
Los jefes de Estado, ministros y representantes de la Unasur reunidos ayer en Cochabamba expresaron su solidaridad y apoyo incondicional al presidente de Bolivia, Evo Morales, luego de la detención ilegal de 13 horas que sufriera en el aeropuerto de Viena, debido a la negativa de varias naciones europeas de permitirle sobrevolar su espacio aéreo por la sospecha de que llevaba a bordo al ex espía de la CIA Edward Snowden. “Que pidan perdón, alguna vez en la vida que pidan perdón por lo que han hecho”, sostuvo la presidenta Cristina Kirchner en su discurso. Morales, quien recién pudo regresar en la noche del martes a su país, consideró que había sido prisionero y rehén en Viena. “Nuestro pecado es ser indígenas y antiimperialistas”, afirmó, y reveló que evaluaba medidas como, por ejemplo, cerrar la Embajada de Estados Unidos en su país.
La reunión de ayer en Cochabamba fue convocada de urgencia por los presidentes para expresar un inmediato repudio al suceso que, consideraron, podía generar un grave precedente si no recibía un rechazo explícito. Además de Cristina Kirchner, fueron llegando a Cochabamba a lo largo de la jornada el presidente de Ecuador, Rafael Correa; el de Venezuela, Nicolás Maduro; el de Uruguay, José Mujica, y el de Surinam, Dési Boutarese. El resto de los mandatarios del bloque adujeron problemas de agenda, pero enviaron representantes.
CFK fue la última en sumarse al encuentro multitudinario previo a la reunión de los presidentes. En el colmado estadio Coliseo de la Coronilla, representantes de los pueblos indígenas quechua y aymara, de sindicatos y de diversos colectivos sociales se convocaron para llevarle su respaldo a Evo. El acto tuvo tono festivo y militante. Las comunidades indígenas aportaron sus banderas y atuendos multicolores, los miembros de los sindicatos llegaron con su indumentaria de trabajo. Los presidentes hablaron desde el escenario.
“Indigno presidente (del gobierno español, Mariano) Rajoy que pretendió revisar el avión presidencial de Bolivia, abusador”, sostuvo Nicolás Maduro, con el casco del sindicato de petroleros puesto. “El día que el presidente Rajoy venga a sobrevolar nuestro espacio aéreo, nosotros podríamos bajarlo y revisarle el avión para ver si trae droga o los euros que se roba del pueblo español”, añadió el venezolano, quien habló de este episodio como “el de una derecha enloquecida de odio y desesperación”.
Evo Morales avisó que su país jamás sería sometido a chantajes porque sus habitantes tienen “dignidad y soberanía”. “Somos orgullosos de nuestra patria grande y jamás nos van a someter a insinuaciones. Rechazamos insinuaciones y condicionamientos de la lucha contra el narcotráfico de las privatizaciones. Ahora estamos mejor que antes, mejor que con Estados Unidos”, expresó Morales. Cuando promediaba su discurso pidió un aplauso para Cristina Kirchner, que en ese momento aterrizaba en el aeropuerto de Cochabamba. La Presidenta ingresó al estadio poco antes de que finalizara su mensaje. Morales comentó que por su condición de abogada, Cristina Kirchner había sido quien más se ocupó de determinar la ilegalidad de la medida que habían adoptado Portugal, Francia, España e Italia de no permitirle sobrevolar su territorio en detrimento de lo establecido por el derecho internacional, por la mera sospecha de que podría llevar a bordo a Snowden, acusación que se demostró infundada.
“Resulta curioso cuanto menos que quienes muchas veces reclaman seguridad jurídica, y quienes nos hablan del respeto al derecho internacional, con el cual todos estamos de acuerdo, hayan cometido esta inédita violación a las más elementales normas vigentes del derecho internacional”, expresó en ese sentido la presidenta argentina. “Es muy peligroso, sumamente peligroso que quienes presumen de ser países con un alto grado de desarrollo, cometan actos ilícitos contra jefas de Estado”, sostuvo la Presidenta. Y reflexionó: “Si esto se hace a todas luces contra un jefe de Estado, qué es lo que se hará contra un ciudadano común”.
Mujica y Boutarese no participaron del acto público y se reencontraron con los presidentes a su término en el distinguido Hotel Cochabamba, en la zona norte de la ciudad. Lo mismo que el asesor especial en temas internacionales de Brasil, Marco Aurelio García. Allí se realizó el encuentro formal y firmaron la Declaración de Cochabamba. Hubo ironías por la mala información de los servicios de inteligencia que llevaron al error a los países europeos. “Fue un papelón internacional”, dijo Cristina Kirchner, quien aportó de detalles de cómo la medida había violado las normas del derecho establecidas en la Carta de las Naciones Unidas.
El presidente de Perú, Ollanta Humala, quien ocupa la presidencia pro témpore del bloque, no asistió y envió a su canciller Eda Rivas. Fuentes del gobierno de Perú negaban entonces carácter formal al encuentro de ayer. “Si Unasur no responde a esto, a qué respondemos entonces”, se ofuscó Rafael Correa. Aceptó que como el Estatuto de la Unasur exige el consenso de los países miembros para una cumbre, en este caso se trataba de una mera reunión. “Ese Estatuto está hecho por burócratas, va a servir para que no se haga nada”, se quejó. Sin identificarlos, habló de presidentes que habían actuado para que la reunión no se concretara. Destacó, en cambio, que Dilma Rousseff lo había llamado para asegurarle su deseo de participar, pero que la situación de su país no se lo permitía.
El colombiano Juan Manuel Santos se encontraba ayer justamente en Suiza, adonde viajó para acompañar a la delegación de Medellín que perdió con Buenos Aires su candidatura para los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018. Si bien desde allí se solidarizó con Morales, advirtió que el hecho no debía convertirse en una crisis diplomática entre América latina y Europa.
Lo que hay detrás
Por Martín Granovsky
El tuit es un tuit. O sea, corto y seco. Dice: “Nos solidarizamos con Evo Morales porque es inaudito lo que le hicieron pero no permitamos que se convierta en crisis diplomática AL con UE”. AL es América Latina. UE es Unión Europea. Lo puso en Twitter el presidente colombiano Juan Manuel Santos. Si se analiza el mensaje de Santos junto con la ausencia del presidente colombiano y de cualquier otra alta autoridad de su país en la cumbre de Unasur –celebrada ayer en Cochabamba– va quedando clara la madeja de hilos entrecruzados.
Lo primero es que a Santos no le pareció relevante la reunión de Cochabamba, a diferencia, por ejemplo, del punto de vista de José Mujica, de Uruguay, o de Cristina Fernández de Kirchner, quien dijo que Evo había sido “un rehén” y opinó que consideraba lo que había sufrido como “algo propio”.
Lo segundo es que esquivó quedar involucrado en una confrontación.
Lo tercero es que tuiteó que la confrontación posible era con Europa.
Lo cuarto, que sí fueron países europeos los que protagonizaron el acoso al avión de Evo Morales durante el martes y el miércoles.
El quinto punto es que hablar de Europa distrae del problema de fondo, que es la disposición de los Estados Unidos a ejercer su poder global a cualquier costo. Y otra cosa más: a ejercerlo de manera notoria, no disimulada. Como para que se note y aumente el poder de disuasión de Washington ante los demás. Ante cualquiera.
La presión de los Estados Unidos a raíz del caso del analista Edward Snowden terminó siendo tan molesta que Italia decidió desmarcarse del pelotón europeo acusado por Bolivia. Morales y su comitiva habían acusado de negarles la posibilidad de sobrevuelo o aterrizaje a Portugal, España, Francia e Italia.
Ante una comisión del Parlamento, la canciller italiana Emma Bonino dijo ayer que el 29 de junio su país había autorizado a que el pequeño Falcon de Evo cruzara el espacio aéreo italiano. Pero dijo que cuando el 2 de julio la autorización fue negada por Francia, España y Portugal, el avión cambió la ruta y aterrizó en Viena. Según la ministra, cuando el avión tocó Austria automáticamente decayó el pedido inicial concedido por Italia.
En rigor, y tal como consignó este diario, el que se negó a disimular y dejó todo el tablero al descubierto fue el presidente ruso Vladimir Putin. Al hablar de Snowden, aún en tránsito en el aeropuerto de Moscú, dijo Putin que “si quiere quedarse aquí hay una condición: debe cesar en su labor dirigida a causar daño a nuestros socios estadounidenses”. Y agregó: “Por extraño que esto suene en mis labios”.
Rusia condicionó de ese modo el derecho de asilo. De acuerdo con un resumen ofrecido por el diario inglés The Guardian, otros países a los que se dirigió Snowden lo negaron argumentando que para pedir asilo el reclamante debía estar en el destino (como Suiza, Finlandia, India y Ecuador), no respondieron (como Islandia), o lo consideraron improbable, como Noruega. Solo Venezuela y Bolivia contestaron que era posible.
Marco Aurélio García, el consejero especial de Asuntos Internacionales de Dilma Rousseff, que en medio de los sacudones internos no viajó a Cochabamba, pero envió a su asesor en representación personal, dijo que Morales había sido víctima de “una provocación”.
En su segunda intervención luego de regresar a La Paz desde Moscú, el propio Evo se metió en el análisis político. Hablando de sí mismo en tercera persona dijo: “¿Cuál era el objetivo central? ¿Cuál era la meta? Sólo asustar, amedrentar. Era imposible que puedan decir que Evo se estaba llevando a ese agente norteamericano. Interpol (Organización Internacional de Policía Criminal) está en todos los aeropuertos internacionales. Y Estados Unidos tiene su propia estructura de Inteligencia. ¿Qué querían?”.
La idea de la provocación esbozada por Marco Aurélio más la presunción de que Washington sabía que Snowden no estaba en el avión da pie a la teoría de un plan para asustar o sembrar el miedo.
“El hecho es repudiable”, dijo a Página/12 anoche el experto en derechos humanos de Naciones Unidas y auditor general Leandro Despouy cuando recién había llegado a Washington para un encuentro de la ONU. “Ni siquiera en estado de guerra se impide aterrizar al avión de un presidente –reflexionó–. Es una torpeza y una indignidad que lastima a Bolivia, a Sudamérica y a toda América latina.” Despouy se preguntó cómo era posible que un presidente recibiera la prohibición de hacer una escala técnica por una simple sospecha. Añadió que hubo “aeropuertos europeos (que) se prestaron a aterrizajes de aviones con cargamentos de prisioneros secuestrados rumbo a los Estados Unidos, lo cual está documentado por el Consejo de Europa”.



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