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Cruce de manos para tejer el país que soñamos. Encuentro nacional de organizaciones sociales y populares

Es
unánime la consideración de que hace falta un alto en el camino para profundizar o reorientar
procesos. Espacio necesario, aún más, cuando la crisis nacional demanda respuestas e iniciativas
colectivas, con capacidad de sintonizar la indignación reinante en amplios segmentos sociales, como
producto de la corrupción, la violencia sin límites y el sometimiento ante los designios del Norte y
el capital transnacional.

Un encuentro o espacio para inquirir por las prácticas que hoy
caracterizan a las organizaciones, pero también para interrogar por los comportamientos que impiden
un accionar común ante las privatizaciones sin fin, la transformación del mundo del trabajo y las
nuevas relaciones sociales imperantes con cientos de miles rebuscándose en la calle, sin seguridad
social ni derechos laborales ni reconocimiento patronal alguno, ante la cultura del consumo
desaforado pero también ante la naturaleza ilegítima y sub júdice del régimen, la cultura del terror
y todos sus símbolos empotrados por los cuatro puntos cardinales del país.

Asimismo, un
encuentro para identificar los elementos que nos permitan poner en marcha una resistencia en pos de
una Colombia diferente, imaginada y dibujada en un programa de acción a través del cual guiemos las
acciones, y evaluemos también en colectivo, tanto en sus resultados positivos como en los
negativos.

Hay diagnósticos que lo explican desde hace varias décadas: el movimiento social
colombiano sufre de dispersión, de falta de autonomía. Eso decían los debates de hace tres décadas.
Habría que agregar que hoy padece la criminalización y la masacre, aspectos persistentes e
ininterrumpidos de la actualidad y mediante los cuales se exterminó, desplazó y obligó al exilio a
muchos activistas.

Nuevos liderazgos

Los errores propios,
la persistencia de prácticas políticas viciadas y la acción violenta del Estado han dado sus frutos.
Hasta ahora, las formas de resistir no han producido lo deseado. Se requiere entonces clarificar la
realidad que vivimos; sus coordenadas básicas en lo económico, lo político, lo humano, lo
ideológico, lo cultural, etctétera, tarea que se debe emprender en una deliberación y un accionar
comunes que permitan enrutar las fuerzas de las organizaciones sociales, sus reivindicaciones y su
destino histórico, pretendiendo el reencuentro con el país de todos y todas. Esta meta posible
requiere cambiar, innovar, saber relacionarnos, tomar la iniciativa. Nuevos liderazgos colectivos e
individuales se necesitan, y de esa práctica, de las luchas por venir, habrán de
emanar.

Estamos ante un Encuentro para aprender y compartir los métodos y la forma que
debemos implementar para superar la dispersión que caracteriza actualmente lo social. ¿Por qué, a
pesar de la existencia de diversidad de agendas sociales, éstas no se encuentran ni se cruzan?
¿Cuáles pueden ser los ejes transversales que permitan que por fin se concrete su interrelación?
¿Cómo proceder para definir uno o varios objetivos políticos centrales, compartidos entre todas las
expresiones del movimiento social? ¿Cómo actuar para que surja un liderazgo individual y colectivo
de nuevo tipo? ¿Cuáles deben ser las características mínimas que comporten ese liderazgo?

Centralismo perenne

Situación persistente y agotadora. A pesar de que
los activistas hacen evaluaciones acerca de ello, no han tenido capacidad organizativa para dar
cuenta de esta realidad (como desviaciones las calificaban hace años). Una realidad que se creía
superada pero que continúa presente y con signos de enraizamiento. En procura de la preparación del
Encuentro de Organizaciones Sociales, en visitas realizadas a muchos de estos colectivos en ciudades
como Popayán, Medellín, Cali y Bogotá, ante la presentación de la invitación para que todas las
expresiones de lo social se hagan presentes, no faltó la respuesta: “Vamos a averiguar qué dice
nuestra dirección en Bogotá”. Respuesta con visos de un verticalismo que limita la autonomía y la
fuerza de movilización de las bases. Ni más ni menos. De manera pertinaz, se trata de que la
comunidad con la cual comparten cotidianidades reclame, piense y defienda lo que ella o el conjunto
que representa definió previamente como necesidad imperiosa. Precisamente esta cualidad negativa de
vínculo político era diagnosticada y criticada en (desde) los años 80.

Se decía entonces –lo
cual mantiene todo su peso pasados más de 20 años– que su existencia impedía que los activistas y
los organismos en su conjunto desempeñaran su acción a cabalidad. Cargados de un manual, los
activistas no alcanzaban a revisar su realidad circundante, identificando los sentires de sus
comunidades y, por tanto, actuando con en una especie de ceguera política, impedidos para detectar a
tiempo las necesidades y aspiraciones de “su base”.

Inversión de la realidad. La misma que en
los años 90 llevó a un sector de las direcciones políticas de izquierda a definir que lo más
importante e imperioso para el movimiento social era defender la Constitución del 91, avalando así
el desarrollo y la implementación despiadada del neoliberalismo en Colombia. Así se
instrumentalizaba el movimiento social.

Resultado

Al final
de los debates y los diagnósticos, deberá surgir una agenda que nos permita caminar, si bien todavía
no como un solo cuerpo, al menos con propósitos compartidos y con un objetivo que todos y todas
pongamos en marcha en nuestros espacios.

El desarrollo de esta agenda, con sentido de un
Encuentro Nacional Popular (ENP) de manera continúa y compartida en todo el país, es decir, con un
método autocrítico y deliberativo, debe permitirnos superar, pasados unos años, los males que por
tanto tiempo cargamos en lo social y lo político, dando paso a un liderazgo social y político, local
y nacional, de nuevo tipo.

Tender las manos y encontrar el calor de otras que te abrazan y te
hagan sentir colectivo, comunidad, sociedad, país, es fundamental. ¡Que no falte la tuya!


Recuadro

Principios para la acción
social y política

Los zapatistas nos enseñan:

1. Obedecer y no mandar
2. Representar y
no suplantar
3. Construir y no destruir
4. Unir y no dividir
5. Servir y no servirse
6.
Bajar y no subir
7. Proponer y no imponer

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