
“Los que no trabajan para si, sino para la patria; los que no aman la popularidad sino al pueblo; los que no aman la vida misma, sino por el bien que pueden hacer en ella, esos, mano a mano con todas las mujeres y los hombres honrados, con los que no necesitan lisonja ni carteo, con los que no sacan de la vanidad su patriotismo sino de la virtud, llevan adelante, aunque de las gotas de su corazón vayan regando el amargo camino, la obra de ligar los elementos dispersos y hostiles que son indispensables a la explosión de la libertad y su triunfo…”.
José Martí
El viernes 15 y el sábado 16 de mayo se celebrará el IV Congreso Nacional del Polo Democrático Alternativo (PDA). Al cumplirse en el 2015 diez años de la formación de un partido de unidad de la izquierda, que tantas esperanzas ha desatado en una militancia de base que ha enfrentado el ostracismo y la represión, y en franjas de una nación forzada a elegir entre las opciones del bipartidismo, resulta valioso revisar algunos elementos del pasado y de la situación nacional e internacional que pueden servir en la tarea de comprender la naturaleza de los temas y las decisiones que debe abocar este eveento.
En primer lugar, es importante no soslayar el significado que tuvo la persecución a la diferencia y la instauración de un narco fascismo con antifaz democrático, en el acuerdo de unidad alcanzado entre el PDA y Alternativa Democrática en el año 2005. Forjar unidad, no sólo por las presiones externas, sino por la visión del deber compartido y las inmensas posibilidades que arroja encarnar una opción no ensayada, es una tarea crucial que parece ser compartida por las diversas corrientes que hoy se reúnen en el PDA.
La consulta para definir candidato de la izquierda unida en las elecciones del 2006, arrojó como vencedor a Carlos Gaviria Díaz, quien alcanzó lugar destacado en las votaciones de ese año, con 2.609.412 votos (22 por ciento del total).
Como bien lo recuerda en un escrito reciente el senador Jorge Robledo, remembrando al Maestro Carlos Gaviria, “el Polo no se concibió como un proyecto efímero, estribo para otras propuestas personales o de grupo, sino como uno con vocación de permanencia y de poder, estabilidad que sus miembros deben cuidar como el bien más preciado de la política nacional” .
En el año 2010, el PDA llegó a las elecciones presidenciales resintiendo el tremendo batacazo a su credibilidad generado por la corrupción del gobierno de Samuel Moreno, y la ausencia de un proceso público de determinación transparente de responsabilidades, por la vinculación del clan Moreno al PDA y su criminal desempeño en la Alcaldía de Bogotá.
El crecimiento de una organización política que responde a las necesidades sentidas de la población es vertiginoso, y esa celeridad incrementa el riesgo de los oportunismos que llevan en sus labios palabras justicia y emancipación, mientras en sus intenciones secretas, y en su obrar, persiguen el poder por el poder, y las prebendas y privilegios que el mismo comporta. El presidente Mujica del Uruguay, con su lenguaje sencillo y directo, dejó claro lo que le sucede a una organización política de izquierda con esos procederes: “La corrupción mata a la izquierda”.
Por esta razón, es indispensable que el IV Congreso del PDA (que puede ser comprendido como la reunión germinal de un partido que se prepara para asumir la dirección de los asuntos de la nación, sumando un canto de decoro que tanta falta hace en la polifonía que hoy emerge en nuestra América), establezca un conjunto de medidas articuladas que eviten que en su dirección prevalezcan las fuerzas que no encarnan la pureza, la honestidad, la visión, el valor y la tenacidad de un liderazgo largo tiempo anhelado y bregado por una comunidad que ha irrigado con sangre, y pagado con prisión, esa búsqueda del decoro en las decisiones que afectan nuestra vida colectiva.
Vale entonces tener presente en las deliberaciones, y las decisiones que se tomarán, este viernes y sábado, la divisa martiana: “No hay estar a las palabras, sino a lo que está debajo de ellas”.
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Es necesario caldear el corazón con los buenos resultados que preceden este Congreso tan decisivo, como que sucede en el momento en el que el proceso de negociación de la paz cobra una fuerza y un ritmo que lo revelan como irrefrenable. En las militancias de base que integran las diversas tendencias del PDA se reúnen las bregas de muchos años, seres que han perseverado en un sueño de unidad y fraternidad en medio de la adversidad y la persecución. Mujeres y hombres que en su mirar revelan la consagración a servir de vidas enteras. Jóvenes con enormes talentos que pulen con el esmero en sus estudios y trabajos. Jóvenes plenos de una vitalidad invencible por estar enraizada en sueños incontaminados. Nuevas y potentes expresiones organizativas reunidas en torno a la horizontalidad en las deliberaciones, la honestidad comunicativa y la no instrumentalización de los otros, las experiencias puntuales de mejoramientos ciertos de la vida comunitaria o el alivio de las condiciones infernales de los perseguidos, liderazgos comprendidos como deber de servir, ejercido con sencillez y con la brasa de la memoria en el pecho, son parte de la riqueza diversa que participará en este IV Congreso, dando ejemplo de prácticas democráticas a las formaciones bipartidistas o, incluso, a las tendencias aún aprisionadas en los valores y los hábitos clientelares y excluyentes del país político del que habló Gaitán.
También es necesario no extraviar ni por un instante la sencillez, la conciencia de que el clamor de nuestra nación por variar el rumbo, no ha podido ser atendido una y otra vez. Y que en esta incapacidad por variar el rumbo han tenido peso indudable las fuerzas, los odios y los miedos de la Guerra Fría, la confusión y el aturdimiento infames generado por la mayor parte de la comunicación masiva, pero también es indispensable tener presente que en esa incapacidad de acceder al poder del Estado también ha sido decisiva la ausencia de una unidad ejemplar, amplia, capaz y fraterna en la guía del partido que se presenta como oposición a lo imperante y como alternativa al orden establecido.
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El PDA puede reunir palabra y obra, imaginación, pensamiento y acción colectiva creadora, para ser Democrático y Alternativo. Para que la palabra democracia no sea utilizada con impunidad por quienes ejercen métodos no democráticos en sus parcelas de poder que han utilizado para lucrarse.
Es necesario avanzar en la tarea de lograr que lo Alternativo sea muchísimo más que la defensa de lo público entendido como más Estado. Para crear las condiciones que permitan que la inteligencia colectiva geste respuestas colectivas a las diversas problemáticas existente que es preciso y urge transformar.
En el mundo entero las necesidades cada vez más acuciantes en términos sociales y ambientales no encuentran respuestas prontas, creativas y eficaces. De esta manera los factores de crisis social, ambiental y política tienden a generar situaciones de crisis cada vez más agudas y extendidas.
Las antiguas y nuevas fuentes de crecimiento económico siguen determinando en el corto y mediano plazo los comportamientos y las decisiones de los agentes individuales y los sujetos colectivos. Las consecuencias de un crecimiento económico que no repara en medios, con tal de obtener los fines de quienes lo alietan, potencian aún más los factores de crisis.
Es necesario, entonces, identificar y multiplicar las experiencias que tornan obsoleto el sistema económico imperante. Experiencias moleculares, o con significativa amplitud, que logran ofrecer alimento, salud, vivienda, educación y cultura por fuera de las leyes de las utilidades económicas. Es necesario avanzar en la tarea de desatar vastos procesos de cooperación y desvincular las mentalidades del sentido de la vida ligado a la acumulación como forma de incrementar el poder sobre los otros, o al consumo como mecanismo de identidad y reconocimiento. Es necesario tomarse en serio la creación de modos de habitar colectivamente la tierra de manera no destructiva.
En 1927, la población mundial alcanzó los dos mil millones de habitantes; en 1960, los tres mil millones; en el 2015, los siete mil quinientos millones de seres humanos. Un ritmo de crecimiento insostenible con relación a la capacidad de la Tierra para sostener un modelo de consumo que agota de manera acelerada los recursos vitales existentes y genera una contaminación que destruye las bases de la vida.
En Colombia, la tasa de embarazos y nacimientos no queridos es altísima y las condiciones materiales y afectivas en las que se espigan las vidas de muchísimos niños afectan desde temprana edad su capacidad de discernir lo que conviene a la vida y lo que no, y su capacidad de cuidarla y preservarla.
En enero de 2015, la ONG Intermon Oxfam publicó el Informe: “Riqueza: tenerlo todo y querer más”, en el que revela que en el 2016 el 1% de la población tendrá más del 50% de la riqueza mundial. El 99% de la población tendrá que repartir menos del 50% de la riqueza. 3.500 millones de personas tienen lo que tienen las 80 personas más ricas del planeta, y la tendencia es a que la riqueza de todos/as esté aún más concentrada. Los mil millonarios tienen enorme capacidad de presión sobre los Estados para adoptar marcos normativos favorables a sus intereses, determinar las asignaciones presupuestales y decidir sobre asuntos tributarios.
En este contexto urge potenciar el trabajo del PDA en la investigación, las comunicaciones, las relaciones internacionales con las nuevas agendas y actores regionales y globales, la recreación creativa de las relaciones entre Bogotá y las regiones, la educación permanente, y la prioridad en los hechos de las dimensiones culturales que transformen la vida cotidiana en vidas desimperializadas. La investigación acción para la construcción de la paz y el avance haia una economía no ligada al narcotráfico, la recuperación y recreación del Plan Kaziyadu, tendrían que merecer la atención que exige su importancia vital.
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En 1945, inició el exterminio del movimiento gaitanista, que se intensificó a partir de 1946 y truncó el proceso democrático el 9 de abril de 1948 al cegar la vida de quien encarnaba una opción de soberanía y democratización genuina de la vida colectiva. Fue la primera operación encubierta de la Guerra Fría en América Latina.
Inmediatamente después se instauró la guerra contrainsurgente con el sacrificio de centenares de millares de vidas invaluables. Más tarde las finanzas del narcotráfico, unidas a la contrainsurgencia potenciaron la expansión de una economía que degradó la nación y catapultó la orgia de sangre y horror en calles y veredas.
Setenta años después de iniciado ese proceso de aniquilación sistemática de la diferencia, estamos ad portas de alcanzar un proceso de paz unido a la construcción de condiciones básicas para el ejercicio de la política, sin la persecución oficial y la impunidad sobre los atentados contra la diferencia.
Sabemos que el modelo económico imperante impide la paz genuina. No ignoramos que muchos y poderosos intereses contemplan el cese del conflicto armado como una oportunidad de crecimiento económico empresarial. De hecho Colombia será un país invitado especial en el Foro Mundial de Davos que se celebrará a finales de enero de 2016 en Davos, Suiza. También el 2016 Colombia tendrá la sede para la realización del Foro Económico Mundial en Latinoamérica.
La transformación del modelo económico puede ir de abajo hacia arriba. Es necesario multiplicar la producción asociada y el acceso a lo necesario en territorios sanados y cuidados por la labor conjunta. En Nuestra América reverdece la raíz nativa diversa, legados culturales invaluables en la tarea de curar y cuidar la tierra y la vida. En otros lugares del mundo emergen procesos de nuevas economías no devastadoras con los cuales es posible, y es necesario, comunicarse y cooperar. En este sentido, al interior de los Estados Unidos también se libra una formidable batalla cuyos resultados impactaran el mundo.
El 8 de noviembre de 2016 tendrán lugar las elecciones que determinarán los electores del Colegio Electoral de los Estados Unidos y el candidato que tendrá mayor número de votos de los compromisarios para ser su 45 Presidente desde el 20 de enero de 2017. Estas elecciones tendrán importancia en nuestra tarea de consolidar el proceso de paz y también en el devenir de nuestra región. Hilary Clinton, por el Partido Demócrata y Marco Rubio, por el Partido Republicano, se perfilan ahora como los candidatos con mayores opciones.
En este contexto urge aplicarnos con devoción en la tarea de reconstrucción democrática del PDA en el horizonte inmediato del cese histórico de la confrontación armada. Con la consagración en la tarea de perfeccionar la democracia a su interior, se harán mejor las tareas de construcción de poder local democrático en octubre de este año, y la forja de un partido ejemplar por la unidad de la diversidad, por la capacidad de crear respuestas eficaces a problemas sociales enconados, por la cooperación de verdad y no de boquilla entre sus integrantes diversos, y por mostrar en sus prácticas cotidianas que sí es posible gestar una nueva forma de relacionarnos con respeto, sin instrumentalizarnos, colocando las prioridades en el servicio a la comunidad y no en nuestros intereses.



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