Se suponía que la crisis de 2008 auguraba el fin del capitalismo financiero ultraespeculativo. Sin embargo, los actores financieros salieron fortalecidos y el capital ficticio supone una amenaza mayor que nunca para la estabilidad económica mundial.
Se suponía que la crisis de 2008 auguraba el fin del capitalismo financiero ultraespeculativo. Sin embargo, los actores financieros salieron fortalecidos y el capital ficticio supone una amenaza mayor que nunca para la estabilidad económica mundial.
El próximo secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, declaró de modo un tanto pomposo y casi iluminado que: “Pude ver que en los próximos años tendremos algún tipo de gran reordenamiento económico global, algo equivalente a un nuevo Bretton Woods
