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Despierta Perú. Tras quince años de silencio social

 


 Para señalar como ejemplos, en Abancay, que es una pequeña ciudad se movilizaron más de 10000 personas; en Puno sobrepasaron las 20000, igualmente en Cusco. La contundencia de la paralización se observó en el sur y centro del Perú: Tacna, Moquegua, Arequipa, Apurimac, Ayacucho, Huancaveliza, Junín, etc. Estas jornadas fueron convocadas desde hace dos meses por la Confederación Campesina del Perú, la Confederación Nacional Agraria, la Confederación  Nacional de comunidades afectadas por la minería; los frentes regionales de cada departamento, la federación de trabajadores mineros. El paro que adelantan los maestros contra la ley que da al traste con su estabilidad y privatiza la educación pública, sirvió como detonante de todas las protestas.


 


El paro ganó tal dimensión que el presidente Alan García, a días de cumplir su primer año de mandato, obligó a las fuerzas armadas a tomar control de todo el territorio nacional. Los resultados de esta decisión no se dejaron esperar: 18 muertos, decenas de heridos y 160 presos.


 


Los reclamos son diversos: maestros contra la ley de Carrera Pública Magisterial,  la CGTP (trabajadores) por la solución de los más de 70 conflictos laborales, en Puno por obras de inversión social, Tacna y Moquegua por presupuesto, Cusco por demandas sociales y locales, los agraristas contra la explotación minera, los cultivadores de hoja de coca contra las medidas represivas norteamericanas, Pisco y Tupac Amaru marchan contra la ampliación de una planta de Pluspetrol y prácticamente todas las fuerzas sociales muestran su desaprobación por la firma de un tratado de ‘libre’ comercio con EEUU sin consultarle al pueblo. O sea como en Fuenteovejuna: Todos a una.



Perú despertó. Una sola voz se escuchaba en el país entero: «urgente, urgente, nuevo presidente». Estas movilizaciones han reaparecido después de 15 años de silencio del movimiento popular y de las fuerzas sindicales del país. En este tiempo el movimiento popular había desaparecido, ahora viene a reconstituirse.


 


Fuentes: Alfredo Sumi Arapa, BRPP Perú, Altercom


 






Perú: política económica y protesta popular


 


Para comprender las recientes protesta en Perú, se debe recordar que el país acumuló, bajo el régimen de Fujimori 15 años de silencio, pero también las expectativas que despertó el “cambio”.


 


En esta orientación, el entonces candidato García llamó en el 2001 a luchar no solo contra el fujimorismo político, sino también contra el fujimorismo económico (léase neoliberalismo) y cuestionó a Toledo de querer construir el segundo piso de la dictadura, obligándolo a un viraje de su campaña.


 


Es dentro de esta lógica que se puede comprender que en las elecciones para la presidencia realizadas en el 2006, hayan pasado a segunda vuelta los que cuestionaron el modelo radicalmente, o que plantearon el “cambio responsable”, pese a lo cual el nuevo gobierno estableció alianzas que traicionan sus promesas: no solo mantuvo los lineamientos centrales de la política cuestionada, sino que puso también directamente en el control estatal a los mismos operadores.


 


No es casual por tanto que el descontento popular haya ido en aumento y al no darse los cambios esperados se manifiesten ahora con mayor energía.


 


Los signos del modelo que despertó la rabia de los peruanos son nítidos: crecimiento primario-exportador sin eslabonamientos significativos, que crea bolsones de empleo precario, ganancias extraordinarias aumentadas por los precios internacionales mientras los salarios están congelados, aumentando la desigualdad en la distribución de ingresos. Transnacionales y grandes empresas exonerados de impuestos en contratos de estabilidad tributaria, así como las ganancias de capital, mientras tenemos la carga de los impuestos indirectos regresivos y se pretende eliminar exoneraciones a la selva que compensan asimetrías.


 


Se eliminan políticas sectoriales para la agricultura, ciencia y tecnología, pequeñas y medianas empresas, industria nacional, mientras se mantiene la “flexibilización” laboral. Se tienen presupuestos de hambre en educación, salud, Fuerzas Armadas y Policiales, y se argumenta que no hay recursos para aumentar los salarios, mientras se pre-paga deuda externa.


 


No solo aumentan las ganancias de los empresarios a nivel récord mientras los salarios están estancados y las condiciones de trabajo no mejoran, sino que hay una sangría de recursos al exterior. En remesas de utilidades al exterior se fueron alrededor de 7000 millones de dólares el 2006.


 


Modelo concentrador y excluyente, polarizador, que busca ser perpetuado con el TLC.


 


Esta situación no es sostenible, se tiene que redistribuir y esto no se hará pasando el sombrero a las mineras, para que además manejen los recursos.


 


Se requiere un cambio de la política económica que demandan a lo largo y ancho del país amplios sectores de la población, que incluyen sectores del propio partido de gobierno.

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