Contra este proceso conspiraron vicios tales como el egoísmo, la indolencia, la ignorancia, el conformismo y la deshonestidad, peculiares de sociedades desequilibradas y carentes de sensibilidad social. Por consiguiente, lo que tuvo origen en unas circunstancias tan lacerantes, y que han debido conducir a un éxito rutilante en la lucha salarial, llevó al deplorable fracaso...

