
Grecia, Irlanda, Portugal, España… y ahora Chipre. La pequeña isla del Mediterráneo está a punto de convertirse en el quinto país de la eurozona en solicitar oficialmente un rescate financiero. El Gobierno de Nicosia ha anunciado este viernes un acuerdo con la UE, el BCE y el FMI para asegurar la solvencia del país. Esta nueva ayuda se parece más a la aprobada para Atenas, Dublín y Lisboa —un rescate total— que a la destinada a Madrid, circunscrita por ahora solo al sector financiero.
El acuerdo ha sido comunicado por el portavoz del Gobierno chipriota, Stefanos Stefanou, que ha añadido que espera que los prestamistas lo confirmen de forma oficial esta tarde. “Estamos esperando que Bruselas lo anuncie en unas horas”, ha asegurado sin que por el momento se conozcan los detalles concretos del programa de ayuda. En estos momentos, los representantes del Ejecutivo que preside el comunista Demetris Christofias está explicando el acuerdo a los partidos políticos y agentes sociales del país.
“Después de las duras negociaciones, ya estamos cerca de firmar un memorándum”, confirmó anoche Christofias desde Bruselas, donde participó en la cumbre sobre el marco presupuestario europeo. “Quedan muy pocos asuntos pendientes. Espero que se cierren esta noche o mañana [por el viernes]”, añadió.
El préstamo destinado a evitar la bancarrota del país que este semestre ostenta la presidencia rotatoria de la UE podría rondar los 14.000 millones de euros, aunque otras fuentes citadas por Reuters y AFP elevaban la cifra a 17.500 millones, de los que 10.000 irían para sanear su sistema financiero, muy castigado por la crisis. Como en Irlanda y, en cierta medida en España, han sido los excesos cometidos por sus bancos los que han obligado a Chipre a solicitar ayuda internacional. La diferencia es que la nueva operación de salvamento es, en proporción con la economía del minúsculo país, mucho mayor que las aprobadas hasta ahora. Si finalmente se confirma la cifra de los 14.000 millones, supondría casi un 80% del PIB chipriota.
Los inspectores de la troika –Comisión Europea, BCE y FMI- abandonaron este jueves la isla después de redactar un borrador del anuncio oficial. El documento, según recoge la agencia Reuters, menciona “progresos” en las conversaciones, centradas en las privatizaciones y el recorte de pensiones que debería poner en marcha Nicosia, así como la cantidad final que necesitarán los bancos. Falta por diseñar un análisis de sostenibilidad de la deuda pública.
Una de las claves: las privatizaciones
Uno de los asuntos calientes era el futuro de la empresa estatal de telecomunicaciones, que no será privatizada a no ser que el peso de la deuda pública aumente, según el canal de televisión Sigma. El acuerdo, que lleva meses negociándose, estaba bloqueado hasta ahora por la pretensión de las instituciones europeas de forzar a Nicosia a privatizar sus empresas públicas y de reservar los futuros ingresos por la explotación de yacimientos de gas para pagar los intereses de la deuda. Los medios locales informan de que las dos partes aún no han alcanzado una solución sobre el tratamiento que se dará al gas, pero que el Gobierno buscaba fórmulas para salvaguardar la soberanía de Chipre.
Chipre, que ya pidió este año un préstamo de 5.000 millones de euros a Rusia, se ha visto especialmente golpeada por la crisis de su país vecino. La quita del 53% de la deuda griega, aprobada el pasado mes de febrero, afectó de lleno a las dos grandes entidades financieras, el Banco Popular de Chipre y el Banco de Chipre. La reestructuración de la deuda helena hizo que estas dos entidades perdieran 4.200 millones de euros, casi una cuarta parte del PIB chipriota. El Gobierno de Christofias defiende que, dada la pésima gestión de la crisis griega, las pérdidas deberían repartirse entre todos los países de la UE. “Somos una víctima injusta”, dijo el ministro de Finanzas, Vassos Shiarly, cuando pidió el préstamo a Rusia.



Leave a Reply