El error se vuelve expresivo elevando a categoría estética todo aquello que la cultura oficial considera aberrante. Este hecho supone la implantación de nuevas artes que reivindican un nuevo placer estético fundamentado en la ironía, el exceso, la distorsión, lo monstruoso, la crítica y complicidad con una belleza alejada de cánones y proporciones situada en los abismos del sistema.
Pablo Dopico
“El comic underground español 1970 –
Antes de dejarle a la publicidad la guía y la uniformidad de nuestros paisajes urbanos, la tecnologización de la esperanza hace emerger la diferencia al descubrir las disonantes huellas que aparecen y reaparecen entre calle y calle; expresión en paredes, esquinas, muros, de edificios que, además de prestarse para liberar esfínteres, escenificar atracos y requisas o violentar el sueño del indigente, también son eterna cita para reflejar una visión y una reflexión crítica de la sociedad. Hasta allí puede llegar la mano del artista y romper con sus líneas, colores e imágenes la gris rutina urbana que nos ensombrece.
Trazos, que desde la creación, comunican, pero también desarrollan –en acción múltiple- al artística que los plasma. No hay que olvidar que la creatividad es inherente al ser humano que, al represarse, se subvierte a través de la virtud cultivada en la conciencia, expresada en arritmias que aturden cualquier aparato de control. Es una actitud saludable para diferentes procesos de emancipación.
Arte para romper. Lo único constante es el cambio: surgen nuevos lenguajes como producto de diversas necesidades, haciendo metáfora al agua quien busca salida, filtrándose y dibujándose en el contorno de la estructura que pretenda contenerle. En la misma forma, la enseñanza desborda aulas e informáticas. El arte se subleva de libros, marcos y museos.
El museo: ajeno a la realidad social cotidiana
Arte callejero, para romper, pero también para gozar. Las siluetas y los colores atrapan la vista del que a pie o carro atraviesa la ciudad. Como opuesto, aunque no en disputa, está el museo, institución reconocida en toda sociedad, por su quehacer restaurador e investigativo de obras de arte y otros vestigios históricos, elementos preservados que se pueden interpretar mediante colecciones, catálogos y demás clasificaciones, sumado ello a la actitud de quien busca conocimiento y experiencia con la obra. Es desde la interpretación y divulgación de la historia y la cultura que al museo –espacio o recinto cerrado– le queda grande administrar la fluidez, la accesibilidad y el aporte social del objeto arte.
Similar al museo, la institución educativa define una marcada tendencia a repetir modelos importados, fosilizadores de nuestra memoria. Una rama con raíces secas es presa fácil del viento, imposibilitando sus futuros frutos.
Arte: instinto

Hay quien se prepara académicamente y se somete a solicitar permisos, pero también quienes construyen su obra por una ruta más empírica y experimental, y el espectador hace la suya cuando se siente atraído y partícipe en el color y la multiforma de lo que antes era cómplice neutral de indiferencia social. Cualquiera pretexto es método, toda técnica es herramienta común para apropiarse y reclamar lo público, así como el carpintero, el zapatero, el cultivador, el obrero, el sindicalista o el profesor definen el arte en sus trayectos, siendo guía y estrella de la multiposibilidad del nuevo indio en creación.
Pensar el arte desde abajo
Vinculada la constante sublimación de la resistencia humana en sus más vitales necesidades restringidas, en un estado de opinión donde poco se informa y poco se enseña (esto es lo mismo que ocultar y mentir) se educa y orienta al joven, desde niño, en una visión parcelada de la vida puesta al servicio de la numeración y la competencia.
En el escenario de lo público se cuecen tanto órdenes como desórdenes, ligados al aprendizaje social. El hombre constructor de horizontes, preso de una inexorable curiosidad o inquietud, hace de cualquier espacio un lugar susceptible de ser profanado, llegando incluso a fertilizar el folclor y la alegría en la conciencia de la multitud marchante por un solo propósito: ser más humanos en el rito de la solidaridad.
* Artista, estudiante. Las imágenes que acompañan este artículos son detalles de su mural América, plasmado en



Leave a Reply