Sorpresa, rápidez, audacia, abnegación. La campaña de 1818 o la obsesión de Caracas

El movimiento de las tropas republicanas volvió a sorprender a los realistas, que los consideraban batidos. La sorpresa permitió avanzar en profundo con dirección a los Valles de Aragua que el mando patriota escogió como objetivo inicial (14). Así, destacó de nuevo la audacia y la puesta en práctica del principio de la sorpresa, siempre presente en el mando republicano, con retoma brillante de la Campaña Admirable. Bolívar amaga por un flanco y ataca por otro, para descolocar al enemigo.

El avance es tan intenso que una semana después, las tropas libertadoras ocuparon Villa de Cura, donde los realistas concentraban alimentos para sus tropas, en proceso de adelantar una ofensiva en los Llanos. El 12 de marzo, la caballería de Monagas y la infantería avanzaron a Cagua. Vásquez entró a la Victoria y Zaraza ocupó los desfiladeros de La Cabrera. El 13, Monagas siguió a Maracay, y el Libertador, con la infantería y dos escuadrones, enrumbó a la Victoria.

En la mañana del 14, los informes precisaron que los españoles combatían en Maracay y que recuperaron La Cabrera. Ante tal noticia, Bolívar ordenó regresar sus tropas a La Victoria. En marcha hacia este lugar, encontró las tropas de Zaraza y Monagas con las cuales brindó un intenso combate en Maracay, con una combinación de lucha en terreno abierto, al tiempo que dentro del casco urbano.

Urdaneta y Morillo heridos Las maniobras prosiguieron. El ejército libertador buscó abrirse paso hacia Caracas. Pero las fuerzas opuestas son poderosas. El combate más fuerte tuvo lugar en la Sabaneta del Semen, sobre el margen izquierdo de la quebrada de igual nombre. Los resultados son dispares: en un primer momento, ganó terreno el ejército comandado por Morillo. Luego el turno fue para el de Bolívar. Del enfrentamiento altamente violento salen heridos los tres comandantes de la infantería republicana: Rafael Urdaneta, Manuel Valdés y Pedro León Torres. Para ganar terreno, “Morillo se coloca personalmente a la cabeza de sus húsares […] Pero cae herido de un profundo lanzazo que lo sitúa en imposibilidad de continuar combatiendo” (15).

Sin Morillo al frente de sus tropas, se pierde cohesión e ímpetu en las fuerzas realistas. Sus cuerpos de ejército se desorganizaron y su repliegue se generalizó, con amenaza de degenerar en desastre, cuando La Torre irrumpió en el campo de batalla con la vanguardia al mando del brigadier Correa y tras él toda su aguerrida división. El escenario de guerra dió un giro. Ahora es el ejército patriota el que retrocede.

Páez llega Bolívar contiene el desorden y las tropas lograron salir del terreno de combate para reencontrarse en Calabozo. Los realistas persiguen. La Torre buscó una batalla decisiva, hostiga, trató de cerrar el paso, pero la noticia del avance de Páez para reencontrarse con Bolívar lo hizo desistir.

La intensidad de la confrontación quedó reflejada en las bajas sufridas por ambos ejércitos: el lado patriota perdió 1.200 combatientes: 300 muertos, 400 heridos, 100 prisioneros y 350 dispersos. Por su parte, el lado realista reportó 500 muertos y heridos y otros tantos dispersos.

Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10

Información adicional

Autor/a:
País:
Región:
Fuente:

Leave a Reply

Your email address will not be published.