La policía alemana anunció ayer que prácticamente terminó de desalojar a los activistas en el pueblo abandonado de Lützerath, reunidos para protestar contra la expansión de la mina Garzweiler, un yacimiento de lignito (un tipo de carbón) a cielo abierto, y la destrucción del pueblo que, afirman, provocará enormes emisiones de gases de efecto invernadero.








