El gobierno De la Espriella en el triángulo EEUU-Israel-élites locales.

-El gobierno de De La Espriella es uno más de la serie de gobiernos latinoamericanos de extrema derecha promovidos por el imperialismo estadounidense en el gobierno del criminal convicto Donald Trump. Es parte, por consiguiente, de la internacional reaccionaria que agrupa a fuerzas sociales y políticas, lo mismo que a gobiernos, en el llamado hemisferio occidental, incluyendo a Europa. Los gobernantes de este conjunto representan el ascenso de la lumpenburguesía al gobierno de los Estados y tienen entre sí rasgos comunes, como convertir la política en espectáculo, sostener un credo neoliberal, defender valores tradicionales y poner en marcha políticas racistas y xenófobas. En cierta manera, a esto se lo ha englobado como la defensa de la “civilización occidental cristiana” (Marco Rubio).

-A la política como espectáculo, se suman las noticias falsas, la difusión de mensajes en aplicaciones de mensajería instantánea, la manipulación de los algoritmos de las redes sociales y, más recientemente, la propagación de contenidos creados con IA. Las “bodegas”, antes humanas, son hoy granjas de bots. Los seres humanos vivimos ahora en una realidad doble, que mezcla la sensorial cotidiana interpersonal con la digital a través de los teléfonos móviles, más allá de los antiguos medios de información y comunicación.

-Las extremas derechas contemporáneas han utilizado las redes sociales y la IA para ganar elecciones presidenciales. En general, hay una multimedia del capital cada vez más interrelacionada entre sí. Ahora bien, tras esta operación ideológica y política, muy mediática, hay que identificar a sus principales promotores: Estados Unidos e Israel, sus Estados y sus capitalistas. Asociados con las élites latinoamericanas, refuerzan en beneficio propio relaciones de dependencia y subordinación reproduciendo la organización centro-periferia del mundo, hoy en crisis por el ascenso de China y los BRICS.

-¿Por qué sucede lo anterior? EEUU, es decir, su Estado y su capital unidos, enfrenta su declive como potencia imperial dominante. Impulsó y después contuvo el ascenso industrial de Alemania y Japón en la segunda posguerra mundial, promovió la industrialización de los países del sudeste asiático y contribuyó a la creación de “Chinamérica” (China + EEUU), pero China se convirtió en la principal potencia industrial y comercial del mundo, que asimismo invierte y financia en el resto de éste, sólo que conforme a sus intereses y en condiciones onerosas. En 2013 presentó su iniciativa de la Franja y la Ruta. Por su parte, EEUU perdió su supremacía industrial y comercial, aunque mantiene un superávit en servicios. Conserva sólo su supremacía militar y financiera. Hoy compite ferozmente con China por la supremacía tecnológica y por mantener su supremacía financiera, que le permite sostener su enorme presupuesto militar. Al respecto hay que decir que, atrás en el tiempo, fue Obama, no Trump, el que inició la política de contención de China.

-EEUU estableció su supremacía financiera con los Acuerdos de Bretton Woods, con los que fueron creadas dos de las principales instituciones financieras del mundo: el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), y en los que impuso su moneda, el dólar, como principal activo de reserva y medio de pago internacionales. Sin embargo, el aumento del gasto público estadounidense, en particular el militar, financiado con emisión[1], contribuyó a la ruptura de la equivalencia fijada entre el dólar y el oro, así como entre el dólar y el resto de divisas y monedas, por lo que Nixon, en 1971, suspendió la convertibilidad del dólar en oro e inauguró el dinero fiduciario (sin valor intrínseco). A continuación, tras el primer shock petrolero en los años 70 del siglo pasado y el acuerdo entre EEUU y Arabia Saudita por el cual el petróleo saudí sólo se vendería en dólares, la demanda de éstos fue soportada en el comercio de aquel. EEUU abrió su cuenta de capital y los “petrodólares” fueron reciclados en el sistema financiero estadounidense. El dólar sigue predominando en el comercio internacional y entre los activos de reserva de los bancos centrales, pero este predominio se está deteriorando. Asimismo, los mercados financieros de EEUU siguen siendo los principales del mundo y EEUU chantajea a otros países con el acceso a su mercado. Por su parte, pasaron 50 años para que Arabia Saudita rompiera el acuerdo con EEUU.

-La demanda mundial de dólares, junto con su emisión sin respaldo en la producción de bienes y servicios, al mismo tiempo que los han apreciado frente a otras divisas y monedas, los han envilecido progresivamente, arrastrando en este envilecimiento a las otras monedas. La apreciación del dólar produjo el traslado de la industria en EEUU al exterior, en busca de menores costes laborales y fiscales. EEUU se desindustrializó y se convirtió en un país netamente importador. Déficit comercial, déficit fiscal y endeudamiento público son las consecuencias del “privilegio exorbitante” de EEUU al ser su moneda el principal activo de reserva mundial.

-La inflación provocada por el envilecimiento del dólar fue contrarrestada por el crecimiento de la producción de valor y del comercio mundial, determinado por la tasa de ganancia y la inversión. Como en otras épocas del capitalismo, la incorporación de nuevas tecnologías y nuevos métodos de trabajo aumentó la productividad del trabajo. Sin embargo, agotados los “30 años gloriosos” del capitalismo, fue sobre todo el neoliberalismo el que produjo este crecimiento, con consecuencias sociales y ambientales desastrosas; crecimiento, no obstante, inferior al del periodo anterior y con una expansión de la riqueza financiera.

-Ante la caída tendencial de la tasa media de ganancia, el neoliberalismo la restableció en contra del ingreso de la clase trabajadora y la capacidad fiscal de los Estados. Los Estados fueron puestos a competir por la atracción de capitales; los gerentes fueron subordinados a los accionistas; el capital-dinero se impuso sobre el capital industrial; la especulación financiera preponderó sobre la inversión productiva. El neoliberalismo fue la ideología y el conjunto de reformas y políticas que restablecieron, no sólo las ganancias, sino también el poder de la clase capitalista, sobre todo metropolitana, sobre la clase trabajadora y el poder político.

-Dicho de otra manera, no sólo el dólar, sino también la liberación del capital, paraísos fiscales incluidos, provocaron el déficit comercial, el déficit fiscal y el endeudamiento público estadounidenses. EEUU cifra la salvación de su economía principalmente en el triunfo en la competencia por el desarrollo de la IA. En EEUU la mayoría de la inversión se ha dirigido ahora hacia las empresas líderes en esta carrera, con lo que se ha creado una burbuja que puede reventarse en el futuro próximo. Por su parte, la deuda pública estadounidense superó los 40 billones de dólares y los rendimientos de los bonos a largo plazo han superado el 5%. Aproximándose una crisis de deuda, Scott Bessent, secretario del tesoro estadounidense, anunció la recompra de bonos a largo plazo mediante la emisión de nuevos títulos a corto. Asimismo, ante el temor de que Japón se deshiciera masivamente de los bonos del tesoro estadounidense, por el envilecimiento de su moneda, el yen, en un momento en que se encarecieron sus importaciones energéticas por la guerra imperialista en Irán, valorizó la moneda japonesa adquiriéndola en euros. Pero, no sólo la deuda pública estadounidense ha crecido, sino también la deuda pública mundial, en la medida en que otros Estados han aumentado su endeudamiento y los intereses se han incrementado.

-La inflación provocada por EEUU e Israel por su ataque a Irán se sucede a los anteriores periodos inflacionarios: la invasión rusa de Ucrania en 2022 y la pandemia de covid 19. Cada nueva agresión imperialista y su respuesta por el régimen teocrático, sube el precio del barril de petróleo y derrumba las bolsas mundiales. En esta situación se han valorizado eventualmente el dólar, el oro y el bitcoin. Las recientes inflaciones mundiales se han debido, por consiguiente, a sucesivos shocks de oferta, aprovechados por grandes corporaciones transnacionales para aumentar sus ganancias de manera desorbitada; al debilitamiento del ritmo del crecimiento económico mundial (alertado por el FMI), y a la emisión estadounidense.

-El desarrollo de la IA combina producción y consumo de combustibles fósiles, extracción y transformación de minerales, producción de semiconductores y demás, construcción de infraestructuras y masivo consumo de agua para el enfriamiento de los centros de datos, con lo que el imperialismo estadounidense está acelerando el cambio climático y la destrucción ecológica del planeta. La competencia de EEUU con China también se desarrolla en otros frentes: la computación cuántica, la colonización del espacio, etc. Como lo sostienen Fred Block y otros autores, el Estado estadounidense es un Estado desarrollista oculto, interesado en el desarrollo tecnológico e industrial de punta, en el que Silicon Valley es la contraparte del hoy denominado Departamento de Guerra y en el que la tecnología militar se convierte en tecnología comercial de uso civil.

-El gobierno lumpenburgués del criminal convicto Donald Trump representa un conjunto de intereses petroleros, financieros, tecnológicos, militares-industriales e inmobiliarios, que trata de mantener la supremacía financiera y militar de EE UU por medio de: 1) controlar la producción y el comercio mundiales del petróleo: invadió Venezuela, secuestró a Maduro y subordinó a la cúpula chavista, poniendo a su disposición el petróleo venezolano; intentó descabezar y someter al régimen de los ayatolás en Irán, lo que no consiguió, provocando el cierre del Estrecho de Ormuz y una inflación que, acompañada por el envilecimiento del dólar y de otras monedas, hoy amenaza con transformarse en una nueva recesión internacional. 2) crear una nueva infraestructura financiera que permita la difusión de stablecoins privadas que representan títulos de deuda pública estadounidense denominada en dólares, lo que sostendrá la demanda de éstos. 3) ganar la competencia de la IA, es decir, que sus servicios de IA se impongan, arrojando grandes ganancias, e impulsen la productividad del trabajo hasta abaratar toda la producción de bienes y servicios, contrarrestando la devaluación del dólar. 4) Represión financiera: forzando a tenedores de deuda pública estadounidense, públicos y privados, a aceptar nuevos títulos a menor tasa o a permanecer con títulos de deuda devaluados. 5) Ajuste fiscal, recortando programa sociales del Estado estadounidense, acrecentando el presupuesto militar y policial, al mismo tiempo que se recortan impuestos a los multimillonarios. 6) Forzando el rearme en Europa y Latinoamérica, lo que se traduce en ajustes fiscales antisociales en los países de este subcontinente y esta región de América, así como en ventas y ganancias para las corporaciones estadounidenses productoras de tecnología militar. 7) Forzando la dependencia energética de Europa hacia EEUU, responsable de la destrucción de los gasoductos entre el subcontinente y Rusia. 8) Guerra comercial generalizada, es decir, sanciones comerciales y eventuales sanciones financieras para forzar a los países a aceptar acuerdos comerciales y de inversión. Y 9) el atesoramiento de oro y bitcoin, con los que eventualmente podría amortizar su deuda pública. El gobierno Trump persigue un doble objetivo contradictorio: que el dólar siga predominando en el comercio internacional y entre los activos de reserva del mundo, y que se devalúe para que EEUU se reindustrialice. Recuérdese el Acuerdo de Mar-a-Lago, inspirado en la propuesta de Stephen Miran, quien fungió como presidente del Consejo de Asesores Económicos del gobierno Trump en 2025-2026. Se puede especular que el gobierno Trump, persiguiendo a los inmigrantes y expulsándolos del país, quiere forzar a los estadounidenses a aceptar peores empleos por el aumento de la inflación y la reducción de los salarios reales.

-Por su parte, el Estado genocida de Israel y su cúpula sionista de asesinos están subordinados a EEUU y dependen existencialmente de su protección. La existencia de Israel responde a los intereses geoestratégicos de EEUU en el llamado Oriente Medio. Por sí mismo, Israel persigue un sueño subimperialista: el del sionismo. Amenazado por su entorno inmediato y por la denuncia internacional del genocidio que comete en Gaza, en Palestina, emplea sus capacidades tecnológicas y de inteligencia para socavar los gobiernos que actúan en su contra.

-Latinoamérica entra en el reordenamiento geopolítico de la economía mundial por EEUU. En su esfuerzo por contener la expansión mundial de China y las nuevas relaciones entre Estados y élites que impulsa en los BRICS, alínea a las diferentes élites latinoamericanas para favorecer sus intereses de inversión, comerciales y financieros. La relocalización de las cadenas de suministro es vista como oportunidad entre estas élites. Uno de los pilares del plan de EEUU es la explotación de las economías latinoamericanas para el sostenimiento de su sistema financiero basado en el dólar y, por consiguiente, de su gasto militar. EEUU está interesado en la extracción y el procesamiento de hidrocarburos y minerales; en la construcción de centros de datos; en la generación de electricidad y la provisión de agua para éstos; en el desarrollo agroindustrial; en la bioeconomía; en que hayan o se construyan infraestructuras bajo su control (incluyendo el Canal de Panamá).

-La ofensiva ideológica de la extrema derecha “occidental” responde a la pérdida de legitimidad de la democracia liberal burguesa y de sus partidos políticos o formas de representación por la ofensiva neoliberal del capitalismo imperialista. Dirige el descontento social creciente contra objetivos falsos, al repartir las culpas de los males sociales entre los supuestos contrarios sociales y políticos (el globalismo, por ejemplo). Vela la ofensiva internacional del capital desde los años 80 del siglo pasado contra la clase trabajadora y los Estados del pacto capital-trabajo, con su desregulación financiera, su liberalización comercial, sus privatizaciones, sus contrarreformas tributarias, laborales y sociales, su represión social, sindical y política, etc.

-Por su parte, el progresismo en los gobiernos es la respuesta capitalista desarrollista al creciente descontento social: la válvula de escape que impide el cambio sistémico. Incapaz de superar los marcos ideológicos, políticos e institucionales del capitalismo dependiente latinoamericano, presenta objetivos que no puede cumplir y reproduce la insatisfacción social, con lo que prepara el retorno de la derecha a los gobiernos.

-En Colombia, bajo la égida de EEUU e Israel y en interés de éstos, el gobierno De la Espriella representa una coalición abigarrada de las élites del país: políticas (nacionales y regionales), financieras, “empresariales”, mafiosas, terratenientes, religiosas y militares. Su gobierno, en consecuencia, está conformado por representantes de los clanes políticos (Char, Fico, Gómez, etc.), los gremios (Fasecolda, Fedegán, Acemi, etc.), el cristianismo evangélico y católico (como su nueva ministra de educación) y las fuerzas armadas. Es de resaltar la fuerte presencia de exfuncionarios del gobierno uribista de Iván Duque en el gobierno De La Espriella, por lo que se puede presumir el papel activo del ahora expresidente en la intervención de EEUU e Israel en las elecciones presidenciales colombianas.

-De la Espriella procede de un clan político del departamento de Sucre, en el Caribe Colombiano: los Guerra De la Espriella. Pero, sobre todo, hay que subrayar que es un abogado de paramilitares, narcotraficantes, testaferros, estafadores y demás. Radicado en EEUU, con ciudadanía estadounidense (además de italiana y colombiana), republicano, votante de Trump, se dedicaba a propiciar acuerdos entre narcotraficantes y la justicia estadounidense. Con una fortuna que sólo se explica por su relación con personajes siniestros, fracasó en todas sus iniciativas empresariales y sólo tuvo éxito con su bufete de abogados. Ahora presidente, completamente incapaz de gobernar, reproduce un papel cuidadosamente preparado. Sus comunicaciones y las de su gobierno son de formato.

-La ofensiva elitista contra el gobierno anterior, el de Petro, se debe también a una razón local: la caída de la inversión privada al 16% del PIB. Acostumbrada a sostener sus ganancias gracias al Estado, la inversión privada en sectores como hidrocarburos, minería, infraestructura, salud, vivienda y servicios públicos cayó. El nuevo presupuesto público del gobierno de De la Espriella, para 2027, revierte esta situación al restablecer el sostén del Estado, convirtiéndolo en deuda pública, con lo que el sector financiero, muy beneficiado en el gobierno Petro, lo será todavía más en el gobierno de De la Espriella.

-El gobierno De la Espriella, además de representar el fracaso reiterado de la burguesía colombiana por encontrar un digno representante de sus intereses (que sería más bien, en este gobierno, el vicepresidente José Manuel Restrepo[2]), reemplazado por un showman ignorante y débil, tiene al menos tres elementos constitutivos: el liberalismo económico radicalizado, el conservadurismo y la represión estatal y paramilitar. El liberalismo, es decir, la libertad del capital y la propiedad de la tierra, promovida, permitida y garantizada por el Estado; el conservadurismo (y se dirá también: el neofascismo), es decir, la ideología y esa forma de ser social que culpa de los males sociales a los contrarios sociales y políticos: trabajadores, sindicalistas, estudiantes, campesinos, indígenas, negros, jóvenes, mujeres, lgbtiq+, inmigrantes, musulmanes, ateos, anarquistas, socialistas, comunistas, progresistas, socialdemócratas, liberales progresistas, etc., y la represión estatal y paramilitar, mediante el aumento del presupuesto, la actualización tecnológica, el incremento del pie de fuerza, la coordinación internacional, el fortalecimiento de la inteligencia, el aumento de la vigilancia, el endurecimiento punitivo de la justicia y la extensión del paramilitarismo del campo a la ciudad. En el gobierno De la Espriella se realizaría el sueño capitalista de un Estado para el capital y la (gran) propiedad de la tierra, fortalecido en su aparato represivo y de justicia, y debilitado como Estado social (privatizado). Más aún, que renunciaría al supuesto monopolio de la violencia legítima weberiano, privatizando la seguridad y dándole cobertura legal y jurídica al paramilitarismo. Con esto vendría también un Estado central que se debilita en favor de los poderes locales y regionales, o, más bien, de algunos de estos poderes.

Por, Luis Campo, ecosocialista – Plataforma de Convergencia Anticapitalista


[1]  Gracias al gasto público deficitario, EEUU construyó el ejército más poderoso del mundo y lo extendió más allá de sus fronteras.

[2] Ex ministro de comercio, industria y turismo, así como de hacienda en el gobierno uribista de Iván Duque.

Información adicional

Notas sobre la situación contemporánea.
Autor/a: Luis Campo
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente: Luis Campo

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