
Entre los días 11 y 17 del agosto que acabamos de vivir, se realizó en Cali el XVIII Festival de música del Pacífico Petronio Álvarez. Como en ediciones anteriores, la respuesta de la ciudadanía fue masiva, y la concurrencia de agrupaciones variada y con apuestas notables. Música, memoria, pasado y presente.
Petronio Álvarez, fue el obrero del Ferrocarril del Pacifico, el músico de Buenaventura que impulsó la música de su región y en cuyo honor fue creado el Festival para visibilizar la música del Pacifico colombiano. Petronio Álvarez: Nombre que proyecta la memoria de quien sentara las bases de una acción cultural que recuerda que Colombia es un país de regiones, así algunas de ellas sean vistas como simples centros mineros o dispensadoras de recursos para el centro del país.
En el occidente colombiano
A la parte más litoral del país le dicen costa Pacífica, litoral Pacífico o región Pacífico. A ella corresponde al 6,2 por ciento del territorio nacional, porción selvática de la geografía colombiana que comienza en la cordillera occidental y va hasta la costa del Océano Pacífico, bañada por ríos caudalosos como el Atrato, Baudó, San Juan, y Calima. Esta costa se extiende por 1.300 km. Al norte esta región llega a los límites con Panamá, y al sur con Ecuador.
Los departamentos que hacen parte de esta región son: Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño. Al momento de hablar de su música esta costa Pacífica puede dividirse en dos partes importantes: la llanura y costa chocoana, y el llamado andén pacifico, o sea, el territorio costero del valle del Cauca, Cauca y Nariño que va desde el río Calima hasta el río Mataje al sur.
En este territorio, habitado por una gran descendencia de población esclava, violentada y traída hace varios siglos al país por los mercaderes del dolor, predomina la raza negra y mulata en un 92 por ciento, india 6 por ciento, correspondiendo el 4 restante a blancos y mestizos.
El mestizaje étnico y cultural es inocultable en esta región, donde la agricultura tradicional y capitalista, la minería artesanal y capitalista, la pesca, y la industria, el comercio y las finanzas, son labores productivas que crecen, con una importante participación de esta población en las diversas profesiones.
El negro del Pacífico –afrodescendiente– es diferente de aquel que habita la costa Caribe; el primero es alegre pero al mismo tiempo es triste, pensativo y desconfiado, mientras que el caribeño es alegre, y descomplicado. Los dos muy creativos. Esto, parece, tiene que ver con la tribu africana de donde provinieron los esclavos, de la geografía nacional y de las costumbres de las dos costas.
La música de la costa Pacífica es muy variada o plural, precisamente por las relaciones entre culturas. Allí están presentes importantes procesos de interculturalidad que marcan las relaciones culturales, como sucede en Cali –la “capital del Pacífico colombiano”–, en donde los ritmos de la región, como el currulao, incluyendo el toque de la marimba, hoy materializan nuevas relaciones musicales, en su convivencia y mezcla con la salsa, el reggae, y otros estilos.
Entonces, la cultura de nuestro Pacifico no es solamente negra, aunque sea la predominante, también es mestiza. El Petronio Álvarez, que hoy es el Festival insignia de esta región, no es el único para mostrar pero sí es el más importante y vistoso; precisamente en él se muestran las tendencias de cómo son vistas estas expresiones musicales: los que quieren un festival más folclórico, tradicional, y los que proponen escuchar las nuevas músicas, donde se mezclan estilos. El Festival representa las dos tendencias, lo cual está bien. Otros festivales, como el de currulao en Tumaco, y el de chirimías “Antero Agualimpia” en el Chocó, logran otros matices.
Las bandas Bahía y Herencia marcan las tendencias del renacer de la música pacífica. En 2013, más de 100.000 personas asistieron al Festival Petronio Álvarez, lo mismo este año. Es decir, en Cali ya no es solo la salsa, también han ganado espacio otras músicas, además de otras expresiones como la banda de rock Superlitio.
Las dos vertientes
La cultura de la subzona chocoana está representada por la chirimía, compuesta por flauta de caña o metal, clarinete, bombardino, tambores y platillos. La influencia antillana es notable en la música chocoana, como lo refleja la incorporación de güiros, guitarras y bajos eléctricos.
En el Chocó las formas danzadas se diferencias del resto de la región pacifica: jota, contradanza, danza, polka, mazurca, cuplé y pasillos. También el abozao, agua-bajo y el tamborito; después aparecieron, el makerule, el bullerengue chocoano, la cumbia atrateña, el son del Pacífico, el son chocoano y el porro-sentao chocoano. Ritmos que han llegado a Cali, para mezclarse y producir otras, nuevas, expresiones musicales.
Pero hay más. En el andén Pacífico tenemos el currulao tocado con marimba, –es la zona de este instrumento musical–; a partir de esa matriz tenemos la juga, el patacore, el bambuco viejo, y el bereju, el arrullo, y el alabado. El currulao más conocido es el de Petronio Álvarez, “Mi Buenaventura”: Bello puerto de mar mi Buenaventura/ donde se aspira siempre la brisa pura. Bello puerto poblado circundado por el mar/tus montañas son tan bellas y puras como el cristal. Las olas centelleantes, vienen y se besan/y con suave rumor vuelven y se alejan.
Como parte de la construcción de la cultura nacional y popular colombiana, el Festival Petronio Álvarez rescata y coloca en escena la música del Pacífico y la dinámica de trabajo de las nuevas músicas, así como la mezcla de procesos musicales tradicionales y modernos.
Este Festival, reflejo de nuestro ser nacional, es un patrimonio nacional que debe mantenerse y desarrollarse con el apoyo decidido de las instituciones del orden nacional y local; su apropiación e impulso es un reto para todos los actores sociales.


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