Fecundo escritor: La violencia en
Colombia.Dos voluminosos tomos, conjuntamente con el sacerdote Germán Guzmán y elsociólogo Orlando
Fals Borda; Camilo Vives, Camilo y el nuevo humanismo (Pazcon justicia social) y varios escritos
más, decenas de artículos parapublicaciones académicas, conferencias, entrevistas
enjundiosas.
Fue cofundador con Camilo de la facultad deSociología de la
Universidad Nacional, Rector de la Universidad Libre y decanode su facultad de Ciencias de la
Educación, durante seis años Decano de lafacultad de Derecho de la Universidad Nacional, por 10 años
Conjuez de la CorteSuprema de Justicia, durante cuatro años (gobierno de Lleras Camargo) Fiscaldel
Tribunal Superior Militar, Fiscal del Juzgado Superior de Bogotá (8 años),Jurista Emérito del
Colegio de Abogados, Maestro de Maestros y profesor Eméritode la Universidad Nacional.
En el
ya citado libro de La violencia enColombia, escribe Orlando Fals en la reedición del 2005: “Este
libro tormentosoy atormentado que llega a sus manos luego de 40 años de su primera ediciónrecoge la
tragedia del pueblo colombiano, desgarrado por una política nociva decarácter nacional y regional, y
diseñado por una oligarquía que se haperpetuado en el poder a toda costa, desatando el terror y la
violencia. Estaguerra insensata ha sido prolífica al destruir lo mejor que tenemos: al
pueblohumilde”. Palabras que se ajustan a la situación actual de nuestro país.
En su
libro Camilo y el nuevo humanismo, UmañaLuna escribió: “La tesis del humanismo social planteó la
teoría política que hevenido proponiendo desde hace algún tiempo (especialmente en mis
obrasinmediatamente anteriores, como La tramoya colombiana, El Derecho y El menor deedad). Trato
simplemente de dar aporte mesurado para la lucha contra eldesorden ideológico y la anarquía política
que operan su ideología (que hablade la muerte de las ideologías) en su conjunto de ideas
dependientes de lasnuevas imposiciones internacionales y sus relaciones con el mundo endesarrollo, o
sea “el conjunto de ideas dependientes del estado histórico de lasociedad”.
Desde
mediados de la década de los 50 (cuandoasumí la práctica investigativa y docente en el área de las
Ciencias Humanas),he reiterado los principios democráticos, con base en la ética y en
ladignidad.
“Expresé: ‘Entiendo la lección diaria comotestimonio directo de la
propia vida, sencilla y ajena a canonjía alguna. Porello, la razón para proponer en pro del
humanismo social.
‘Los problemas de Colombia cada día (y cadanoche, también) se
aumentan, con particularidad desde abajo, desde el lumpenproletario hacia el proletariado, siguiendo
con la pauperización económica delas clases baja-alta y media-baja… Hacia arriba, el universo de
gentes deconciencias difusas (en busca de ascensos), o de conciencias rudas en su realidadde
titulares de los medios de producción y, ahora, en el dominio de la más altatécnica y el refinado
bagaje científico (carentes de contenidos éticos;asustando en la profundidad de sus conciencias:
frías, yertas, rapaces…).
‘¿Existe o no existe la infraestructuracondicional para la
profundización legal en la Declaración de los Derechos delos Pueblos y su función referencial para
el verdadero cumplimiento de laDeclaración Universal de los Derechos Humanos?
‘Máxima importancia gana, en la hora actual,en el empleo de las herramientas
constitucionales y legales de la democracia,si se considera que la franja abstencionista en la
democracia es uno de losfenómenos más inquietantes (precariedad de acceso a las urnas de los
electores)para indagación de la sociología política.
‘¿Qué habrá de acontecer, qué
acontece ennuestro país vitrina? ¿Qué de la pereza nuestra (como la del campesino, de sola sol,
sobre la esquiva parcela; como la del obrero, de mañana a tarde, en lamagra manufactura, o en la
anónima inversión fabril; como la del niño, sinesperanza, en su real abandono; como la del
colombiano mal nutrido y peortratado, como la del ocio obligado; como la de tantos sin protección)?
¿O será,más bien, irónica referencia a las cuentas jugosas en las bancas del exterior,o a la
inversión meramente rentística en nuestras ciudades, o al lujo ocioso dealgunos, o al simple
paternalismo de otros, o al sacrificio en vano de los más,o a la defensa arancelaria de los menos; o
a qué?’”.
Densas, profundas e inclusive difíciles laspreguntas e inquietudes
del jurista y sociólogo Umaña Luna. La relectura de sustextos siempre crea nuevas reflexiones e
inquietudes.
Se nota mucho la ausencia del maestro EduardoUmaña
Luna.


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