Bush dijo que Colombia “también enfrenta un régimen hostil y antiestadunidense en Venezuela, el cual se ha reunido con líderes terroristas de las farc, y ha desplegado tropas a la frontera colombiana como medio para intimidar al gobierno y al pueblo colombianos. Pero además, insistió, ha hecho suficientes esfuerzos para cumplir con los derechos humanos.
Trámite difícil
Bush presentó para la ratificación de este TLC apelando a la «Opción Nuclear» para presionar el acuerdo sin contar con el visto bueno del partido demócrata, que es mayoría en el legislativo. Ahora se cuenta con 90 días para que el Congreso lo tramite.
De inmediato los demócratas catalogaron de «grave error» la decisión de Bush. Eso dijo el líder de la mayoría demócrata Harry Reid, según el cual el Presidente estaba reduciendo «significativamente» un posible apoyo demócrata al desafiar al partido. Igual concepto tuvieron los candidatos presidenciales Hillary Clinton y Barack Obama.
Pero la opinión más fuerte provino de Nancy Pelosi, presidenta de
En este marco, y con un año electoral en curso, lo que se viene es una dura negociación de la cual los demócratas aspiran a sacar la mejor tajada, bien en votos de los sindicatos afiliados al partido democráta, al mantenerse en su posición de no aprobar este TLC toda vez que “…en Colombia los sindicalistas ven en riesgo continúo sus vidas, y el Estado no los protege de manera suficiente”, o bien en logros para los propios trabajadores de los Estados Unidos, al lograr que Bush les apruebe concesiones significativas en el campo económico. Es por ello que anunciaron que se reunirán con el Presidente para solicitarle no solo una ampliación de un programa para compensar a los trabajadores que pierden sus empleos como consecuencia del comercio (TAA, sigla en inglés), sino un nuevo paquete de estímulo económico que ayude a sortear la crisis hipotecaria que tiene al país en una virtual recesión.


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