 
Todo esto no es casual ni en vano; tiene una intención y es preparar a todo un pueblo para el advenimiento de un régimen autoritario y cerrado a ideas nuevas, diferentes y de cambio. Por eso, la película 1984 me pone a pensar si esto será un espejo de nuestro futuro y nada hacemos los docentes artísticos para evitar que continuemos por el camino que conduce al precipicio, callándonos ante lo ocurre a nuestro alrededor, con las manos cruzadas o, peor todavía, con el arte debajo del brazo, sólo para el contentillo y para inflar nuestro degenerado ego.
 
Por eso, al escuchar una obra musical como Ornette Coleman mientras redacto este escrito, en medio de acordes ‘disonantes’ escucho melodías ‘perdidas’ en el tiempo y ritmos sincopados y dos grupos que están en ‘total discordancia’, que existe todo un discurso de inconformismo, de protesta, de crítica, de reproche a un sistema, a una sociedad de consumo que por medio de su obra dice a gritos que es insostenible que vivamos en un mundo de doble moral, asfixiado por una ideología de consumo y de “sálvese quien pueda”, que es lo que se tratan de imponernos las clases dominantes.
 
Entonces, si Coleman lo hizo en pleno núcleo del imperialismo y en una época en la cual se atacaba todo lo que fuera diferente de “patriotismo y nación”. (Claro, su obra no fue entendida en su tiempo sino criticada e incomprendida). ¿Por qué no podemos hacerlo nosotros, que sabemos que las condiciones están dadas si unimos nuestro arte, nuestros puntos en común? Incluso nuestras diferencias pueden ser un potencial para hacer el cambio, para que no nos quedemos mirando desde la barrera, sin involucrarnos en el conflicto que vive nuestro país, viendo que Colombia es destrozada y desmembrada por buitres y hienas hambrientas de dinero y poder.
 
Bajo el nombre de nuevas músicas colombianas y paralelo a la cantidad de cantautores al servicio del fascismo y la derecha, se ha levantado en los últimos 11 años un gran número de músicos que retoman la música colombiana con nuevos formatos musicales, rompiendo esquemas con lo tradicional, haciendo una mella en la cultura foránea, lanzando una voz de protesta y resistencia contra el régimen autoritario que se nos impone. Este es un momento de vital importancia para establecer un puente de comunicación, de contacto con todos los artistas inconformes frente a este sistema que adormece al pueblo colombiano.
 
Me sentiré culpable si en el transcurso del tiempo, como docente artístico, me quedo callado, viviendo de un sueldo, y si con mi música no expreso algo sustantivo ni me manifiesto contra lo que me intranquiliza y me quita la serenidad; si no me uno a las diferentes manifestaciones artistas que ya se pronuncian con su voz de alerta, haciendo un llamado a la resistencia. Tengo la plena certeza de que las generaciones futuras y la historia me lo demandarán, y mi otro yo, ese que me cuestiona y a veces me regaña, estará exigiéndomelo, si no salgo del engañoso colchón del conformismo.
 
Por eso considero que seré más consecuente con mi entorno, con lo que toco, lo que escribo, lo que leo; lo que converso, escucho y aprendo; con la forma como abordo un ejercicio de solfeo y un ensayo; y en la manera como enseño música y les transmito mi interpretación a los oyentes.
 

Información adicional

Autor/a:
País:
Región:
Fuente:

Leave a Reply

Your email address will not be published.