
La ganadería ha jugado un papel importantísimo en la economía colombiana. Más aún, al igual que otros productos del sector agropecuario, la ganadería es un agente fundamental en la construcción de nación y representa uno de los pilares fundamentales del desarrollo capitalista en nuestro país. Con la ganadería, los sectores más opulentos de la oligarquía se aventuran brutalmente a la conquista de la tierra, de las culturas y territorios, y de un pueblo entero que sueña y lucha por la soberanía nacional, así como también refuerzan la esclavitud de los animales* no humanos, idea generalizada de toda civilización.
Según
Es significativo resaltar, además, el fenómeno de aculturación. Uno de los mitos o, mejor, una de las mentiras más generalizadas de nuestra cultura, es pensar “que siempre hemos sido ganaderos”. Así lo afirmó hace poco un trabajador de Fedegan en una conferencia sobre la carne en Colombia, quien se sintió profundamente agredido cuando uno de los ponentes aseguró que el “ser ganaderos” fue una cuestión impuesta que involucró sangre, olvido y sumisión. Desde
Lejos de ser una actividad natural, la ganadería implicó, e implica hoy día, el uso generalizado de la violencia. Nuestras tierras, inmensamente ricas, morada de los pueblos y culturas aborígenes, se convirtieron en un recurso más para ser explotado. Pero las tierras no son solamente tierra sino también memoria; son ser, cultura, identidad de los indígenas y, para los campesinos de hoy, fuente de alimentación, socialización, creatividad… en pocas palabras, la vida misma, el desarrollo de sus capacidades, la apropiación consciente de sus relaciones sociales.
En ese sentido, la ganadería implica la pérdida de identidad por parte de nuestros aborígenes, forzados a trabajar como ganado. La palabra “ganado” significa aquello que había sido ganado, apropiado. Tanto los animales como los humanos aborígenes habían sido ganados por los colonizadores españoles. Este es el panorama cultural que configura la expansión de la ganadería hacia su modernización, es decir, hacia la imposición no sólo de una actividad económica sino asimismo cultural.
La expansión ganadera, por resultar una actividad económicamente rentable para unos pocos, significó la configuración económica y cultural de
En este orden de ideas, la ganadería involucra deforestación y destrucción de ecosistemas con el fin de ubicar los cultivos y los pastizales; además, la pérdida de la cultura indígena, que desde
La esclavitud animal
La ganadería priva de la libertad a millones de animales, los cuales son posteriormente asesinados bajo la idea de que es justificado y normal porque somos animales omnívoros y tenemos ‘derecho’ de apropiarnos de los animales no humanos. El mismo argumento naturalista es utilizado por los ‘ganaderos’, que afirman que Colombia es ganadero ‘por naturaleza’. Ellos son los mismos que destruyen ecosistemas, desplazan campesinos, y financian paramilitares para consolidar su poder político y económico.
CEALA. (Centro de Estudios Abolicionistas por


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