Miami. Jueves 17 de septiembre de 2026. Un estrecho aliado del secuestrado presidente venezolano Nicolás Maduro, descrito durante mucho tiempo por autoridades de Estados Unidos como el testaferro del líder encarcelado ahora en Nueva York, se declaró culpable este martes de un único cargo de lavado de dinero vinculado con una presunta conspiración de sobornos para obtener lucrativos contratos gubernamentales en el país sudamericano.
Como parte del acuerdo, Alex Saab aceptó cooperar en las investigaciones federales en curso, allanando el camino para colaborar contra su antiguo protector. También aceptó entregar 195 millones de dólares en ganancias ilícitas provenientes del esquema de corrupción.
Saab, de 54 años, fue deportado en mayo a Estados Unidos por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, que ha tenido en la mira al empresario nacido en Colombia desde hace más de una década.
El delito de lavado de dinero conlleva una pena máxima de 20 años, pero los fiscales aceptaron recomendar una condena en el extremo inferior del rango sugerido y solicitar reducciones adicionales si su cooperación resulta valiosa.
Saab fue acusado durante el primer gobierno de Trump en 2019 y luego secuestrado durante una escala para reabastecimiento de combustible en Cabo Verde, en lo que el gobierno venezolano describió como una misión humanitaria de alto nivel a Irán.
Sin embargo, el presidente Joe Biden lo indultó en 2023 a cambio de la liberación de varios estadunidenses encarcelados en Venezuela. El acuerdo, parte de un esfuerzo fallido de la Casa Blanca de Biden para convencer a Maduro de que celebrara una elección presidencial libre, fue duramente criticado por republicanos y funcionarios policiales federales, que de inmediato investigaron a Saab por otros presuntos delitos no cubiertos por el indulto.
La nueva acusación se centra en contratos para el programa CLAP, iniciativa lanzada por Maduro para proporcionar productos básicos –arroz, harina de maíz, aceite de cocina– a venezolanos pobres en un momento de hiperinflación desbordada y una moneda en ruinas.


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