Nairo Quintana, Rigoberto Urán y Julián Arredondo, fueron los ciclistas más destacados durante las 21 etapas disputadas en el Giro de Italia, la segunda competencia ciclística en importancia en el calendario mundial. Primero y segundo lugar para Nairo y Rigoberto, encabezando un podio histórico, donde nunca antes –luego de 97 ediciones–, un latinoamericano lograba la Maglia rosa reservada para el ganador de la clasificación general del Giro. Por su parte Arredondo lució la Maglia azul, como ganador en la clasificación general de la montaña. Fueron 3.445 kilómetros recorridos, distribuidos en 5 etapas de montaña, 5 de media montaña, 8 etapas de pista llana y 3 de contrarreloj. La aventura arrancó en Belfast, Irlanda del Norte, y terminó en Trieste, Italia, donde el nacido en Tunja grabaría su nombre en la valiente historia del ciclismo colombiano.
Con el retrovisor
“Lucho” Herrera y Fabio Parra fueron quienes escribieron las primeras páginas de la historia del ciclismo en Colombia en ruta, talladas en las emocionantes carreras en tierras europeas. Los viejos escarabajos habían alcanzado podios en el Tour de Francia y la Vuelta a España hacia finales de los 80. El primer gran logro ciclístico se dio en tierras ibéricas cuando en 1987 Herrera se coronó campeón de la Vuelta, además de ganar en la clasificación de la montaña. En 1988 y 1989, Fabio Parra entraría en escena, logrando el tercer puesto en el Tour de Francia y el segundo en la Vuelta a España. Así, la única competencia donde los ciclistas criollos no habían logrado cosechar triunfos era el Giro de Italia. Sin embargo, en los últimos dos años, las actuaciones de “Rigo” y Nairo, con destacadas actuaciones en distintas competencias ya trazaban las huellas que restaban por marcar en los libros de la historia del ciclismo nacional.
Fuerza de la cumbre
Cómbita, pueblo previo a la colonización española, significa en el idioma chibcha “Fuerza de la cumbre”. En aquel pequeño municipio boyacense, entre vastas montañas y constantes temporadas lluviosas, creció Nairo Quintana, acompañado además por la humildad de la tradicional familia campesina. Fue allí donde el roce con la vida cotidiana le presentaría la pasión por su ‘caballito’ de acero, pues desde pequeño tuvo que recorrer 16 kilómetros diarios para ir a su colegio. Conoció en esos recorridos la dureza de escalar la montaña, el tesón para soportar el penetrante frío del altiplano cundiboyacense y la fortaleza de las piernas que no ceden ante las grandes distancias entre la vereda San Rafael, donde vivía y Arcabuco, lugar al que iba a estudiar.
El ascenso de Nairo, ha sido vertiginoso: en sólo cinco años que lleva en la élite del ciclismo ya ha tenido participaciones memorables en el Tour de Francia, donde quedó en segundo lugar y ganó la clasificación de la montaña y de los jóvenes, y en el mencionado Giro de Italia, en el cual también consiguió la Maglia blanca al mejor joven de la competición, aunque en ambas era la primera vez que participaba. La juventud de Quintana demuestra que está llamado –de no presentarse sucesos extra-deportivos– a ser el mejor ciclista colombiano de todos los tiempos, lo que no significa elevarlo de la tierra al cielo, sino el reconocimiento de sus aptitudes en el asfalto europeo.
Una nueva generación
Además de Nairo, Rigoberto Urán sella su participación en el Giro de Italia con rol destacadísimo durante los años 2013 y 2014, al lograr el segundo lugar en ambos años. Además, el nacido en Antioquia ya había demostrado en los Juegos Olímpicos de Londres su capacidad, al conseguir la medalla de plata en ciclismo de ruta. De esta manera, queda abierta una agradable disputa hacia las próximas competencias mundiales entre ambos competidores colombianos.
Por otra parte, Julián Arredondo demostró que en las grandes competiciones existe un idilio entre la montaña y los ciclistas colombianos. Desde aquella época dorada de los 80 del siglo XX, los colombianos conquistan con regularidad las montañas europeas. El mismo Lucho Herrera fue cinco veces ganador de la montaña, consiguiendo dicho pedestal en Francia, España e Italia. Arredondo continúa, de esta manera, este romance, aunque en la clasificación general, al ocupar el 55, haya quedado lejos de los puestos de vanguardia.
Ni Santos ni Uribe
Durante el desarrollo del Giro, se llevó a cabo la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia. No sólo la disputa Santos-Zuluaga (Uribe) se dio en el marco de la política colombiana, sino que además tanto el actual Presidente como el ex-presidente quisieron adjudicarse la victoria de Nairo en Italia. El candidato-presidente llegó a plantear el triunfo, y al mismo Quintana, como una representación de la unidad nacional, en demostración de que los colombianos pueden hacer lo que se propongan. Esto, vinculado además a su discurso de paz, que deja entrever la intención de sumergirse en el logro de Quintana con el fin de obtener relativa legitimidad en el sector deportivo.
Por su parte, Uribe afirmó que la victoria conseguida por el ciclista nacional era debida al apoyo que durante su gobierno le prestaron al deporte nacional, al destinar el 1 por ciento del presupuesto nacional para financiar el deporte.
Manipulación y realidad. Rigoberto Urán, hoy alabado por uno y por el otro, carga el dolor de la pérdida de su padre, asesinado por paramilitares en el valle de Urrao, crimen aún sin esclarecimiento. Urán, es pues, víctima del conflicto que desangra al país. Como es de conocimiento público, el paramilitarismo recibió apoyo y complicidad de entes institucionales, apoyo que en Antioquia fue aún más abierto y decidido.
Sin duda, y esto debe entenderse, la fuerza con la que Nairo llegó a la cumbre no fue gracias a Uribe o Santos, ni aún establecimiento que no cuenta con políticas ambiciosas e incluyentes para las mayorías nacionales, sino a pesar de este tipo de políticas y de este tipo de establecimiento, unos y otro, como siempre, oportunistas.
La victoria no es de quien se monta en el tren del triunfo, sino de quien asume las vicisitudes de animarse a pedalear en contra de la realidad socio-económica que lo rodea y de las medidas que aprueban los políticos tradicionales. La victoria que obtiene el ciclismo de Colombia en el mundo, sólo le corresponde a la voluntad de salir adelante de todo un pueblo, la que anida en miles de jóvenes que se baten por doquier para poder salir adelante, y sacar con ellos a sus familias.


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