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Ciudadanía, la inteligencia colectiva

Ciudadanía, la inteligencia colectiva

Con la claridad meridiana que caracteriza su pensamiento y su discurso, el profesor Jesús Martín Barbero impartió una cátedra magistral en la inauguración del tercer semestre de la maestría en Comunicación, Desarrollo y Cambio Social de la Universidad Santo Tomás (USTA), en Bogotá.

 

Bajo el título “Una agenda de comunicación para este país” hizo un repaso por algunas de las disciplinas que maneja, que son muchas, para plantear diversos interrogantes y aportar algunas luces que iluminen el camino que han de tomar las universidades para trabajar en el campo de la comunicación y meter el país en sus claustros.

 

Tras las intervenciones del decano de la División de Ciencias Sociales de la USTA, fray Ferdinando Rodríguez, y del director de la maestría, profesor Alexander Torres, Jesús Martín Barbero tomó la palabra para iniciar advirtiendo que iba a ser muy crítico en su discurso. Y lo fue.
Comenzó diciendo que en el país con la desigualdad social más grande del mundo, era un acierto que una maestría juntara comunicación y cambio social. Y planteó una reflexión: “en Colombia, ¿hay más país en las universidades que en la televisión?”. Para él, tal vez tengan más país las televisiones porque son las que marcan la agenda de la mayoría de las y los ciudadanos colombianos que se guían por lo que les dice “la caja tonta”. Y las universidades se confunden pensando que están abiertas al cambio sin transformarse en términos de su horizonte vital. Siendo éste la cantidad de país que tienen dentro y que, hoy por hoy, es muy poco.

 

Criticó que las líneas de investigación de las instituciones de educación superior se plantean desde un ejercicio de narcisismo de los docentes investigadores. Investigan lo que les gusta pero no lo que es útil y necesario para el país. Hay mucha distancia, mucha lejanía, entre las universidades y la realidad social de Colombia. La academia no ayuda a crear país, no contribuye a mejorarlo y así, ni las universidades ni el país tienen futuro.

 

Se preguntó “¿cómo meter el país campesino en las universidades urbanas?”. Su respuesta es haciendo agenda de país. Haciendo un mapa de necesidades por cada saber académico, investigando lo que es pertinente, saliendo de la rutina intelectual aunque nos cueste. Porque Colombia es un país diverso que necesita manifestar su riqueza y su diversidad también en la Universidad.

 

Tras reconocer que conoció este país a través de los relatos que acompañaban las crónicas de las vueltas en bici, se preguntó: “¿qué proletariado tiene Colombia, qué políticos y qué empresarios?”. A lo que me atrevería a añadir, ¿qué docentes tiene la universidad colombiana?

 

Martín Barbero ha abierto agujeros para oxigenar el campo de la comunicación y así enchufarlo a la realidad a través de “esas densas pero secretas conexiones (ahora gracias a él no tan ocultas) de los procesos de comunicación con las dinámicas culturales y los movimientos sociales”, sus famosas mediaciones.

 

Ha entendido la comunicación como un “espacio estratégico” de las transformaciones sociales, haciendo con su labor docente e investigadora, desde que aceptó hacerse cargo de la investigación de una recién estrenada Facultad de Comunicación Social en Colombia hace casi cuarenta años, que se haya convertido en un área de producción de conocimiento.

 

Planteó que la relación entre la agenda de país y los docentes investigadores estaba en el concepto de interfaz, en esa “superficie de contacto” que señala la relación del hombre con la computadora, no con la máquina sino con esa “aleación de cerebro e información”. Ha sido inicialmente hardware, para pasar luego a software y convertirse finalmente en metáfora.

 

Para él, el interfaz es “el modo de ejercitar la agenda para meter el país en las universidades” a través de las inteligencias colectivas. Pidió desplazar el peso de valor de los medios de difusión a las redes y a la interfaz.

 

Después de recordar la importancia y el valor de la obra de Milton Santos leyendo un párrafo de su obra póstuma, volvió a poner en valor la ciudadanía al traer a colación lo que decía Machado por boca de Juan de Mairena, uno de sus heterónimos, “todo lo que sabemos lo sabemos entre todos”, y al hacer suya la afirmación de Martí: “o inventamos o nos inventan”.

 

El abarrotado Auditorio Mayor del edificio doctor Angélico de la Universidad Santo Tomás, con la presencia de más de cuatrocientas personas entre docentes y alumnos, despidió al maestro con una cerrada ovación.

 

jueves, 29 de agosto de 2013

Información adicional

Una reflexión transdisciplinar en torno a las agendas de comunicación
Autor/a: Una reflexión transdisciplinar en torno a las agendas de comunicación
País: Colombia
Región: Sur América
Fuente:

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