Londres Pekín y Gaza. 22 de septiembre de 2025.
Se espera que varios países más reconozcan formalmente un Estado palestino en una cumbre mundial convocada el lunes por Francia y Arabia Saudita, un día después de que Australia, Reino Unido, Canadá y Portugal dieran el paso, enfureciendo a Israel
¿Cuál es la situación actual del Estado de Palestina?
La Organización para la Liberación de Palestina declaró un Estado palestino independiente en 1988, y la mayor parte del Sur global lo reconoció rápidamente. En la actualidad, unos 150 de los 193 Estados miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU) lo han hecho.
El principal aliado de Israel, Estados Unidos, ha dicho desde hace tiempo que apoya el objetivo de un Estado palestino, pero sólo después de que los palestinos e Israel acuerden en las negociaciones los términos de una solución de dos Estados. Hasta hace pocas semanas, las principales potencias europeas compartían esta postura.
Sin embargo, no se han celebrado tales negociaciones israelí-palestinas desde 2014 y el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha dicho ahora que nunca habrá un Estado palestino.
Una delegación que representa al Estado de Palestina tiene estatus de observador en Naciones Unidas, pero no derecho a voto. No importa cuántos países reconozcan la independencia palestina, la plena adhesión a la ONU requeriría la aprobación del Consejo de Seguridad, donde Washington tiene derecho de veto.
Las misiones diplomáticas palestinas en todo el mundo están controladas por la Autoridad Nacional Palestina (ANP), reconocida internacionalmente como representante del pueblo palestino.
La ANP, dirigida por el presidente Mahmoud Abbas, ejerce un autogobierno limitado en partes de Cisjordania reocupada por Israel en virtud de acuerdos con este país. Expide pasaportes palestinos y gestiona los sistemas sanitario y educativo palestinos.
La franja de Gaza está administrada por el grupo militante Hamas desde 2007, cuando expulsó al movimiento Al Fatah de Abbas tras una breve guerra civil y ganar elecciones.
¿Abrirían los países nuevas embajadas?
Se espera que las misiones diplomáticas palestinas en los países que reconozcan un Estado palestino sean elevadas a la categoría de embajadas. Pero no se espera que los países puedan abrir nuevas embajadas de pleno derecho en los territorios palestinos, donde Israel controla el acceso.
Unos 40 países tienen consulados u oficinas de representación en Ramallah, base de la Autoridad nacional Palestina en Cisjordania reocupada, o en partes de Jerusalén capturadas por Israel en 1967, donde los palestinos esperan tener su capital.
Israel considera que toda Jerusalén es su capital indivisible. Las embajadas de pleno derecho en Israel se encuentran en su mayoría en Tel Aviv, aunque Estados Unidos trasladó su embajada a Jerusalén durante el primer mandato del presidente Donald Trump.
¿Cuál es el objetivo de reconocer un Estado palestino?
Los países que se disponen a reconocer un Estado palestino afirman que la medida pretende presionar a Israel para que ponga fin a su devastador asalto a Gaza, frene la construcción de nuevos asentamientos judíos en la Cisjordania reocupada y vuelva a comprometerse en un proceso de paz con los palestinos.
El presidente francés, Emmanuel Macron, el primer líder de una gran potencia occidental en respaldar el reconocimiento, dijo que la medida iría acompañada del compromiso de la ANP de promulgar reformas, lo que mejoraría la gobernanza palestina y la convertiría en un socio más creíble para la administración de Gaza tras la guerra.
¿Qué ha significado el reconocimiento en la práctica?
Quienes consideran el reconocimiento un mero gesto señalan la limitada influencia en el conflicto de países como China, India, Rusia y muchos Estados árabes que reconocieron la independencia palestina hace décadas.
Sin un asiento de pleno derecho en la ONU ni el control de sus propias fronteras, la ANP sólo tiene una capacidad limitada para mantener relaciones bilaterales.
Israel restringe el acceso de mercancías, inversiones e intercambios educativos o culturales. No hay aeropuertos palestinos. Sólo se puede acceder a Cisjordania reocupada sin salida al mar a través de Israel o de la frontera controlada por Israel con Jordania, e Israel controla ahora todos los accesos a la franja de Gaza desde que capturó la frontera de Gaza con Egipto durante la guerra en curso.
Aun así, los países que planean el reconocimiento y la propia ANP afirman que sería algo más que un gesto vacío.
Husam Zomlot, jefe de la misión palestina en Reino Unido, afirmó que podría dar lugar a asociaciones entre entidades en pie de igualdad.
También podría obligar a los países a revisar aspectos de sus relaciones con Israel, afirmó Vincent Fean, ex diplomático británico en Jerusalén.
En el caso de Reino Unido, esto podría dar lugar a la prohibición de productos procedentes de los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados, dijo, aunque el impacto práctico en la economía israelí sería mínimo.
¿Cómo han reaccionado Israel y Estados Unidos?
Israel, que se enfrenta a una protesta mundial por su conducta en la guerra de Gaza, dice que el reconocimiento recompensa a Hamás por los ataques contra Israel que precipitaron la guerra en octubre de 2023.
“No se establecerá un Estado palestino al oeste del río Jordán”, dijo el primer ministro Benjamin Netanyahu.
Estados Unidos se opone a las medidas de reconocimiento de sus aliados europeos. Ha impuesto sanciones a funcionarios palestinos, incluido el bloqueo de la asistencia de Abbas y otras figuras de la ANP a la Asamblea General de la ONU mediante la denegación y revocación de visados.
Palestina: reconocimiento tardío, pero crucial
Los gobiernos de Reino Unido, Canadá, Australia y Portugal reconocieron ayer al Estado de Palestina, en lo que constituye un severo revés a la estrategia genocida que Tel Aviv, con el apoyo casi solitario de Estados Unidos, ha estado aplicando desde hace dos años en la franja de Gaza y, en buena medida, también en la Cisjordania ocupada. El hecho resulta particularmente significativo si se consideras que dos de esos gobiernos –el británico y el canadiense– forman parte del grupo de las siete potencias occidentales más industrializadas, y que ambos, junto con el australiano y el neozelandés, son integrantes del primer círculo de aliados estratégicos con los que Washington comparte labores de inteligencia y espionaje: la instancia denominada Cinco Ojos, a la que Edward Snowden ha descrito como una “organización de inteligencia supranacional que no responde a las leyes conocidas de sus propios países”.
Ciertamente, el reconocimiento mencionado es una medida sumamente tardía y, por ello, asimétrica, si se considera que Ottawa, Canberra y Londres otorgaron su reconocimiento al régimen de Tel Aviv desde 1949, en tanto que Lisboa lo hizo en 1977. Ninguno de esos países, sin embargo, había reconocido explícita y formalmente el derecho palestino a un Estado independiente, a pesar de que desde 1974 la Organización de Naciones Unidas estableció los derechos palestinos “a la libre determinación sin injerencia del exterior”, “a la independencia y la soberanía nacionales” y “a regresar a sus hogares y sus propiedades de los que han sido desalojados y desarraigados”.
No puede desconocerse, por otra parte, que este importante paso ha sido impulsado, en buena medida, por dos factores contrapuestos; por un lado, ha de mencionarse la enorme y creciente presión social en demanda del cese del exterminio de la población palestina que perpetra Israel, una presión que ha tenido el propósito principal de lograr el aislamiento internacional de los genocidas y que ayer se anotó una indiscutible victoria; por el otro, es de subrayar la descontrolada barbarie del propio régimen de Tel Aviv, la cual no se ha constreñido a los territorios palestinos bajo su ocupación, sino que se ha traducido también en agresiones militares injustificadas en contra de Líbano, Siria, Irán y Qatar, y de represalias desproporcionadas en contra de Yemen. No es exagerado, a la luz de ese comportamiento, afirmar que el gobierno que encabeza Benjamin Netanyahu se ha convertido en la principal amenaza a la paz mundial.
Por más que el reconocimiento constituye una derrota diplomática mayúscula para los dirigentes israelíes y sus propósitos genocidas, es lamentable que se haya debido llegar a más de 60 mil personas asesinadas por Tel Aviv en la franja de Gaza para que los gobiernos de esos cuatro países se hayan decidido a admitir que los palestinos tienen el derecho inalienable a una nación independiente y soberana. Por mínima consecuencia, Londres, Ottawa, Canberra y Lisboa tendrían que sumarse a la demanda que Pretoria presentó ante la Corte Internacional de Justicia en diciembre de 2023 –y a la que nuestro país se adhirió en mayo del año pasado– para que intervenga ante las violaciones israelíes a la Convención de la ONU sobre Genocidio.
Asimismo, hoy más que nunca es necesario que los principales socios comerciales de Israel interrumpan sus intercambios con esa nación. Si en los años 90 del siglo pasado la presión mundial fue fundamental para poner fin al régimen racista sudafricano, otro tanto puede ocurrir ahora para obligar a Tel Aviv a poner fin a su agresión criminal contra los palestinos y a admitir la existencia de un Estado palestino en la totalidad de Cisjordania, Gaza y la Jerusalén Oriental.



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