Fascismo contemporáneo y los trumpistas colombianos

Se avecinan tiempos fascistas en los cuales la política trasciende el cinismo liberal, y los poderosos se expresan y son elegidos abiertamente por su odio de raza, género y clase. El mundo parece retroceder ante el ascenso de personajes como Merz,Trump o De la Espriella, que escudados en la patria y La Biblia, justifican el genocidio, el sectarismo y las modernas formas de esclavitud.

En la introducción de sus Venas abiertas, Eduardo Galeano afirma que el desarrollo implica en sí mismo desarrollo y su contrario, desigualdad. Reconociendo a su vez, como la idiosincrasia latinoamericana y sus profundas brechas sociales no son más que el producto de la gran acumulación por despojo accionada por el norte global desde hace ya más de 500 años. En el mismo sentido, nos empieza a explicar cómo las clases dominantes locales y su propio bienestar, están condicionados a una noción servil sobre el norte global a cuestas de unas multitudes latinoamericanas empobrecidas y hambrientas; oligarquías –dominantes hacia dentro, dominadas desde fuera– cuyos privilegios se sostienen bajo los cimientos del sufrimiento de sus propios hermanos.

[…] En cierto modo, la derecha tiene razón cuando se identifica a sí misma con la tranquilidad y el orden: es el orden, en efecto, de la cotidiana humillación de las mayorías, pero orden al fin: la tranquilidad de que la injusticia siga siendo injusta y el hambre hambrienta. Si el futuro se transforma en una caja de sorpresas, el conservador grita, con toda razón: «Me han traicionado». Y los ideólogos de la impotencia, los esclavos que se miran a sí mismos con los ojos del amo, no demoran en hacer escuchar sus clamores. (Galeano, 1970).

Información adicional

Autor/a: Daniel Castillo M.
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente: Periódico desdeabajo Nº338, Agosto 17 - Septiembre 17 de 2026

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