Nadie sueña con ser árbitro. De niños queríamos ser los héroes sobre la cancha; los goleadores, sobre todo, o quizás algún portero del momento. Pero nadie quiere ser esa persona de negro que reparte tarjetas y recibe insultos.
Nadie sueña con ser árbitro. De niños queríamos ser los héroes sobre la cancha; los goleadores, sobre todo, o quizás algún portero del momento. Pero nadie quiere ser esa persona de negro que reparte tarjetas y recibe insultos.
