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Logoterapia vs vacío existencial. A 100 años del natalicio de Viktor Frankl

La logoterapia ofrece un camino para ayudar al ser humano a buscar y encontrar el sentido y el significado de su vida. Tejer las tenues hebras de vidas rotas en una urdimbre firme, coherente, significativa y responsable es el objeto con que se enfrenta la logoterapia y el análisis existencial. La logoterapia es una psicoterapia que arranca de la dimensión espiritual del hombre y que aprovecha la fuerza de lo espiritual como impulso de su acción terapéutica. Y el análisis existencial es una antropología médica sobre la que se basa y asienta la logoterapia.

Una de las patologías más generalizadas, provocada por el sistema mundo capitalista, es la frustración, la pérdida de sentido y significado de la vida, el vacío existencial. La logoterapia plantea el reto ante el sentimiento de sinsentido que definitivamente se ha implantado como una neurosis masiva a escala global, advierte Frankl. El ser humano sufre actualmente no sólo del empobrecimiento del instinto, sino también de la pérdida de la tradición. Los instintos ya no le dicen qué tiene que hacer, y las tradiciones ya no le indican qué debe hacer. Al no saber qué quiere comienza a contentarse con imitar a los demás, cae en el conformismo, o bien, sólo hace lo que otros quieren, lo que quieren de él, es presa fácil de los regímenes autoritarios (totalitarismo).

La logoterapia se define como la psicoterapia centrada en el sentido, la libertad y la responsabilidad; como tal, provee de asistencia a las personas en búsqueda de significado en todos sus intereses humanos. Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical de nuestra actitud hacia la vida, afirma Frankl. La valentía de una crítica abierta era lo que más apreciaba.

En cualquier situación es posible experimentar la fuerza del espíritu para vivir por un sentido, asumir su responsabilidad e instituir su libertad. Para Frankl, estas tres capacidades son las características principales de la existencia. La fuerza del espíritu puede ayudar al ser humano a superar la desesperación y a configurar su destino o a participar en la construcción de los específicos mundos de la vida. El ser humano puede sobreponerse al sufrimiento, volver a ponerse en pie y salir al encuentro de un futuro, por más incierto que éste sea. Para ser libre basta la existencialidad, pero para ser responsable hay que remontarse a la trascendentalidad que implica tener conciencia (órgano de sentido que apunta hacia los valores y su realización).

Fundamentos

La logoterapia se funda en tres principios: 1) La vida tiene sentido en todas las circunstancias. 2) El ser humano es dueño de una voluntad de sentido y se siente frustrado o vacío cuando deja de ejercerla. 3) La persona es libre y responsable, dentro de sus obvias limitaciones, para consumar el sentido de su existencia.

La libertad de voluntad, la voluntad de sentido y el sentido de vida son los tres pilares principales sobre los que se sostiene la logoterapia, y cada pilar corresponde a una forma de disciplina que moldea la logoterapia y el análisis existencial.

Para Frankl, no hay psicoterapia sin una imagen del hombre y una concepción del mundo. La logoterapia es el método de tratamiento psicoterapéutico, mientras el análisis existencial representa una orientación antropológica de investigación. La meta más alta pedagógico-terapéutica de la logoterapia es el continuo trabajo consigo mismo, a partir de la libertad, la autoconciencia, el sentido de responsabilidad y la ineludible necesidad de elegir. Las dos principales facultades del ser humano son el autodistanciamiento y la autotrascendencia. Cada persona debe concientizarse de su responsabilidad y, a través del ejercicio de su libertad, deberá elegir y asumir la tarea de conducir su propia vida. En la existencia humana cada cual deberá encontrar cuál es la misión que debe cumplir a lo largo de su vida y, con libertad, responsabilizarse de ésta.

Es importante reconstruir la historia de nuestra propia vida. Por lo general vemos ésta como atropellada, desordenada, incoherente, incomprensible y sin unidad. En el autodistanciamiento podemos descubrir la coherencia, organización, sentido y significado de nuestra existencia, esto es, su autotrascendencia. Los seres humanos acusamos una tendencia a encontrarle un sentido y significado a la vida. Todos aspiramos a hallar un lugar personal dentro de esa vida y ese sentido. El ser humano se realiza espiritualmente cuando, en plena conciencia, satisface su necesidad de ubicarse dentro del universo en que vive y opera el hallazgo de una lógica positiva de funcionamiento de ese universo. Cuando en manera consciente formamos parte de la creación y descubrimos la función particular que nos toca desempeñar en el concepto general de la vida. Un ser humano así jamás está solo ni vacío. Todos estamos llamados a vivir una vida en el espíritu (conciencia, percepción y materialización de valores) y asistir a la realización de la especie humana.

La logoterapia y el análisis existencial son precursores y hacen parte de la “psicología humanista” o “movimiento del potencial humano” que tomó fuerza a partir de los años 1960. El ser humano, más allá de una serie de necesidades básicas (orgánicas, de seguridad de pertenencia y de estima), tiene también otro tipo de necesidades asociadas al desarrollo de sus potencialidades de autorrealización (la creatividad, el amor, la realización de sí mismo, los grandes valores, la trascendencia del yo, la verdad, la honestidad, la responsabilidad, la justicia, la serenidad, la salud mental, el altruismo, etc.).

El análisis existencial define al hombre como una unidad-totalidad, sin menoscabo alguno de las dimensiones que lo constituyen. El ser humano es la integración bio-psico-socio-espiritual. Freud se encargó de recordar que el ser humano tiene instintos, Frankl insistió en que la esencia del ser humano es su espiritualidad. Las psicoterapias dominantes, fallaban según el autor de la tercera escuela, por su biologismo o psicologismo y por el énfasis en la técnica en menoscabo de la relación personal. Tanto el psicoanálisis como la psicología individual parten de una concepción mecanicista de la conducta y del psiquismo humano. Por ello, el psicoterapeuta se presenta como quien sabe manejar esos mecanismos, es decir quien domina la técnica para volverlos a poner en orden tan pronto se desarreglan.

El núcleo del corpus psicoanalítico consiste en presentar al ser humano como un ser impulsado, bien sea por la pulsión libidinosa (psicoanálisis) o bien por la voluntad de poder, por el afán de hacerse valer (psicología individual). De acuerdo con Freud y Adler, esos impulsos internos (somáticos o psíquicos) determinan la conducta del ser humano, pues éste se acciona en y desde esas pulsiones. Sin negarlos, este biologismo y psicologismo son superados, según Frankl, al aceptar lo espiritual como la genuina dimensión humana. El espíritu tiene poder para superar las limitaciones y los condicionantes que le impone lo psicofísico.

Las claves y raíces del pensamiento frankliano, si bien se encuentran en el proceder psicoterapéutico de Freud y Adler, nutren su verdadero desarrollo más directamente de la antropología médica de Schwarz y Gebsatell, las filosofías fenomenológica (Husserl, Scheller) y existencialista (Heidegger, Marcel, Buber) y su aplicación al quehacer psiquiátrico (Bins-wanger). Cuando se le preguntó a Frankl qué pensador había influido más en su vida personal y en su visión del mundo, contestó: “el filósofo y fenomenólogo Max Scheler”. La conjunción de la obra de estos autores es el núcleo y el origen del pensar sobre el ser humano que fundamenta la logoterapia y el análisis existencial; pero, en particular, la aplicación terapéutica que lleva a cabo Viktor Frankl se desprende de manera directa de la filosofía de Max Scheler.

Scheler (1874-1928) promovió y fundamentó un ateísmo postulativo de la seriedad y la responsabilidad: “No puede, ni debe, existir un Dios para servir de escudo a la responsabilidad, a la libertad, a la misión, en suma, al sentido y valor de la existencia humana”.

La Tríada Trágica

La especie humana es débil ante el mundo humano. El análisis de la existencia, en la concepción logoterapéutica, parte de un hecho incuestionable de la condición humana: la Tríada Trágica, que abarca la culpa (lo que nos falta por aprender como respuesta a no ser perfectos); el sufrimiento (aquello que nos hace padecer que es parte del mundo de los sentimientos, donde es una pena o un daño lo que se siente por el hecho de ser seres humanos; necesidad y sufrimiento se convierten en maestros del aprendizaje o misión de la vida), y muerte (entendida como cambio o pérdida -física, moral, material, espiritual, social), donde nos enfrentamos a lo que tenemos que resignarnos, dar un nuevo significado para poder proseguir en la aventura y osadía de vivir. Principios fundamentales de la condición humana, unidos a esta Tríada Trágica, son la incertidumbre, el de la impermanencia, de la finitud, de la inseguridad de la existencia, pérdida del absoluto, contradicción inherente al ser humano no acabado siempre en proceso de creación.

A veces nos horrorizamos y otras nos maravillamos de lo humano. La culpa, el sufrimiento y la muerte son implementos que han sido puestos en nuestra maleta de viaje. Viaje que es nuestra vida y depende de las posibilidades que tengamos, encontremos o elaboremos. Será el cómo y el qué podremos hacer con nuestros recursos. Pero son la conciencia que vayamos adquiriendo, los valores que realicemos, el sentido, significado, libertad y responsabilidad lo que dará luz a nuestro sendero existencial, un camino que cada cual debe hacer en su propio caminar. Sí a la vida a pesar de todo, proclamó Viktor Frankl. Sí a la vida, pero una vida digna, de respeto, feliz y comprometida.

Bibliografía

– Viktor Frankl, (2003), El hombre en busca de sentido, Herder Editorial, Barcelona, 22ª edición. (1978), Psicoanálisis y existencialismo; Fondo de Cultura Económica, México, segunda edición castellana.
– José Arturo Luna, (1995), Logoterapia, un enfoque humanista existencial, San Pablo, Bogotá, segunda edición.
– José Benigno Freire, (2002), Acerca del hombre en Viktor Frankl, Herder Editorial, Barcelona.
– Elizabeth Lukas, (2003), Logoterapia, Libro de Texto, Sociedad Mexicana de Análisis Existencial y Logoterapia S.C.
– En Colombia opera el Instituto Colombiano de Logoterapia Viktor Frankl, asociado a The Viktor Frankl Institute – Viena Austria- y al Internationale Gesellschaft der logotherapeutischen –Tübingen Alemania. Para consulta: [email protected] ; www.colombiapositiva.com

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