Las deudas de la IA
La expansión masiva de endeudamiento en la IA sobrepasa con creces los ingresos que genera actualmente. Foto Afp

02 de noviembre de 2026

La expansión masiva de endeudamiento en la IA sobrepasa con creces los ingresos que genera actualmente, lo que cuestiona si esa deuda se podrá pagar con los ingresos recurrentes que generaría el sector. Hay estimaciones de que el gasto de la IA durante los próximos años podría llegar a los 10 billones de dólares (10,000,000,000,000) (Esto se expresa en la medición en dólares como 10 trillones). 

Las principales empresas: Amazon, Alphabet (Google), Meta, Oracle y Microsoft han pasado de una posición financiera de grandes reservas de liquidez a una contratación masiva de deuda en el mercado de bonos. Por ejemplo, Amazon emitió deuda por cerca de 15 mil millones de dólares el año pasado y cerca de 100 mil millones este año. En estas condiciones, los inversionistas en bonos son más selectivos, lo que deja fuera a empresas más pequeñas o aquellas que están ya sobrendeudadas. Las empresas antes señaladas esperan invertir en conjunto alrededor de 800 mil millones de dólares este año y 1.1 billones en 2027, lo que aumentará la presión sobre el mercado de deuda. 

La IA es un negocio basado en la tecnología digital, pero sus fundamentos son materiales. Tras cada uno de sus productos hay una infraestructura de gran escala, que se construye, se financia y se mantiene operando. Esto se expresa en deuda y con ella se crea un conjunto de riesgos. Así, debe cuestionarse la estabilidad de ese proceso de financiamiento y, por supuesto, identificar quién corre con los riesgos si es que las expectativas de rentabilidad no se cumplen. 

Una reducción aun pequeña de la demanda de AI tendría consecuencias adversas significativas. Los centros de datos, que requieren enormes inversiones, se construyen antes de que las necesidades de uso se manifiesten, y la capacidad puede exceder la demanda. En esas condiciones, el capital utilizado se vuelve inactivo y los inversionistas pierden. Otro asunto es que los recursos necesarios compiten con otros usos, así ocurre con la tierra donde se construyen los centros de datos, con la cantidad de agua que consumen y de electricidad. 

La brecha entre la enorme valuación de las principales empresas de IA y su rentabilidad es muy grande. Las expectativas del gasto en infraestructura que se han situado en el orden 1.4 billones de dólares en los próximos cinco a ocho años, sólo pueden justificarse si los ingresos crecen en concordancia. 

Buena parte de la deuda está escondida, pues se registran como fuera del balance. Esto se hace mediante “vehículos de propósito especial”, separados de una empresa matriz con un objetivo financiero en particular. Esto aísla los riesgos para la empresa, pero también pueden esconder deudas o las condiciones adversas que se enfrentan. 

La manera en que se ha ido configurando el gran negocio del siglo en el que se ha convertido la industria de la IA está generando tensiones relevantes en materia financiera, sobre todo en cuanto a la creciente deuda que se contrata y el pago que se ha comprometido. 

Las condiciones de la estructura y la dimensión de las deudas en el sector se han comparado ya con las que provocaron la gran crisis de 2008 en torno a las hipotecas chatarra. 

El profesor Stijn van Nieuwerburgh, de la Universidad de Columbia, ha propuesto una manera intuitiva de concebir la magnitud y el significado de la deuda creciente del sector de la IA. Se trata de una comparación de dicha deuda con distintas cantidades económicas: la NASA gasta al año 24,400,000,000 millones de dólares; todo el sector militar de Estados Unidos cuesta al año 1,050,000,000,000 de dólares; el gasto en alimentos en Estados Unidos en 2025 fue de 2,510,000,000,000 de dólares. 

Se estima que el gasto para construir la IA hasta 2032 llegue a 10,300,000,000,000 de dólares. La IA espera generar ingresos por 3.500,000,000,000 al año, alrededor de 9 por ciento del PIB de Estados Unidos; hoy genera solo una pequeña porción de ese monto. Así que la IA tendrá que ser tan esencial como la comida, o bien, esta será la apuesta económica más cara que se haya hecho y la más cara.

Información adicional

Autor/a: León Bendesky
País: Estados Unidos
Región: Norteamérica
Fuente: La Jornada

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