La estadounidense Elinor Ostrom se convirtió ayer, a los 76 años, en la primera mujer en recibir un Premio Nobel de Economía, por sus teorías sobre la gestión de recursos naturales de manera sostenible y como bien común. El premio fue compartido con su coterráneo Oliver Williamson por sus trabajos sobre gobernanza corporativa ética.
Ostrom ha estudiado la forma de auto-organización y cómo se trabaja la gestión a nivel local para mantener los recursos comunes, ya sean naturales, como bosques o lagos, o creadas por el hombre y ha conseguido descifrar algunos patrones en la toma de decisiones que funcionan.
Con sus teorías, destacó el jurado del Nobel, Ostrom “demostró que las copropiedades pueden ser administradas en forma eficaz por asociaciones de usuarios”, desafiando la creencia convencional de que la propiedad común tiene una pobre administración y debe ser regulada por las autoridades o privatizada.
Nacida en 1933 en Los Ángeles, Ostrom creció en una época de depresión económica, en una ciudad donde el agua dulce es un bien preciado, por lo que experimentó de primera mano el valor de los recursos naturales y la sostenibilidad desde niña.
Doctora en ciencias políticas y fundadora del Centro para el Estudio de la Diversidad Institucional de la Universidad de Arizona, siempre se ha definido como una economista política, apasionada por la gestión de recursos.
Ostrom manifestó a la televisión sueca su “gran sorpresa” por el hecho de ser la primera mujer en obtener el Nobel de Economía y dijo sentirse “conmocionada”.
En cuanto a Williamson, de la Universidad de Berkeley (EE.UU.), nacido en 1932, su investigación explica la razón por la cual los mercados y las organizaciones jerárquicas, como las empresas, representan estructuras alternativas de gobernanza que difieren en sus métodos al resolver conflictos de interés.
Los asuntos relacionados con la gobernanza, o las reglas por las cuales se ejerce la autoridad en las compañías y la economías, han estado en el corazón de la actual crisis económica mundial.
El fracaso demostrado por juntas directivas, por ejemplo, para evitar compensaciones excesivas o prevenir pagas extraordinarias, puede ser considerado un tema de la gobernanza empresarial, señaló el Comité Nobel.
“De acuerdo con la teoría de Williamson, las grandes corporaciones privadas existen en primer lugar porque son eficientes. Cuando las corporaciones no logran ganancias eficientes, su existencia puede ser cuestionada”, dijo el jurado.
El inconveniente, subrayado por la teoría de la organización de Williamson, es un abuso de autoridad.
Las investigaciones de Ostrom y Williamson demuestran que el análisis económico puede arrojar luz sobre la mayoría de las formas de organización social, explicó el jurado del Nobel.
Los ganadores recibirán una recompensa de 10 millones de coronas suecas (1’440.000 dólares).
Esos trabajos pueden verse como algo de especial actualidad a raíz de la crisis financiera mundial y los esfuerzos para combatir el cambio climático.
El año pasado, el ganador fue el economista norteamericano Paul Krugman, especialista de los intercambios comerciales y editorialista del New York Times.



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