¡Guerra nuclear!

Los Estados Unidos, Reino Unido, Francia y Alemania, el sionismo fascista, siempre han impulsado rusofobia, ya fuera con la extinta URSS como socialista o como social imperialista, y hoy con el imperialismo ruso. Han buscado borrarla de la faz de la Tierra, como el nazi Zelenski prohibiendo el idioma ruso, quemando libros y persiguiendo la cultura rusa y religión ortodoxa en Ucrania. Esto sucede hoy, como ayer durante la Segunda Guerra Mundial, y prosigue hoy.

Se dice que los Estados Unidos, con tecnología proveniente de la Alemania Nazi, crearon la bomba atómica para “salvar al mundo de los malos”; ellos, por supuesto, se abrogan el derecho de decidir quién es el malo pues ellos son los buenos. Terminada la Segunda Guerra Mundial el ejército de los Estados Unidos encargó la fabricación de 466 bombas nucleares a su arsenal, número considerado básico para destruir igual número de objetivos en la URSS socialista y en Manchuria, y matar a 600 millones de personas. El plan para la destrucción de la ex URSS lo bautizaron los planificadores de los EE.UU. Plan Operativo Integrado Único para una guerra nuclear general. Hoy en día ese plan se llama Oplan 8010-12, o familia de planes orientados a cuatro objetivos identificados: Rusia, China, Corea del Norte e Irán.

En 1946 la marina de los Estados Unidos preparó la operación Crossroads, en la isla Bikini en el Pacífico, detonando delante de todo el mundo la bomba nuclear Baker, que según se reportó alzó “por los aires 1.500 millones de litros de agua marina y sedimentos radiactivos”, para demostrar su poderío y que en el mar los EE.UU. no serían destruidos. 

Una vez terminada esa guerra y que los Estados Unidos y Gran Bretaña celebraran su “día de la victoria el 5 de agosto” de 1945, el criminal de guerrea Winston Churchill reporta pesadillas porque según él la derrota del “demonio oriental”, o sea Japón, no darían ni paz al mundo ni mucho menos la libertad a Polonia que caía en las garras del feroz Stalin. Había que derrotar a la URSS. El Ejército Rojo, que avanzó incontenible hasta Berlín liberando a Europa oriental, significaba para los ingleses que Stalin se apropiaría de toda Europa, Francia y Gran Bretaña ya no eran potencias militares de primer orden, lo era Estados Unidos, entonces Churchill, en su “sabia interpretación”, concluyó que la única manera de hacer retroceder a la URSS era por la fuerza. Fue así como ordenó la “Operación Impensable: Rusia, una amenaza para la civilización occidental”, en la que junto con sus aliados harían retroceder el Ejército Rojo. La historia mostró que no pudo. La Operación impensable involucraba las tropas de Gran Bretaña, los EE.UU. y las de Alemania que se habían entregado y amnistiado y de todo aquello que quedaba de la industria nazi, plan que tampoco se ejecutó.

Esto es importante recordarlo porque desde entonces los británicos y estadounidenses han trabajado con los nazis rezagos de la Segunda Guerra Mundial. El objetivo de la operación era que la URSS se sometiera a Londres y Washington y si no lo hacía le aplicarían guerra total, o sea, la Tercera Guerra Mundial. La guerra total incluía lanzar bombas nucleares contra la URSS, algo proyectado desde 1945 por los planificadores británicos, aunque fue desde 1951 que ya tenían la bomba.

Aquí no olvidamos que los ingleses son expertos en hacer terrorismo puro y duro, y usaron y pensaban usar contra la URSS comandos nazis ucranianos, entre ellos el liderado por Stepan  Banderas, el nazi ucraniano, y los polacos nazis, el MI6 y el Mossad. Lo que está sucediendo en Ucrania y Polonia hoy, de ataques terroristas contra Rusia e Irán, no son ficciones.

Las bombas nucleares lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki, Japón, en agosto de 1945 por el ejército de los EE.UU., se medían por kilotones, o miles de toneladas de TNT. Estas armas se concibieron para destruir ciudades enteras. Con la bomba de hidrogeno o termonuclear creada por los EE.UU. en 1950, la energía explosiva de las armas nucleares pasó a hacer de millones de toneladas, o en el rango de megatones, concebidas para arrasar países enteros.

Estados Unidos se lanzó a construir bombas nucleares por montones.  Al momento de lanzar dos contra Japón, tenía una más. Para 1947 ya eran trece. Hoy son más de cinco mil.

Según la concepción de los planificadores del ejército de los EE.UU., la bomba atómica era muy peligrosa para la humanidad, pero teniendo bastantes persuadiría al contrincante a no meterse con ellos, por lo tanto se debían construir bombas de manera masiva. La URSS se vio obligada a tener sus bombas nucleares para defenderse, y lo mismo China Popular.

En 1949 la ex URSS detonó la prueba de su primera bomba nuclear; en 1951 lanzaron una bomba desde un avión Tu-4, Tupolev y luego armas nucleares tácticas. En 1953 se realizan las pruebas para una bomba de hidrogeno de 400 kilotones de potencia. Ese concepto de tener muchas bombas nucleares para equilibrar con el adversario se llama disuasión, todo el periodo de la Guerra Fría fue esa política disuasiva entre los EE.UU. con la ex URSS, y después con China Popular, y Corea del Norte. Hay que tener en cuenta, además, que se utilizan ICBM, o misiles balísticos intercontinentales para lanzar las bombas nucleares.

Un potencial armamentístico que también posee Israel. Según registros de expertos en el tema, este país cuenta con 90 misiles balísticos intercontinentales y no menos de 500 bombas nucleares, según el que cuente, armamento que tiene para presionar, invadir, chantajear a los distintos países del medio y próximo oriente, y sin embargo nunca la OIEA los ha inspeccionado, ni pedido reportes de control como sí ha procedido con Irán por más de veinte años, a pesar de que este país, hasta hoy, no posee armas nucleares. El régimen genocida y fascista de Netanyahu sí está dispuesto a lanzar bombas nucleares sobre Irán, así se lleve por delante a toda la región, incluidos ellos mismos, operación que tienen clasificada bajo el nombre de “Opción Sansón”.

Pese a tal desequilibrio, en la reciente ofensiva militar “de los 12 días” de Israel/EE.UU. contra Irán, el país Islámico respondió sobre Israel con drones y misiles, en especial los poderosos misiles hipersónicos que ni EE.UU. e Israel poseen, de tal manera que se presenta un deterrence, es decir una disuasión por el terror de bombas nucleares vs misiles hipersónicos.

“La explosión de un arma termonuclear de un megatón empieza con un resplandor y un calor tan formidables que a la mente humana le resultan imposibles de asimilar. Un millón de grados Celsius es una temperatura entre cuatro o cinco veces superior a la temperatura del Sol”. A los criminales de la Tierra, al estilo de EE.UU. o Israel, no les interesa, ya lo tienen planeado. 

Información adicional

Autor/a: Pedro Miguel Tapia
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente: Periódico desdeabajo Nº327, agosto 19 - septiembre 19 de 2025

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