08/06/2026. La guerra en Oriente Medio retomó el domingo y este lunes todos sus frentes y Benjamín Netanyahu impuso de nuevo los intereses hegemónicos de Israel sobre los de su aliado Donald Trump, que está perdiendo el control de la crisis y dejando el destino de la guerra en manos de Tel Aviv. El ataque contra Beirut ordenado por el primer ministro israelí obtuvo la respuesta armada de Irán, con una oleada de misiles sobre Israel, y Tel Aviv respondió a su vez atacando por primera vez en dos meses al país persa. Las perspectivas de un armisticio entre Teherán y Washington son improbables mientras Tel Aviv siga insistiendo en separar su particular guerra en el Líbano del proceso global de paz.
Aunque tras horas de intercambio de fuego desde el domingo y a lo largo de la noche y primeras horas del lunes, iraníes e israelíes decidieron parar sus ofensivas, el ministro de Defensa judío, Israel Katz, dejó claro que las hostilidades continuarán, pues, según afirmó, el Ejército hebreo “seguirá operando en el Líbano”. Katz rechazó la vinculación de la ofensiva israelí en el Líbano con la guerra de Irán, como hace Teherán, que lanzó sus misiles sobre Israel tras esos últimos ataques judíos contra la capital libanesa.
Irán condena la connivencia de EEUU con Israel
Teherán acusó este lunes a Washington de ser el responsable de esta ruptura del alto el fuego acordado el pasado 8 de abril para poner coto a la guerra desatada por EEUU e Israel contra Irán el 28 de febrero, y de respaldar tácitamente la reanudación israelí de estos últimos ataques contra Irán. “Nadie cree que el régimen sionista vaya a emprender ninguna acción sin coordinarse con Estados Unidos“, dijo rotundo el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei.
Este domingo los teléfonos de la Casa Blanca estuvieron al rojo con los intentos de Trump para convencer a Netanyahu que no atacara Irán, después de que los nuevos bombardeos israelíes en Beirut y otras zonas del Líbano desencadenaran el lanzamiento de misiles iraníes contra Israel.
Teherán había amenazado con tal represalia si Netanyahu violaba de nuevo el alto el fuego en el Líbano y, sobre todo, si volvía a bombardear la capital libanesa. En los suburbios beirutíes de Dahye, el Ejército judío dice que están los cuarteles de la organización proiraní Hizbulá, aliada de Teherán y gobierno en la sombra de buena parte del Líbano. Dicho y hecho, los ataques israelíes se reanudaron este lunes y se centraron no solo en objetivos militares, sino también en zonas residenciales del sur de Beirut.
Israel controla ya buena parte del sur del Líbano, al sur del río Litani, pero su intención, corroborada con su actual ofensiva, es subir más al norte y llegar incluso por tierra a la capital libanesa, que es el blanco de continuados bombardeos en las zonas de mayoría poblacional chií.
Ataques israelíes a zonas residenciales en Irán
El portavoz de Exteriores iraní subrayó que EEUU e Israel están aprovechando las treguas para “repetir las agresiones diarias y ampliar su alcance“. El Ejército israelí informó el domingo de que sus ataques se centraron en objetivos militares del oeste y centro de Irán, pero el Gobierno de los ayatolás notificó de bombardeos en ciudades como Teherán, Tabriz e Isfahán, en zonas residenciales. Además de estos bombardeos y del ataque al sistema de defensa aéreo de Irán, los aviones israelíes alcanzaron el complejo petroquímico de Mahshahr, en el suroeste, uno de los núcleos industriales del país.
El Ejército de Israel lanzó estos bombardeos masivos con aviación a pesar de que ya había precisado que interceptó todos los misiles lanzados horas antes por Irán, una treintena, contra objetivos como las bases hebreas de Tel Nos y Nevatim, así como otros dos misiles disparados por los aliados de Teherán en Yemen, las milicias hutíes. Daba igual que no causaran víctimas los ataques iraníes, Israel ya tenía el pretexto para retomar la guerra contra la república islámica detenida hace justo dos meses. Esa tregua alcanzada el 8 de abril entre EEUU e Irán no tenía el visto bueno israelí y Netanyahu solo esperaba una oportunidad para romperla.
Las fuerzas armadas israelíes refirieron este lunes que están listas “para un abanico de opciones, que durarán desde varios días hasta el tiempo que sea necesario”, para mantener las operaciones contra Irán. Esta ofensiva, subrayaron, es la continuación de la lanzada el 28 de febrero junto a EEUU contra el régimen islámico.
El fracaso de la diplomacia estadounidense
Esta nueva escalada en una guerra cargada de contradicciones tira por los suelos los esfuerzos desplegados en las últimas semanas por la diplomacia de EEUU para buscar un acuerdo de paz con Irán antes de que el daño al abastecimiento mundial de crudo y a la carrera política del líder republicano sea irreparable.
El propio Trump había señalado que estaba a punto de producirse un consenso importante con Teherán. Pero finalmente, venció la presión de Netanyahu y la Casa Blanca hubo de aceptar los dictámenes de quien, desde el comienzo de la guerra, lleva el timón de la crisis. Trump quedó en evidencia y sus palabras fueron de nuevo pisoteadas por la estrategia israelí.
“Voy a llamar a Bibi (Netanyahu) ahora mismo y decirle que no contraataque. Cada uno de ellos tuvo su diversión. Israel tuvo su bombardeo e Irán tuvo su bombardeo. No necesitamos otro”, dijo Trump al canal de análisis Axios para intentar frenar una respuesta israelí. En otras declaraciones, igualmente infructuosas, el presidente republicano expresó su inquietud ante la posibilidad de que la respuesta militar judía acabara sacrificando las negociaciones estadounidenses con Teherán. “Estamos muy cerca de un acuerdo final con Irán. Va a ser un buen acuerdo. No quiero que explote por lo que está pasando ahora”, aseveró. E insistió en que, al fin y al cabo, “los bombardeos iraníes no dañaron a nadie”, pues todos los misiles fueron derribados.
Tales palabras subrayan el temor de Trump a las reacciones de Netanyahu, a quien la semana pasada llamó “puto loco” por su obsesión con el Líbano aún a costa de poner en peligro las negociaciones con Irán. El domingo y este lunes, el inquilino de la Casa Blanca volvió a reprender al líder judío por sus acciones aparentemente precipitadas, aunque no quedó claro si las llamadas a la calma reflejaban el hastío de Trump con esta crisis o eran una añagaza para ocultar su debilidad y su peligrosa supeditación a Netanyahu.
Israel no está dispuesto a ceder su botín del Líbano
A fin de aprovechar la incertidumbre que reina en la Casa Blanca, el Ejército iraní anunció en la tarde de este lunes que, de momento, detenía sus operaciones militares contra Israel. Una pausa condicionada, añadió, a que Tel Aviv frenara sus ataques al Líbano, algo que no parece que vaya a suceder. No obstante, Israel accedió también a suspender sus propios ataques.
La estrategia de Israel en estos momentos es controlar una buena porción del sur del Líbano, de momento hasta el río Zahrani, con el desplazamiento de hasta casi 1,5 millones de personas y la ocupación de al menos un 18% del territorio libanés. Estos planes coinciden con los objetivos de la ultraderecha judía de “asimilar” hasta un 70% de Gaza, absorber el otro territorio palestino, Cisjordania, y mantener la presencia israelí en los Altos del Golán arrebatados a Siria en 1967 y su ampliación a los territorios colindantes lograda en 2024 aprovechando la caída del régimen del dictador sirio Bachar al Asad.
Sabiendo que Israel no detendrá su ofensiva en el Líbano, el anuncio iraní de una pausa en los ataques no era tanto para Netanyahu como para Trump. Así lo puso de manifiesto el presidente iraní, Masud Pezeshkian, cuando este lunes sugirió que Teherán no había desechado la posibilidad de seguir negociando. “La diplomacia y la defensa son las dos alas del poder nacional; no hemos abandonado ni el terreno de acción ni la mesa de negociaciones”, afirmó Pezeshkian en X.
Con este contexto, Trump retomó su “mediación” entre Teherán y Tel Aviv. “Israel e Irán deben dejar inmediatamente de disparar”, dijo en su perfil de Truth Social. Un poco más tarde, insistía en esa misma red que “las negociaciones finales de ‘Paz’ están en camino, a menos que la ignorancia o la estupidez se metan de por medio”.
La llave de la paz, en manos de Israel y no quiere cederla
No todo es una cuestión de “ignorancia o estupidez”. En la actuación de Israel hay más de imposición y manipulación de las circunstancias para provecho propio, caiga quien caiga. El peso de la balanza en estos momentos no está en el platillo iraní, ni siquiera en el de EEUU, aunque Trump insistiera en las últimas horas que es él quien toma las decisiones y no Netanyahu.
La realidad apunta en otra dirección: Israel vuelve a tener todas las cartas a su favor. Para sacar beneficio, pero también para que esta magna crisis orquestada en los despachos del Gobierno de Netanyahu desestabilice todo el teatro geopolítico y energético internacional si la apuesta es imponer el supremacismo israelí en Oriente Medio.
Y así se lo recordaron a Netanyahu sus compañeros de coalición, los ultraderechistas y extremistas judíos que quieren asestar a Irán un golpe de tal envergadura que la dictadura islámica no vuelva a suponer el mínimo riesgo para Israel. Lo dijo el ministro de Seguridad Nacional judío, Ben Gvir, al tiempo que se producían los ataques aéreos israelíes a Irán: “Teherán debería arder esta noche”.



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