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En pandemia y más alla de ella. Avanzar hacia una Red de Abastecimiento Agroalimentario en Colombia

En pandemia y más alla de ella. Avanzar hacia una Red de Abastecimiento Agroalimentario en Colombia

Como en otros muchos aspectos de la vida nacional, la pandemia desnudó las precaridades de un Estado y un gobierno que no cejan en legislar a favor del capital internacional y en contra de la soberanía alimentaria del país. Las medidas tomadas por el gobierno son clara muestra de su carácter, y retan a la sociedad en general a unirse en pro de garantizar soberanía nacional alimentaria.

 

Colombia ha sido considerada como una potencial despensa agroalimentaria para el mundo, por parte de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas FAO-UN. Esto puede relacionarse con la gran diversidad de alimentos que pueden cultivarse en sus tierras, en terrenos llanos y en distintos segmentos de nuestras montañas, y con la abundancia de agua que aún corre en nuestros ríos.

Pero además de esta riqueza, también está su población: sus comunidades rurales que aún producen buena parte de los alimentos consumidos a nivel nacional. Aunque las cuentas nacionales tecnificadas, muchas comunidades tradicionales –indígenas, étnicas, campesinas, locales– aún desarrollan prácticas agrícolas no tecnificadas, que aparentemente no contribuyen al crecimiento económico del país (de nuevo, en parte porque su efecto no se mide), pero que son compatibles con la posibilidad de brindar una alimentación sana, diversa y más aún, compatible con el gran tesoro de Colombia que es su impresionante biodiversidad.

Para el gobierno Central de nuestro país, las necesidades de crecimiento económico a corto plazo parecen apremiar y dominar las necesidades y distintas formas de vivir de sus gentes. Se crean políticas que favorecen formas de producción insostenibles desde todo punto de vista –ecológico, social, productivo– y que en tiempos de emergencia muestran su inviabilidad e incapacidad de articularse con uno de los principales objetivos de los Estados sociales de derecho: el bienestar de sus habitantes.

Ante una contingencia que casi todo lo detiene, como la expansión del covid-19 en el mundo, un sistema agroalimentario basado en políticas neoliberales parece más que quebrado. Hay incapacidad de mantener los flujos de alimentos necesarios para la supervivencia de la población en buena parte del país, y la manera principal del Estado central es acudir a medidas asistencialistas de corto plazo. Estas medidas, que bien parecen ser desinformadas del contexto de la Colombia más que profunda –la de las áreas más remotas en lo rural, pero también en la cercanía de lo urbano–, no hacen más que reforzar las raíces del mismo problema.

Ante la coyuntura que actualmente atravesamos, la Red Nacional de Abastecimiento Alimentario Renaac, surge en medio de la crisis originada por la pandemia del coronavirus. Esta red se gesta como un aporte de voluntades individuales y colectivas, en respuesta al llamado que productores campesinos están haciendo para comercializar sus productos –y la necesidad alimentaria de la gran mayoría de la población con acceso a empleos informales o inestables, decenas y cientos de miles de personas que necesitan resolver su alimentación diaria–. La crisis actual, puso en evidencia una crisis estructural en el sistema agroalimentario colombiano, donde miles de familias rurales apenas sobreviven a un modelo agroindustrial devastador de la naturaleza y la cultura campesina. Nuestra apuesta es tejer Soberancía Alimentaria, contribuir a la transición hacia una producción agroecológica, y conectarnos socialmente para enfrentar inciertos tiempos que se avecinan.

Los favorecidos: el capital internacional y los terratenientes

Un reto que se enfrenta, de igual manera, a las continuas medidas lesivas del gobierno nacional en contra de quienes habitan el campo colombiano, así como de esos territorios, medidas que han mostrado su capacidad de destrucción precisamente en estos momentos críticos, al anteponer como siempre los intereses transnacionales del capital financiero sobre las poblaciones rurales y urbanas más damnificadas.

Son medidas que aún en medio de la pandemia no dejan de expedirse y aplicarse. Así, por ejemplo, el Decreto 523 del 7 de abril expedido por presidencia, que elimina “parcialmente” el Arancel de Aduana para productos como maíz amarillos duro, sorgo, soya y la torta de soya, decreto que en realidad es una bofetada a la situación actual del campesinado.

Hay que llamar la atención sobre lo “parcial” de la medida en cuestión, de lo cual ya conocemos en Colombia, aprendizaje arrojado por el supuesto tiempo limitado que tomaría el 4 x mil. En realidad, lo que acá tenemos es una jugada geopolítica que estaba desde hacía mucho en las avariciosas proyecciones del modelo agroindustrial neoliberal, el cual se basa en un sistema a ultranza de exportación e importación de alimentos e impuesto, en detrimento directo de la soberanía alimentaria de los pueblos, no solo de Colombia sino del mundo entero.

A esto se suman medidas impuestas por Finagro, como otorgar créditos financieros a grandes agroindustriales. Un total de 226 mil millones de pesos fueron entregados el 27 de marzo por el gobierno nacional para “aliviar” la crisis productiva en el campo, del cual el 94 por ciento fue destinados a grandes industrias agropecuarias: megaterratenientes, ingenios azucareros, ganaderos, etcétera, destinando a un escaso 4 por ciento de tales recursos a medianos empresarios y un mínimo de 2 por ciento a las y los campesinos, los que ciertamente se encargan de alimentar al pueblo colombiano. Hoy se encuentran frenadas esas medidas y la Fiscalía investiga a Finagro, en particular a raíz de las alertas realizadas por la Contraloria General de la Nación.

Bajo un panorama como este, fue indispensable sumarnos para multiplicar las fuerzas que desde lo local, regional y nacional están en la consolidación de la soberanía alimentaria, durante la pandemia y después de esta. Dentro de los objetivos inicialmente planteados en la Red están:

– Ser un facilitador de interconexión directa entre pequeños productores agrícolas y consumidores finales.
– Tejer redes entre productores, consumidores y organizaciones que optimicen la cadena agroalimentaria en búsqueda de un beneficio común entre todas y todos los involucrados.
– Evitan la especulación de precios especialmente durante períodos de confinamiento o restricción de movilidad, al promover la transparencia en precios y formas de intercambio.
– Propiciar formas alternativas de distribución y comercialización de bienes y servicios Agroalimentarios, como son el trueque y las monedas locales.

Para ello proponemos a disposición herramientas que la Renaac sigue consolidando para el cumplimiento de los objetivos propuestos. Entre ellas se encuentra un Directorio Nacional de Productores que puedan ser visibilizados por los consumidores. Esta visibilización será posible a través de un mapeo interactivo en tiempo real de inciativas de producción agroecológicas en el país**. Así mismo, difundimos esta información, junto con la correspondiente a cadenas agroalimentarias alternativas, en redes sociales de manera libre y gratuita, previa autorización del productor para poder ser contactado y ubicado por los consumidores de la región o zona en la cual se encuentran ubicados.

Los principios básicos a tejer en la red son:

– Promover la soberanía alimentaria como principio básico agrícola.
– Fomentar la producción agroecológica de pequeña escala, rescatando la identidad.
– El rescate y mantenimiento de las semillas nativas.
– Promover una agricultura adecuada que permita asegurar la salud de nuestros pueblos y nuestros ecosistemas.
– Acoger la autogestión y la solidaridad, como principios básicos de la sociedad.
– Promover la economía solidaria entre productores y consumidores.

Hay que resaltar, además, que no queremos ser intermediarios, ni favorecer ningún tipo de relación verticalizada que atente contra la dignidad del campesinado y su comercio justo, ni favorecer lucros personales o de beneficiarios específicos, ni centralizar la información y decisiones agroalimentarias en el país. Queremos tejer con lo que ya está en marcha, para así fortalecernos y responder colectivamente a medida que los territorios y sus pueblos se entrelazan para garantizar la soberanía alimentaria de todas y todos.

La invitación es a que nos sigamos encontrando y juntando para construir las respuestas a los problemas que el modelo imperante, y en notoria crisis, trata de imponer sobre todas y todos. El alimento que crece en nuestros territorios está cargado de una identidad milenaria, de una cultura que resiste a ser suplantada por el consumismo globalizado ¡Juntémonos y avancemos hacia un mundo soberano, autóno y libre!

* Red Nacional de Abastecimiento Agroalimentario en Colombia. https://www.facebook.com/RedNaldeAbastecimientoAgroalimentarioenColombia/
Formulario para tejer en la Red: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSd9f4lt3fn_cPu-EZSEC4VS0l59RaCCNMGdlE93iHCD-scEoQ/viewform
** https://agroecobogota.crowdmap.com/

 

 

 

Para suscripción:

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=179&search=suscri

 

Información adicional

Autor/a: Renacc
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