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Tesla y el Año de la Luz

Tesla y el Año de la Luz

Ha comenzado un nuevo año, el 2015 de la Era Común. Éste ha sido designado por Naciones Unidas como el Año Internacional de la Luz y las Tecnologías basadas en la Luz (IYL, por sus siglas en inglés). Hecho que fue decidido por la ONU en diciembre de 2013, en su 68ª Asamblea General.

La pretensión de esta designación es, según el Comité Español de la Luz, constituido para la celebración, “comunicar a la sociedad la importancia de la luz, y sus tecnologías asociadas, en el mundo actual en áreas tan importantes como la energía, la educación, la salud, la comunicación, etc.”.

Sus objetivos son promover:

– la reducción de la contaminación lumínica y el gasto energético
– el empoderamiento de la mujer en la ciencia
– la educación entre la juventud
– el desarrollo sustentable

Centrémonos en la luz y sus posibilidades y obviemos esa nueva referencia a un desarrollo que nos encuadra, limita y condiciona a los intereses de los poderes financieros y de los grandes medios masivos de difusión de noticias.

En su presentación, el comité de la internacionalidad de este año afirma que “es una tremenda oportunidad para coordinar actividades y promover nuevas iniciativas que apoyen el potencial revolucionario de las tecnologías de la luz”. Sería un trabajo ímprobo saber todas las oportunidades perdidas y todas las ocasiones desperdiciadas por el ser humano para hacer de su vida y de la del planeta un mejor mundo.

El organismo internacional afirma que la ciencia y la luz crean revoluciones en todo el mundo, aunque a veces no se vean, que, supuestamente, mejoran la calidad de vida de la gente (en la salud, el medioambiente, la economía, las comunicaciones,…). También asevera que será el motor económico del siglo XXI igual que la electrónica lo fue del XX.

Una loa a la luz y sus usos en el mundo tecnológico y virtual del primer siglo del tercer milenio del calendario gregoriano. Pese a ser cierto, deja fuera a mucha gente. Es verdad que la luz natural nos da la vida, pero la artificial no llega a todo el mundo y no es compartida por toda la población por igual. De hecho, la ONU reconoce, por ejemplo, el dispar uso de internet en el planeta, mientras en Europa tiene acceso a la red el 75 % de la población, en África ese porcentaje no llega al 17 %, y que, además, hay grandes superficies terrestres a las que la luz eléctrica no llega. Eso dificulta las posibilidades de las personas que habitan esas zonas para “desarrollarse” y para realizar cualquier tarea en horas nocturnas (alimentación, aseo, estudio,…).

También es llamativo que, una vez más, se destaquen tanto las ciencias naturales y se excluya de los avances y del desarrollo humano a las ciencias sociales, y que se justifique en la economía, por encima de todo, el apoyo a este tipo de celebraciones.

Sí creo que es importante resaltar una de ellas: será el aniversario de la publicación en 1015 del Book of Optics del científico árabe Ibn Al Haythem, conocido en Occidente por Alhazen.

Esta designación oficial por parte de la ONU coincide con el regreso a la actualidad de Nikola Tesla, a cuyo honor y memoria está dedicada la exposición que se encuentra en el Espacio de la Fundación Telefónica de Madrid y que se presenta bajo el título “Suyo es el futuro”. La muestra estará abierta al público hasta el 15 de febrero.

Tesla fue un iluminado científico que quedó opacado por otros grandes genios que, además de beneficiarse de sus inventos, usaron de mejor manera la comunicación para dar a conocer sus avances. Su relevancia le hizo ocupar la portada de la revista Time el 20 de julio de 1931; hoy, sus locos inventos y fantásticas predicciones son realidad. Un gran creador, incomprendido en su tiempo, como casi todos, al que le llamaban “el genio al que robaron la luz”.
Ideó la lámpara de bajo consumo; construyó el primer radiotransmisor en 1893, logrando la transmisión de energía electromagnética sin cables, e inventó la corriente alterna.

Genio y figura, famoso y olvidado, visionario y realista, imaginativo y científico. La ciencia y la ficción se juntaban en un hombre que descubrió las ondas eléctricas al acariciar a su gato. La transmisión inalámbrica de corriente o información eran ya posibles en su cabeza y en su laboratorio.

Nicola Tesla nació en Smiljan, población de la actual Croacia, el 10 de julio de 1856 y murió en la habitación 3327 del hotel New Yorker de Nueva York en 1943. Su legado no interesó a casi nadie, solamente Tito, presidente de la Yugoslavia de entonces, se preocupó por mantener vivo su recuerdo y su trabajo solicitando sus escritos, pero los EE.UU. limitaron el acceso a sus documentos para evitar que alguno de sus materiales, de posible valor para el ejército, cayeran en manos enemigas. Años después fueron enviados a Belgrado y sirvieron para crear el Museo Nikola Tesla en la antigua capital yugoslava. Ese espacio fue incluido en 2003 dentro del programa de Memoria del Mundo de la UNESCO.

Merece la pena visitar la exposición, conocer su vida y su obra y observar muchos de los avances tecnológicos que Tesla ideó y aquellos que logró poner en marcha. Aunque en vida no se le diera el reconocimiento que le correspondía, nunca es tarde para que le demos los créditos que se merece.

En su legado nos dijo:

“El hombre de ciencia no aspira a un resultado inmediato. No espera que sus avanzadas ideas estén listas para ser asumidas. Su trabajo es como el del sembrador: para el futuro. Su deber es poner los cimientos para los que están por venir y señalar el camino. Vive y trabaja y mantiene la esperanza con el poeta que dice:

procura que el trabajo diario de mis manos,
¡oh, fortuna!, yo lo complete.
¡no me dejes, no, desfallecer
no, estos no son vanos sueños:
lo que ahora son solo varas, estos árboles,
un día darán fruta y sombra”.

Murió tal día como hoy, un siete de enero de hace setenta y dos años. En nuestros días su figura y su obra está siendo recuperada por la ciencia, el arte, la música o el cómic, y su nombre invade múltiples páginas web.

miércoles, 7 de enero de 2015

Fuente: ttp://paterasalsur.blogspot.com/2015/01/tesla-y-el-ano-de-la-luz.html

Información adicional

Autor/a: J. Ignacio Chaves G
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