Los téntaculos del poder

El gobierno de Abelardo de la Espriella no es una colección de escándalos sueltos. Es un sistema. Cincuenta y ocho días de gobierno y cientos de fuentes públicas, cruzadas una por una, muestran cómo un universo empresarial privado, un bufete de abogados, tres casas políticas y una red religiosa se instalaron sobre los nodos del Estado que custodian el patrimonio, reparten la plata de la reconstrucción, vigilan a la petrolera estatal y deciden quién puede hablar. Entenderlo como captura del Estado, y no como manzanas podridas, es el primer paso para enfrentarlo.

De la indignación al sistema

En abril, el autor de estas líneas sostuvo en una columna que el debate sobre la corrupción en Colombia tenía que transitar de la indignación moral sobre “manzanas podridas” hacia un análisis sistémico de la corrupción legalizada: la captura de las instituciones públicas para el beneficio privado. Lo que ha ocurrido desde el 7 de agosto es la mejor demostración de esa tesis, y por eso vale la pena explicarlo con calma a una opinión pública que recibe cada día una noticia aislada –la vocera sin título, la sede pagada por empresas, el amigo en Ecopetrol– sin la trama que las une.

Desde agosto, venimos sistematizando lo que la prensa del país ha publicado sobre el nuevo gobierno: La Silla Vacía, Cambio, Cuestión Pública, Revista Raya, CasaMacondo, Vorágine, El Espectador, El Tiempo, El País, Bloomberg Línea, Las2Orillas, Noticias Uno, Caracol. No hay un solo dato inventado: todo lo que sigue está publicado, enlazado y es verificable.

Información adicional

Cómo se captura un Estado en sesenta días
Autor/a: Shameel Thahir Silva*
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente: Periódico desdeabajo Nº340, Octubre 19 - Noviembre 19 de 2026

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