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Trump al gobierno, Goldman Sachs al poder

Trump al gobierno, Goldman Sachs al poder

El presidente electo ofreció al titular del banco de inversiones hacerse cargo del Consejo Económico Nacional.

 

Gary Cohn es un veterano directivo de Goldman Sachs que dirige en la actualidad las operaciones del banco de inversiones, y aún no está claro si aceptará el ofrecimiento. Otro hombre de la firma fue nominado para secretario del Tesoro.

 

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ofreció al presidente de Goldman Sachs, Gary Cohn, hacerse cargo del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, según informó ayer, sin citar fuentes, el canal de televisión NBC News.

Cohn es un veterano directivo de Goldman Sachs que dirige en la actualidad las operaciones del banco de inversiones. La propuesta ya está encima de la mesa pero todavía no está claro que Cohn vaya a aceptarla, según las mismas fuentes, que añadieron que a finales de noviembre pasado el presidente de Goldman Sachs empezó a barajar la posibilidad de abandonar el banco. El Consejo Económico Nacional es el principal órgano económico del presidente de Estados Unidos que se encarga de coordinar la política económica de la administración, un puesto con gran influencia dentro de la Casa Blanca.

Cohn, de 56 años, fue presidente y director de operaciones de Goldman Sachs durante diez años. Comenzó su carrera en Wall Street en 1983 en la Bolsa Mercantil de Nueva York, donde vendía acciones. En 1990, se unió al grupo de Renta Fija, Divisas y Materias Primas de Goldman Sachs y siguió a Lloyd Blankfein (Director General de Goldman Sachs) en posiciones gerenciales en la División de Valores de la compañía. Cohn se reporta con Blankfein y ha sido un candidato claro para sucederle, aunque Blankfein no ha dado indicios de que planea renunciar y finalmente no padece cáncer tras someterse el año pasado a quimioterapia por un linfoma.

El nuevo papel de Cohn en el gobierno vendría con un gran beneficio, más allá de ocupar uno de los dos papeles más importantes de la política económica en la administración entrante de Trump. Bajo una regla de 1989, Cohn puede vender sus 190 millones de dólares en acciones de Goldman Sachs, lo que, gracias a un aumento en las acciones de los bancos después de las elecciones, está en su punto más alto. En la tasa más alta de impuestos, es un beneficio por valor de $38 millones en pagos atrasados a la hacienda. En 2013, Susana Craig del diario The New York Times, describió a Cohn como “El Príncipe Carlos de Wall Street”, un hombre para quien la corona parece estar más allá de su alcance. De aceptar finalmente la oferta, Cohn se convertiría en otro hombre de Goldman Sachs en entrar en la próxima administración, después de que Trump propusiera a Steven Mnuchin, ex directivo del banco, para el cargo de secretario del Tesoro. También trabajó durante años en Goldman Sachs Stephen Bannon, que fue elegido por el presidente electo como estratega jefe y consejero principal de su administración unos días después de su victorias en las elecciones del 8 de noviembre.

A su vez nombró al inversor privado multimillonario, Wilbur Ross, como Secretario de Comercio. Ross es propietario de una mina de carbón que tenía citaciones por más de 200 violaciones de seguridad, antes de que un accidente matase una docena de trabajadores. Además, es miembro de una fraternidad secreta de Wall Street, en la cual vestido con zapatillas de terciopelo, cantaba canciones de teatro burlándose de la gente pobre. Al mismo tiempo, Trump eligió a una millonaria para dirigir el Departamento de Educación, Betsy DeVos, y a un multimillonario con casi ninguna cualificación más allá de ser un multimillonario como subsecretario de comercio, Todd Ricketts, un hombre de negocios que es dueño del equipo de béisbol Chicago Cubs.

La decisión de Trump de invitar a varios empleados de Goldman Sachs a unirse a su administración, ciertamente desafía la imagen populista que cultivó mientras se postulaba para el cargo presidencial. El presidente electo cerró su campaña con un anuncio que golpeó el establishment político y financiero, emparejando clásicamente frases antisemitas con imágenes del presidente y CEO de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, el multimillonario George Soros, la presidenta de la Reserva Federal Janet Yellen y otras figuras financieras.

Cohn es el último de una larga lista de ex ejecutivos de Goldman Sachs para asumir cargos gubernamentales en materia de política económica y regulación financiera y se convertirá en el tercer socio de Goldman Sachs en liderar el Consejo Económico Nacional. Robert Rubin y Stephen Friedman, que sirvieron juntos como co-jefes de Goldman a principios de la década de 1990, también tuvieron el mismo trabajo. Rubin sirvió a la administración de Clinton de 1993 a 1995 y Friedman sirvió a la administración de George W. Bush de 2002 a 2004. Rubin dejó el Consejo Económico Nacional para convertirse en secretario del tesoro, un papel que tuvo otro presidente anterior de Goldman Sachs, Hank Paulson, llenado durante el Presidencia de George W. Bush.

Fuera de la rama ejecutiva, la Reserva Federal está llena de banqueros Goldman. Cuatro de las 12 sucursales regionales del banco central están dirigidas por ex ejecutivos de Goldman. La Reserva Federal es responsable de elaborar la política monetaria estadounidense y tiene importantes obligaciones regulatorias.

 

 


 
Trump nombró a dos aliados de las petroleras a cargo del medio ambiente

 

Dos zorros para el gallinero

 

La diputada McMorris, campeona de las perforaciones en tierras públicas, y Scott Pruitt, un fiscal del estado petrolero de Oklahoma que descree del cambio climático, encabezarían la secretaría y la agencia reguladora del área, respectivamente.

Pese a la férrea oposición de grupos ambientalistas el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, eligió a la congresista republicana Cathy McMorris para el cargo de secretaria del Interior, encargada entre otras cosas del uso del vasto territorio federal, informaron medios estadounidenses. Los grupos vinculados al medio critican a McMorris, por no apoyar la protección de las tierras públicas. “En el Congreso, la diputada McMorris votó en forma consistente para priorizar la perforación en nuestras tierras y aguas públicas, incluso en áreas sensibles como el Ártico, e incluso para abrir nuestras tierras públicas para la venta al mejor postor”, dijo el presidente de League of Conservation Voters, Gene Karpinski, en un comunicado.

La nominación de McMorris llega 24 horas después del nombramiento de Scott Pruitt para encabezar la Agencia de Protección Ambiental. Pruitt es el procurador general de Oklahoma y escéptico de la ciencia del clima. Con este nombramiento Trump animó a la industria petrolera pero enfureció a los grupos ambientalistas y legisladores demócratas que prometieron luchar contra su nombramiento. Pruitt demandó a la Agencia de Protección Ambiental repetidamente y es parte de un esfuerzo coordinado de varios estados para bloquear el Plan de Energía Limpia de Obama para limitar las emisiones de dióxido de carbono.

Con respecto a la secretaría de Interior, a cargo de temas medioambientales, fuentes consultadas por los diarios The New York Times y Wall Street Journal, aseguran el equipo de Trump se inclinó por McMorris. Durante más de una década McMorris fue congresista por el estado de Washington y presidenta de la Conferencia Republicana de la Cámara de Representantes, lo que la convierte en la mujer de más alto rango dentro de la jerarquía republicana.

La congresista se reunió el pasado 20 de noviembre con el presidente electo y pese a votar por él durante las primarias “sin mucho entusiasmo” se fue acercando a Trump, hasta pasar a integrar el equipo de transición. McMorris podría ponerse al mando de una agencia con 70 mil empleados, un presupuesto de 12 mil millones de dólares, y encargada de las gestión de Parques Nacionales, proyectos energéticos, prospecciones y la gestión de inmensas extensiones de terrenos federales, la mayor parte concentrados en el oeste.

Trump expresó su oposición a la moratoria de la administración de Barack Obama y de su Departamento de Interior al alquiler de terrenos federales para explotaciones carboníferas, al tiempo que se mostró favorable a un aumento de las prospecciones petroleras marítimas y terrestres en áreas controladas por el estado.

Como representante de un estado con un alto porcentaje de terrenos federales y con un gran patrimonio natural, McMorris promovió legislación para incentivar la energía hidroeléctrica y la protección de bosques. No obstante, también votó a favor de aumentar la exploración de hidrocarburos en zonas marítimas bajo control federal y defendió que se vendan terrenos federales para la minería. Si finalmente es confirmada por el Senado, donde no debería encontrar gran oposición entre sus colegas republicanos, su salida obligaría a un relevo dentro de la jerarquía conservadora en el Congreso.

McMorris apoyó los esfuerzos para expandir la industria de petróleo y gas de Estados Unidos. Votó a favor de la Ley de Energía de los Nativos Americanos, un proyecto de ley que fue vetado por Barack Obama en 2015, que habría hecho más fácil perforar en los territorios tribales. En su sitio web, también reafirma su apoyo a la reciente derogación de la prohibición de décadas de exportación de petróleo, y por un proyecto de ley para rechazar la Ley de Aguas de los Estados Unidos de la Agencia de Protección Ambiental, como algunos de sus logros clave en energía y medio ambiente.

A su vez, expresó escepticismo sobre el cambio climático, consistentemente oponiéndose a las medidas de Obama para combatirlo, y una vez argumentando que el ex vicepresidente Al Gore, un defensor desde hace mucho tiempo de las medidas para combatir el calentamiento global, merece una “F” en ciencia y una “E” en escritura creativa (haciendo alusión al sistema de evaluación educativo).

El Center for Western Priorities, un grupo ambientalista, dijo que también estaba preocupado de que McMorris seguiría los esfuerzos para vender tierras federales después de que ella copatrocinó un proyecto de ley en 2011 para colocar más de tres millones de acres (1,21 millones de hectáreas).

Trump prometió durante su campaña que iba a deshacer las medidas de Obama contra el cambio climático y sacar al país de un acuerdo global para frenar el calentamiento, acordado en París el año pasado, diciendo que pone a las empresas estadounidenses en una desventaja competitiva.

 

 

Información adicional

Autor/a:
País: Estados Unidos
Región: Norteamérica
Fuente: Página12

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