Cuatro años después, Colombia enfrenta el riesgo real de apagón y tarifas más altas. El Gobierno del Cambio no transformó el sistema eléctrico: lo heredó cargado de promesas, lo administró con más discurso que hoja de ruta, y lo entregó más frágil de lo que lo encontró.
En agosto de 2022, cuando Gustavo Petro asumió la dirección de la nación, muchos colombianos que pagan recibos de energía insoportables, escucharon una frase que les pareció, por primera vez en años dirigida a ellos: el cambio había llegado. El nuevo gobierno prometía acelerar la transición hacia energías limpias, liberar al país de la dictadura tarifaria de los grandes distribuidores y garantizar que la electricidad dejara de ser un lujo para los de abajo. Era una promesa grande. Cuatro años después, conviene mirarla de frente.
El sistema eléctrico colombiano llega a junio de 2026 en su estado más vulnerable en décadas. Los embalses que alimentan las hidroeléctricas (que producen entre el 66 y el 80% de la energía del país) cerraron mayo en un 67,46%, cuando XM, el operador del Sistema Interconectado Nacional ha establecido que deben superar el 80% desde agosto para enfrentar con seguridad el fenómeno de El Niño1. La diferencia entre esos dos números no es un tecnicismo: es la distancia entre el suministro garantizado y el racionamiento.
Estas palabras no buscan hacer leña del árbol caído ni ignorar lo que el Gobierno sí logró. Busca algo más necesario: entender por qué el primer gobierno de izquierda en la historia de Colombia, que llegó con la transición energética como bandera, termina su mandato sin haber evitado la crisis que prometía conjurar.
Lo que se prometió, con nombre y apellido
El Gobierno del Cambio no fue ambiguo en sus compromisos energéticos. La meta era clara: alcanzar 6.000 megavatios de capacidad instalada en energías renovables no convencionales antes de agosto de 2026. Para un país que en diciembre de 2022 apenas tenía 279 megavatios de energía solar (el 1,49% de su matriz eléctrica), esa cifra sonaba revolucionaria2. También sonaba la promesa de reducir las tarifas, de sacar del abandono a la Costa Caribe, de hacer que la energía dejara de ser el negocio privado de unos pocos para convertirse en un derecho de todos.
Era posible, además. Colombia tiene sol en el norte, viento en La Guajira, ríos en casi todos los departamentos. Las condiciones geográficas para una transición energética real existen. Lo que faltó no fue la geografía: fue la política.
Un 32% de cumplimiento no es un logro: es un diagnóstico
La energía solar sí creció durante el cuatrienio. Pasó de representar el 2% de la matriz eléctrica a superar el 14% en 2026, superando incluso el aporte de Hidroituango. Es un dato real y hay que reconocerlo. Pero hay que ponerlo en contexto: ese avance representa apenas el 32% de la meta original de 6.000 megavatios3. Y la mayor parte de esos proyectos solares fueron ejecutados por capital privado (entre el 80 y 90% de la capacidad solar instalada proviene de inversión privada), en terrenos que tenían licencias tramitadas desde gobiernos anteriores4.
La energía eólica, en cambio, es la fotografía más honesta del fracaso. La Guajira (el departamento con mayor potencial eólico de América del Sur) tenía proyectos en construcción para entrar en operación desde 2022. Al cierre del mandato, apenas 31 megavatios son producto de energías eólicas5. Las razones son múltiples: conflictos territoriales con comunidades indígenas, trabas burocráticas en licencias ambientales, y falta de coordinación institucional que habría sido evitable con voluntad política real.
La crisis que se incuba en silencio
Para entender lo que se viene, hay que hablar de los embalses. Colombia genera su electricidad principalmente con agua. Cuando hay sequía los embalses bajan, la generación cae y el país entra en racionamiento. Hoy los embalses están en 67,46%, cuando XM necesita que superen el 80% desde agosto para afrontar el próximo fenómeno de El Niño con seguridad (una diferencia de 12,5 puntos porcentuales que el sistema tiene que recuperar en menos de dos meses6.
El 15 de mayo de 2026 Colombia rompió su propio récord histórico de consumo eléctrico: el SIN registró 261,86 gigavatios-hora en un día ordinario, sin festividades ni eventos especiales7. La demanda crece, pero la oferta no. XM reporta un déficit de oferta de energía firme del 2,3% para 2026, equivalente a entre 250 y 300 megavatios de capacidad instalada faltante (la misma potencia que demanda una ciudad del tamaño de Bucaramanga), y que podría escalar al 3,5% en 20278. Quien pague ese ajuste, como siempre en este país, serán los hogares de los estratos más bajos.
El Caribe: donde la promesa se rompió más fuerte
Si hay un lugar donde el fracaso energético del gobierno Petro tiene cara y nombre es la Costa Caribe. Siete departamentos que concentran cerca del 25% de la demanda eléctrica nacional llevan décadas viviendo con tarifas altísimas y apagones frecuentes. Petro llegó prometiendo que eso iba a cambiar.
Air-e, la empresa que distribuye energía en Atlántico, La Guajira y Magdalena (hoy intervenida por el gobierno desde septiembre de 2024), acumula una deuda que según la Asociación Nacional de Empresas Generadoras podría alcanzar los 3 billones de pesos al cierre de 2026, con 2,2 billones ya comprometidos con el mercado mayorista eléctrico9. Si esa deuda no se resuelve antes de enero de 2027, las tarifas en el Caribe podrían subir un 25% y las generadoras quedarían en riesgo de quiebra. El viceministro de Energía reconoció que el recaudo proyectado de 235.000 millones de pesos con la sobretasa propuesta no alcanzaría a cubrir la totalidad del pasivo10.
Para los habitantes del Caribe, el Gobierno del Cambio fue, en materia eléctrica, más de lo mismo, con mejor discurso.
El asterisco que el Gobierno no pone
El Ministerio de Minas y Energía informó en enero de 2026 que en los últimos dos años del mandato las tarifas bajaron más del 16% a nivel nacional y más del 28% en el Caribe colombiano, con alivios de hasta 70.000 pesos mensuales para millones de hogares11. Es un dato real.
El asterisco también es real. Cuando Petro llegó al poder, el sector eléctrico registraba aumentos cercanos al 25,9% anual, muy por encima de la inflación12. La reducción de los últimos dos años corrigió, en buena parte, una escalada que ocurrió en los primeros años del mismo gobierno. No se puede presentar como logro neto lo que es, también, corrección de un problema propio. Y hacia el segundo semestre de 2026, con el fenómeno de El Niño casi confirmado al 98% de probabilidad según el Ideam, los expertos advierten que las tarifas podrían volver a subir antes de que el alivio se consolide.
¿Qué pasó? Una hipótesis honesta
La pregunta no es retórica. El gobierno Petro enfrentó obstáculos reales: una industria energética con décadas de consolidación privada, un Congreso que no acompañó las reformas estructurales, una burocracia lenta. Pero también hubo errores de gestión evitables. La transición energética necesita hoja de ruta técnica, no solo discurso presidencial.
La contradicción de fondo nunca se resolvió: el Gobierno prometía acelerar la salida de los fósiles al mismo tiempo que reconocía que Colombia depende de las regalías del petróleo para financiar el Estado. En 2025 y 2026, la participación del gas natural licuado importado (que tiene mayor huella de carbono que el gas nacional) superó el 20% de la oferta nacional13. Las emisiones de gases de efecto invernadero aumentaron. Y Ecopetrol sigue concentrando cerca del 70% de su plan de inversiones en hidrocarburos14.
Lo que viene y lo que se debe
Colombia llega a las elecciones de 2026 con una deuda energética enorme. Quien gane tendrá que lidiar con embalses bajos, el posible racionamiento del segundo semestre, la crisis de Air-e en el Caribe y una transición energética que va a paso de tortuga, cuando el planeta necesita que vaya a ritmo de tren.
Para los sectores populares, el mensaje de este balance es simple: las tarifas de energía eléctrica continúan caras, el servicio sigue siendo inestable en las regiones más pobres, y el país prosigue sin construir el sistema alternativo que prometía el Gobierno del Cambio. La transición energética no fracasó porque sea imposible: fracasó porque fue tratada más como consigna que como política pública.
1 El Colombiano. (2026a, junio 3). “Colombia registra pico histórico de consumo energía por ola de calor; hay alarma por racionamiento”. https://www.elcolombiano.com/negocios/pico-consumo-energia-colombia-olas-calor-riesgo-racionamiento-2026-MG37316318
2 El Tiempo. (2025, febrero 18). “¿Éxito solar y fracaso eólico? Así va la transición energética de Gustavo Petro”. https://www.eltiempo.com/economia/sectores/como-avanza-la-transicion-energetica-del-gobierno-petro-3426885
3 Ibídem.
4 La Silla Vacía. (2026a, mayo). “Así entrega el gobierno Petro su promesa de transición energética”. https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/asi-entrega-el-gobierno-petro-su-promesa-de-transicion-energetica/
5 La Silla Vacía. (2025, enero 14). “La transición energética de Petro se queda sin aire con las eólicas”. https://www.lasillavacia.com/silla-nacional/la-transicion-energetica-de-petro-se-queda-sin-aire-con-las-eolicas/
6 El Colombiano. (2026a, junio 3). “Colombia registra pico histórico…, op. cit.
7 Ibídem.
8 El Colombiano. (2026b, mayo 20). “Deudas por $3,9 billones de Air-e reviven el fantasma del apagón ante inminente fenómeno de El Niño”. https://www.elcolombiano.com/negocios/crisis-air-e-colombia-apagon-fenomeno-el-nino-2026-PB36734478
9 El Colombiano. (2026b, mayo 20). “Deudas por $3,9 billones de Air-e…” op. cit.; Vivienda.com.co. (2026, abril 24). “Nueva sobretasa en la factura de energía para pagar deuda de Air-e”. https://vivienda.com.co/sobretasa-factura-de-energia-deuda-de-aire-2026/
10 Vivienda.com.co. (2026, abril 24). “Nueva sobretasa en la factura de energía para pagar deuda de Air-e.”, ibíd.
11 Ministerio de Minas y Energía de Colombia. (2026, enero 9). “Las tarifas de energía bajan más del 16% en todo el país y por encima del 28% en el Caribe Colombiano”. https://www.minenergia.gov.co/es/sala-de-prensa/noticias-index/las-tarifas-de-energia-bajan-mas-del-16-en-todo-el-pais-y-por-encima-del-28-en-el-caribe-colombiano/
12 Ibídem.
13 La Silla Vacía. (2026b, abril 23). “El liderazgo de Colombia en renovables choca con su realidad energética”. https://www.lasillavacia.com/silla-academica/el-liderazgo-de-colombia-en-renovables-choca-con-su-realidad-energetica/
14 La Silla Vacía. (2026a, mayo). “Así entrega el gobierno…, op. cit.
Referencias



Leave a Reply