Cada día son más. Están por todas las calles. Se ven en muchas esquinas. Van a pie pero en la mayoría de los casos se apoyan o están acompañados por otros que vigilan la ciudad en moto o en carro. Los motores que usan son cada vez más variados, como los espacios que cubren.

Sus ropas nuevas y bien tenidas denotan el afán del establecimiento por aparentar la preocupación por la seguridad ¿de quiénes?, y por quiénes trabajan como garantes de la misma.
Pretenden ser amables pero pocas veces lo logran. Inquieren, persiguen, exigen. Para el caso de Bogotá, te chequean en la entrada al transporte masivo (en otros casos lo hacen en las terminales de transporte), te reportan por el celular o el portatil con una central donde reposan todos los datos de cada uno de los ciudadanos. Los ciertos y los falsos. ¿Quién controla la información de quienes habitamos el país? ¿Cómo la utilizan? ¿Qué hacen y que pudieran, además, hacer con ella?
Su cubrimiento crece. Desde hace unos años se descentralizaron en CAI. Luego multiplicaron sus ojos con infinidad de cámaras que te vigilan desde lo alto de los postes y los edificios. Reportan tus movimientos. ¿Quién recibe esos datos y qué hace con ellos? ¿Qué hacen con la infinidad de imágenes y fotos que toman?
Es la sociedad policiva. La sociedad del control. Preparan para la misma a los bachilleres recien graduados, uniformándolos y ordenándoles hacer lo que no pueden ejecutar: registrar, inquerir, parar, acosar. Luego, operarán como civiles en función de inteligencia. Se riegan como la enredadera.
A propósito de esta sensación del ojo oculto, del vegetal parásito, cuál es su respuesta ante las siguientes preguntas:
1. ¿Al salir a la calle, ¿se siente vigilado? Sí No
2. ¿Cuántos policías encuentra entre su casa y su destino más recurrente?
2 5 8 10 más
3. ¿Los policías que encuentra, van armados con:
a. revolver
b. subametralladora
c. fusil?
4. ¿Encuentra soldados en igual ruta? Sí No
5. ¿Cuántos celadores hay en ese mismo recorrido?
2 4 7
9 más
6. ¿Cuántas cámaras de vigilancia, cubren esas calles?
1 2 3
4 5
más
7. ¿Se encuentra con perros preparados para vigilancia y agresión?
¿Cuántos?
8. ¿Conoce agentes encubiertos? Sí No
¿Cuántos?
9. ¿Cuántas veces le piden sus papeles en una semana?
10. ¿Se le ha hecho normal que lo vigilen? Sí No
11. ¿Al entrar en un edificio o una oficina tiene que entregar su identifación?
Sí No
12. ¿Lo fotografían para poder ingresar?
Sí No
De acuerdo con sus respuestas, pudiera suceder:
1. Que al parecerle normal el control social, usted esté, sin duda, totalmente alienado(a).
2. Que al considerar lógico tanto control social, usted haya terminado por depositar su seguridad en otros.
3. Que al observar como normal la presencia de la policía, los soldados, los perros y las cámaras –ciudad militarizada– no se percate de la pérdida en la urbe de su sentido civil y libertario.
4. Que se haya renunciado a la necesidad y la posiblidad de una cotidianidad no controlada, un objetivo poco presente entre nosotros pero necesario de retomar.
5. Considera posible una forma de convivencia donde la tranquilidad y la libertad no estén determinadas por el control.

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