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Los kurdos iraquíes desafían con un referendo independentista

Foto: Reuters.
Foto: Reuters.

 

A mediados de esta semana todavía el presidente kurdo, Masud Barzani, hacía un último llamiento al Gobierno de Iraq: ofrézcannos una alternativa y lo cancelamos todo. Bagdad, sin embargo, no ha recogido el guante, y el lunes los kurdos iraquíes están llamados a las urnas para pronunciarse en un histórico referéndum de independencia, cuyo resultado más que probable será un sí rotundo a la creación de un Estado propio.

“No sé si es el buen momento, pero muchos sentimos que es ahora o nunca”, afirma convencido Munip, joven empleado del museo de tapices de Erbil, haciéndose eco de la consigna lanzada por Barzani. El pasado abril, el presidente del KRG (el Gobierno Regional kurdo) echó un órdago al Ejecutivo federal y a buena parte de la comunidad internacional al anunciar esta consulta no vinculante pero con la que se iniciaría el proceso secesionista.

 

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Un hombre vende material propagandístico a favor del referéndum de independencia del Kurdistán. Foto: Reuters.

 

En la capital del Kurdistán iraquí los carteles a favor del ‘sí’ empapelan calles y vehículos, y los mítines llenan estadios. Pero a pesar del entusiasmo general de la población, las incógnitas sobre las condiciones en que se celebrará el plebiscito -principalmente si tendrá lugar en zonas en disputa con el gobierno central, como Kirkuk y Sinyar-, se multiplican en las horas previas a la votación, al igual que las alarmas sobre sus consecuencias a nivel regional.

Las instituciones federales se oponen de plano a la consulta, incluido el Tribunal Supremo de Irak, que ha ordenado su suspensión, y la mayoría de actores regionales e internacionales, incluidos Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia, se han pronunciado en contra con mayor o menor aplomo. El viernes, los ministros de Exteriores de Iraq, Turquía e Irán (los dos últimos, principales socios económicos de Erbil) emitieron un comunicado conjunto afirmando que tomarían “medidas de forma coordinada” para evitar la celebración del referéndum.

Aunque en última instancia solo Israel apoya abiertamente la consulta, el contexto de hostilidad generalizada no amilana al gobierno: “Tras la I Guerra Mundial no era un buen momento, con la Guerra Fría no era posible… ¿Y ahora tampoco? ¿Entonces cuándo? Déjeme decirle algo: con el cambio actual en la configuración geopolítica de la zona, este es un momento perfecto”, asegura a Público Ari Mersin, peshmerga diputado del KDP y presidente de la Comisión de Defensa del parlamento kurdo. “Primero enseñaremos a Bagdad el papel que muestra lo que nuestro pueblo quiere y después nos sentaremos a negociar en una posición de fuerza con Teherán, Ankara, Rusia, China, la UE, Estados Unidos… En un año máximo podremos llamarnos República Democrática del Kurdistán”, afirma.

 

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Manifestantes muestran su apoyo al referéndum de independencia del Kurdistán. Foto: Reuters.

 

Una país kurdo que es independiente de facto.

 

La autodeterminación es una aspiración histórica del pueblo kurdo y una de las grandes cuestiones que quedaron por resolver en Oriente Medio tras la Primera Guerra Mundial, cuando la caída del Imperio Otomano y su reparto entre las principales potencias dejó a la población kurda dividida entre cuatro Estados: Turquía, Iraq, Irán y Siria.

En el caso del Kurdistán iraquí, si bien aún no es independiente sobre el papel, en muchos sentidos ya es un país de facto. Goza de autonomía desde la primera Guerra del Golfo en 1991, cuando Washington creó una zona de exclusión aérea en el noroeste de Irak; con la invasión estadounidense en 2003, la caída de Sadam Husein y la nueva Constitución de 2005, obtuvo el estatuto autónomo de forma oficial.

Tras años de salvaje represión y arabización por parte del régimen baasista en esta región, hoy su población más joven habla a duras penas el árabe, a diferencia de Turquía, Siria e Irán, donde la asimilación forzada hace que la población kurda domine la lengua oficial. Frente al resto del caótico y empobrecido Iraq, asolado por 14 años de guerra, en Erbil o Suleimania las calles están limpias, los jardines, verdes y cuidados, y en sus amplias avenidas se suceden modernos centros comerciales y hoteles de cinco estrellas. En los últimos años, el maná petrolero ha permitido un desarrollo rápido y la liberalización de la economía ha atraído numerosas inversiones extranjeras.

Pero pese a la aparente bonanza económica, en la actualidad la zona se encuentra inmersa en una profunda crisis: la lucha contra el Estado Islámico ha hecho mella en las arcas públicas y desde 2014, los funcionarios, en torno a 1,4 millones, han visto drásticamente recortados sus salarios por la cancelación de transferencias del Gobierno central, que cerró el grifo al KRG cuando este decidió empezar a exportar el petróleo de su territorio por su cuenta.

Los recursos energéticos de la región –se estima que cuenta con unas reservas de 45.000 millones de barriles de petróleo y más de 5,6 billones de metros cúbicos de gas–, sostienen un modelo apenas diversificado y Kurdistán, que un día fue el granero de Irak, hoy importa casi la totalidad de sus productos de consumo, lo que lo hace extremadamente dependiente de sus vecinos.

En el plano político, la imagen de relativa estabilidad enmascara un régimen clientelar donde la corrupción y el nepotismo campan a sus anchas y el pastel económico se reparte entre dos familias: el clan de los Barzani y el de los Talabani, al frente del otro gran partido, la Unión Patriótica del Kurdistán (PUK).

 

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Un hombre decora su coche con propaganda en favor del referéndum de independencia del Kurdistán. Foto: Reuters.

 

“No estamos preparados”.

 

Es en su bastión, Suleimania, donde se concentran las críticas a la consulta. “No estamos preparados para la independencia”, afirma desde esta ciudad Hama Tofiq, responsable de Relaciones Internacionales del Movimiento por el Cambio (Gorran). Su partido, segunda fuerza de un parlamento que lleva suspendido desde 2015, es el único junto a otro grupo que se ha posicionado en contra del referéndum.

“Para ser independientes necesitaríamos unas instituciones fuertes, un Ejército unido, una política exterior unificada, una economía sana… Lo que tenemos son instituciones partidistas que miran por sus propios intereses en lugar de por el bien común, dos ejércitos que responden respectivamente ante el KDP y el PUK en vez de salvaguardar el interés nacional y una economía rentista y dependiente del petróleo”.

Al final, dice el portavoz de Gorran, “el Gobierno no hará nada. La gente bailará en las calles un par de días y cuando vea que no ocurre lo prometido, saldrá a manifestarse el tercero”. Como este dirigente, muchos creen que la convocatoria no busca la independencia real, sino que es una herramienta del KRG para presentarse ante Bagdad en una posición de fuerza para negociar sobre Kirkuk, asentada sobre el 10% de las reservas de crudo iraquí y que los kurdos controlan desde la desbandada del ejército iraquí en 2014 ante la llegada de las huestes del Estado Islámico.

Históricamente reclamada por los kurdos, la provincia de Kirkuk, con una población étnicamente mixta, centra las disputas entre el Gobierno autónomo y el Ejecutivo iraquí, y podría convertirse en el detonante de un nuevo enfrentamiento armado si en ella gana el sí a la independencia y Bagdad decide intervenir para retomar el control. Ante esta eventualidad, las fuerzas gubernamentales ya están en la zona: el jueves lanzaron una campaña militar para recuperar Hawija, ciudad de la gobernación de Kirkuk en manos del Daesh (acrónimo árabe del Estado Islámico).

 
“Lo que quiere Barzani es eternizarse en el poder”.

 

El periodista y activista Kamal Chomani incide en las dificultades a las que se enfrentaría un Estado independiente en la situación actual: “A quienes nos oponemos al referéndum nos llaman traidores, pero es que no se dan las condiciones: no hay unidad política ni garantías democráticas básicas, Barzani se saltó al Parlamento para convocar la consulta. Por otro lado, tenemos tal dependencia de nuestros socios comerciales (Irán, Turquía y, de forma creciente, Rusia) que seremos un Estado títere”.

Pese a haber prometido que no se presentará a un nuevo mandato en las elecciones legislativas del próximo mes de noviembre, en el fondo “Barzani no quiere abandonar el poder y se sirve de él para sus ambiciones personales”, dice Chomani. “Está usando el referéndum para ocultar los problemas reales y para revalidarse: acabaremos teniendo un líder eterno”, afirma el periodista, denunciando una campaña de intimidación y amenazas contra quienes se oponen al plebiscito.

No es la primera vez que se celebra un referéndum separatista en la región: en 2005 hubo una consulta, organizada por la sociedad civil en paralelo a las elecciones generales en Irak, en la que un 99 % de los votantes se declaró a favor. Hoy, aunque las encuestas publicadas por los medios locales, en la inmensa mayoría controlados por el PUK o el KDP, están fuertemente sesgadas, ninguna se atreve a diagnosticar una victoria tan aplastante del sí como hace 12 años.

Shatoo, estudiante de Relaciones Internacionales de la Universidad Americana de Suleimania, resume la disyuntiva a la que muchos se enfrentan: “Todos los kurdos, en su fuero interno, desean la independencia, pero pienso que no es el momento adecuado: crear un Estado propio ahora nos traería muchísimos problemas y Barzani no es un presidente en el que se pueda confiar… Yo aún no he decidido mi voto”, sostiene.

El miedo a la reacción de las potencias regionales y del Gobierno de Bagdad, sumado a la mala situación económica, siembra dudas entre la población, aunque es impensable que pierda la opción a favor de la autodeterminación. El sol de la bandera roja, blanca y verde del Kurdistán brilla hoy con fuerza, pero a partir del lunes es probable que se avecine tormenta en la región.

 

(Tomado de Público)

 


 

 

¿Por qué EEUU (no) se opone al referéndum de independencia de Kurdistán?

 

 

NAZANÍN ARMANIAN-Público

 

Washington pide al Gobierno Autónomo de Kurdistán (GAK) de Irak que en vez de suspender el referéndum previsto para el 25 de septiembre lo posponga, y eso a pesar de que los propios kurdos no han puesto ninguna fecha para la independencia a pesar de contar con una mayoría absoluta de la población a favor del ‘SÍ’.

Del mismo modo que la RAK nació por la voluntad de EEUU y como una recompensa a los dirigentes derechistas y feudales kurdos por su colaboración durante la agresión militar dirigida por George Walker Bush al resto del pueblo iraquí en 1991, su independencia también dependerá, no de su pueblo, sino de los intereses y la voluntad de la Casa Blanca.

Durante las semanas pasadas, el Secretario de Defensa de EEUU, Jim Mattis, el jefe del Comando Central de EEUU, general Joseph L. Votel, y otros militares han visitado la RAK, exigiendo al presidente Massoud Barzani aplazar el referéndum para dentro de tres años. Aunque EEUU afirma que así pretende mantener la unidad de todos los iraquíes en su guerra contra ISIS, sus propósitos reales son otras:

–Consolidar el gobierno de Bagdad dirigido por el chiita árabe Haider al-Abadi, el hombre de EEUU y de Arabia Saudi, de cara a las elecciones parlamentarias previstas para el próximo año, y neutralizar los intentos de Irán en forjar sus lazos con los diversos partidos iraquíes, incluidos los kurdos. Washington al aplazar la salida de Kurdistán, que mayoritariamente es sunnita, evita que aumente el peso de las fuerzas chiitas pro-iraníes en Irak, cuyo régimen administra la segunda reserva mundial del petróleo. Necesita que al-Abadi renueve el mandato, aunque, en realidad, los chiitas árabes prefieren que los kurdos se marchen, siempre y cuando no se lleven consigo la ciudad de Kirkuk, multiétnica, estratégica y empapada del Oro Negro.

-Ganar más tiempo para fortalecer las estructuras políticas kurdas necesarias para crear un Estado propio: Los conflictos entre los partidos kurdos (que son más de corte familiar-tribal que político) han llagado a tal punto que Barzani suspendió en 2015 el parlamento y sólo lo volvió a reunir la semana pasada para que legitimase el referéndum. La guerra civil de los años noventa dejaron a miles de muertos en esta región: El enemigo de la independencia kurda no sólo es la élite gobernante de Bagdad, Ankara, Teherán o de Washington, también lo es la burguesía corrupta y autoritaria.

-Buscar una solución al problema de falta de autonomía económica de Kurdistán, que carece de infraestructuras capaces de gestionar la independencia: al no tener salida al mar, sólo podrá vender su petróleo pasando los oleoductos por Irán, Turquía o Irak. Además, la caída del precio del petróleo, un monumental saqueo de las arcas públicas (la desaparición de 1.107 millones de dólares en 2016) y la aplicación de políticas neoliberales han provocado una profunda crisis económica en el GAK.

-Disuadir a Turquía que puede aprovechar la formación del estado kurdo, y darse el derecho de apropiarse de las tierras kurdas de Siria. A demás, preocupa a EEUU que los kurdos de esta socia de la OTAN -que sufren una creciente represión-, intensifiquen su lucha contra el régimen autoritario de Erdogan, desestabilizando este estratégico país euroasiático.

-Alargar el proceso hasta que hubiese cambios en Irán y Turquía. EEUU está tomando muy en serio las insinuaciones de ambos países en intervenir militarmente en la autonomía si el GAK llega a declarar la independencia.

En general, los costos de un Estado Kurdistán son mayores para Washington que los beneficios: un estado kurdo no es viable, por lo que su prioridad es proteger las cinco bases militares que ha construido en Kurdistán (la ultima en el distrito de Zummar, a 60 kilómetros al noroeste de Mosul, con el fin de controlar desde la orilla occidental del río Tigris hasta unos kilómetros de Mosul) e impedir que choque con los países vecinos y perder la estabilidad y el estatus que tiene actualmente.

 

Las quejas de la autonomía

 

Liberarse de los interminables conflictos religiosos de la zona árabe de Irak en los que se ha visto envuelto es uno de las principales razones presentadas por el GAK para demandar el divorcio a Bagdad, consciente de que sus vecinos árabes, turcos e iraníes le declararían la guerra.

El GAK le acusa a Bagdad de incumplir la Constitución del 2005 que exige un acuerdo sobre la disputada ciudad de Kirkuk, del impago del 17% del presupuesto general del estado, de marginar a los kurdos en las instituciones gubernamentales, de no equipar a su ejército Peshmargas, y bloquearle el suministro de armas extranjeras. Por lo que ha dado por fracasado el federalismo iraquí.

 

¿Qué pasará?

 

En realidad, el objetivo de Barezani al convocar el referéndum (que aún puede ser desconvocado) no es la independencia a corto plazo sino:

-Forzar a Bagdad a iniciar el proceso de la independencia para un futuro indeterminado. De hecho Francia, EEUU y la ONU ya están diseñando planes para salvar la cara de Barezani, trabajando con Bagdad para que acepte la negociación de la separación de Kurdistán en los próximos años, pero con garantías internacionales sobre las fronteras del nuevo estado y mientras las tropas kurdas permanezcan en Kirkuk. Sabe que el hecho de que el referéndum no incluya las importantes zonas en disputa con Bagdad, estas se quedaran fuera de su dominio quizás para siempre. Por lo que preferirá congelarlo de momento.

Desviar la atención de sus ciudadanos de la incapacidad de su “familia” (en el sentido don coleonilista del término) de gobernar sobre cinco millones de personas (la mitad, jóvenes nacidos en la autonomía que no se consideran iraquíes) cuyas expectativas de una vida mejor no se han cumplido después de 26 años de gozar de semi-independencia de la región. Cerca de 70.000 kurdos viven en la pobreza, y el gobierno no sube los salarios según la inflación y encarcela y tortura a los detenidos. Un etnocentrismo insolidario y con aires de superioridad es incapaz de entender la lucha de clases.

Y ¿cómo no? la ambición de querer ser “cabeza de ratón, que no la cola de león”.

La lucha actual de los kurdos iraquíes no es una romántica batalla por la liberación nacional: no puede conseguirlo si su único apoyo es Israel que niega este derecho a los palestinos. Los que dirigen este escenario no buscan una solución sensata a la cuestión kurda, sino utilizarla.

Washington avanza en su Proyecto de Nuevo Oriente Próximo, que incluye romper estados poderosos de la zona y convertirlos en mini estados y si no lo consigue los dejará como “estados fallidos” para poder controlarlos y ocuparlos militarmente. Aquí, los kurdos no son jugadores de su propio destino, sino peones de los intereses de otros. Lamentablemente, hace décadas que el derecho de autodeterminación de los pueblos se ha convertido en el derecho exclusivo de un solo estado con derecho al veto del Consejo de Seguridad de la ONU, aunque haya sido por la mayoría absoluta de los estados del mundo: El 31 de diciembre del 2014, EEUU vetó en el Consejo de la Seguridad de la ONU el reconocimiento de Palestino como Estado, a pesar de la gran aprobación de la Asamblea general. Salvo Rusia que voto en positivo otros miembros del Consejo se abstuvieron, mientras votaron en favor de romper a Sudan, convirtiéndole en el ultimo estado reconocido del mundo.

 

 

 

Información adicional

Autor/a: Público
País: Irak
Región: Oriente Medio
Fuente: CUBADEBATE

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